Cancelaciones, despliegue de emergencias y luto en la estación de Atocha tras el accidente ferroviario de Urda
Durante la tarde de este miércoles, 28 de octubre, todos los viajes de tren desde la estación de Atocha con destino a Andalucía mostraban la señal roja de la palabra “Cancelled”: Málaga, Sevilla, Huelva. Frente a las pantallas donde se informa de los itinerarios programados, a solo unos pasos de los controles de seguridad previos a las dársenas de salida, decenas de pasajeros comprobaban si sus billetes seguían activos y podrían viajar.
“Sí que tengo miedo, pero ¿qué puedo hacer? ¿Perder el viaje”, preguntaba Ana, que tenía que viajar a Barcelona, con su hermana y su sobrina. La misma situación vivía Selena, una venezolana que recibía a su tía Daisy, recién llegada a Madrid para continuar viaje hacia la capital catalana. Ambas reconocieron sentir cierto miedo tras el trágico accidente, aunque confiaban en que el viaje transcurriría sin incidentes por uno de los corredores más transitados de la red española de alta velocidad.
La calidad del servicio del AVE fue otro de los temas que comentaron Ana y sus familiares: “Antes, cuando viajaba a Sevilla, podía poner un vaso sobre la mesa y no se notaba movimiento, pero desde hace meses ya notaba que iba botando”, comentó la hermana, a lo que Ana agregó que el principal problema que han sufrido últimamente como usuarias frecuentes de los trenes es el aumento de la duración de los viajes.
Abajo, en la oficina de Renfe que se encuentra justo a la entrada del acceso Atocha/Cercanías, varios guardias de seguridad y trabajadores permanecían al frente de las puertas del local desde el mediodía para responder las dudas de los viajeros que llegaban, o salían de Madrid. En la oficina de Iryo el ambiente era más tranquilo y había menos pasajeros esperando a ser atendidos por el personal de la oficina de la compañía.


Emil Osorio Llanos
A pocos metros de allí, el sector de restauración, quioscos comerciales y atención al cliente mostraba una imagen poco frecuente: cintas de restricción a la movilidad y guardias que guiaban o prohibían el paso a los viajeros. La salida hacia la calle de Méndez Álvaro permanecía cerrada, por lo que el tránsito de viajeros en esa zona era menor de lo habitual.
Personal de la Policía Nacional, agentes de movilidad del Ayuntamiento de Madrid y técnicos de seguridad del Samur atendían el perímetro demarcado para los autobuses que transportarían a los viajeros cuyos viajes habían sido cancelados.
Balance y atención
Poco antes de las siete de la tarde, en la zona habilitada para los medios en la calle de Méndez Álvaro, los supervisores de Samur-Protección Civil, Paloma Rey y Abel Jimeno, ofrecieron información sobre los recursos des

Según explicaron, el servicio movilizó al lugar del suceso 96 efectivos y 24 ambulancias, la mitad de ellas equipadas con personal médico y de enfermería, desde donde se realizaron cuatro traslados a hospitales comarcales de Castilla-La Mancha. De forma simultánea, la estación de Atocha se convirtió en uno de los puntos para la atención a las familias y afectados. Para ello se activó una unidad de soporte vital avanzado, equipos de logística y profesionales de asistencia psicológica que, en coordinación con el resto de los dispositivos, atendieron a más de 80 familiares que aguardaban noticias.
En las dependencias de la terminal madrileña se habilitó una sala específica para ubicar a los allegados de las víctimas y ofrecerles soporte psicosocial, un operativo que se mantendrá de forma indefinida, durante las 24 horas del día, para continuar asistiendo a las familias e informarles conforme avancen las labores de rescate y traslado.



