Conmoción y respuesta vecinal en Urda: el pueblo se vuelca con las víctimas de la tragedia ferroviaria
La colisión entre un tren AVE y un convoy Iryo a la altura de Urda ha conmocionado al país. El accidente, ocurrido a las 8:54 de la mañana del 28 de octubre en el kilómetro 118 de la línea Madrid-Sevilla, ha dejado 69 personas fallecidas, más de doscientos heridos y unos 70 desaparecidos, convirtiéndose en una de las mayores tragedias ferroviarias de la historia reciente de España. Pero donde el impacto se sintió con mayor fuerza e inmediatez fue en las calles del pequeño municipio toledano de menos de 2500 habitantes que, de forma imprevista, se situó en el epicentro del despliegue de emergencia y la atención a las víctimas.
El siniestro representa, además, el segundo accidente de gravedad en la red de alta velocidad en menos de un año, tras lo acontecido en Adamuz, el pasado 18 de enero. Mientras las investigaciones iniciales tratan de determinar las causas del fallo en el sistema de control de tráfico y las comunicaciones con Adif, Urda cambió en cuestión de minutos su rutina habitual para convertirse en el principal punto de auxilio sobre el terreno.
Fuerzas de seguridad del Estado, la UME, bomberos, Protección Civil y equipos sanitarios desplazados desde Madrid, Andalucía y Castilla-La Mancha desplegaron un operativo urgente en la zona. Primero en el pabellón municipal y posteriormente en el colegio público Santo Cristo, las autoridades habilitaron espacios de atención primaria y un punto de asistencia psicológica para atender a los supervivientes y a las familias que comenzaban a llegar. “La intervención se prevé larga y el duelo va a ser largo”, aseguraba Carmen García, una de las ocho psicólogas movilizadas desde Toledo para prestar apoyo sobre el terreno.

Durante todo el día, la población de Urda se volcó con los afectados y los vecinos acudieron a los puntos de socorro para aportar mantas, comida y agua, tanto para los viajeros como para los efectivos de emergencias y los medios de comunicación desplegados en la localidad.
”Ya habrá tiempo de buscar responsabilidades, pero ahora hay que mostrar amor a las víctimas”, comentaba un vecino a las puertas del ayuntamiento instantes antes de que comenzara el minuto de silencio, una iniciativa de luto a la que se sumaron simultáneamente diversas instituciones de todo el país.
En el acto institucional frente al consistorio, el alcalde, Manuel Galán Romero, quiso subrayar la respuesta solidaria del municipio y enviar un mensaje de unidad ante la tragedia: “Hoy el pueblo de Urda, la provincia de Toledo, Castilla-La Mancha y España han demostrado que cuando estamos juntos somos más fuertes, somos mejores y somos capaces de solucionar los problemas”.
El choque ha tenido un impacto inmediato en el clima político y social del país, con la declaración de tres días de luto oficial, movilizaciones para la donación de sangre y el parón de los actos públicos por parte de la mayoría de las formaciones políticas en señal de respeto.

Ese clima también se reflejó en la tarde del 28 de octubre, al término del minuto de silencio en la plaza del Ayuntamiento, alrededor de las 20:30 horas, cuando uno de los asistentes intentó lanzar una consigna de protesta contra las autoridades responsables de la gestión del accidente, y la reacción de la plaza fue el silencio absoluto. Lejos de unirse a la provocación o elevar la tensión, los vecinos mantuvieron la compostura y la solemnidad del momento.


