Roma se prepara para el Jubileo 2025
Rachele Aballe tardaba veinte minutos en llegar de su piso a la facultad. Lleva cuatro años viviendo y estudiando en Roma, pero desde septiembre de 2023 tarda una hora más en desplazarse hasta su centro de estudios, en la Universidad de Roma La Sapienza. Aballe no se ha mudado de barrio, ni tampoco ha decidido ir caminando. Lo que ha alterado la rutina de esta joven originaria de Monte San Giovanni Campano, una localidad de trece mil habitantes al sureste de la región del Lacio, ha sido el comienzo de los preparativos del Jubileo 2025.

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Los ciudadanos se enfrentan a molestas obras, especulación inmobiliaria y subida de precios

Rachele Aballe tard­a­ba veinte min­u­tos en lle­gar de su piso a la fac­ul­tad. Lle­va cua­tro años vivien­do y estu­dian­do en Roma, pero des­de sep­tiem­bre de 2023 tar­da una hora más en desplazarse has­ta su cen­tro de estu­dios, en la Uni­ver­si­dad de Roma La Sapien­za. Aballe no se ha muda­do de bar­rio, ni tam­poco ha deci­di­do ir cam­i­nan­do. Lo que ha alter­ado la ruti­na de esta joven orig­i­nar­ia de Monte San Gio­van­ni Cam­pano, una local­i­dad de trece mil habi­tantes al sureste de la región del Lacio, ha sido el comien­zo de los prepar­a­tivos del Jubileo 2025.

Como ella, miles de habi­tantes de la ciu­dad tienen difi­cul­tades para usar el trans­porte públi­co y pri­va­do. Mat­tia Santarel­li, de 23 años y naci­do en Fer­mo, en la región de Las Mar­cas, tam­bién es estu­di­ante. Lle­va cin­co años cur­san­do Dere­cho, tam­bién en la Sapien­za y además es activista. “El otro día tardé más de una hora des­de la sal­i­da de la cir­cun­valación Salaria has­ta lle­gar a plaza Bolo­nia, lo que nor­mal­mente me lle­va quince o veinte min­u­tos. Aho­ra es más difí­cil moverse por Roma, hay mucho más trá­fi­co”, ase­gu­ra.

La ciu­dad de Roma está vol­ca­da en la preparación del Jubileo. Sus calles, plazas y mon­u­men­tos están ates­tadas de carte­les y obras con moti­vo del año san­to. Arterías de la cap­i­tal ital­iana se han con­ver­tido en vías de sen­ti­do úni­co. Rutas de auto­bus­es y tran­vías han sufri­do impor­tantes mod­i­fi­ca­ciones, por ejem­p­lo, la may­or estación de bus­es de la ciu­dad, Ter­mi­ni, se encuen­tra, prác­ti­ca­mente, inhab­il­i­ta­da. Tiburtina, otra de las esta­ciones prin­ci­pales está en obras. Por si esto fuera poco, se están peatonal­izan­do varias calles, como la Vía de los Foros Impe­ri­ales, y se está amplian­do la red de metro.

Labores de man­ten­imien­to en el Obelis­co del Pan­teón|  Foto: Pedro Pas­cual

Hombre sentado en una ventana

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Mat­tia Santarel­li, estu­di­ante y activista políti­co | Foto: Hele­na Castel­lano

Según Andrea Sil­vestri­ni, sec­re­tario gen­er­al de la Aso­ciación Nacional para la Pro­mo­ción y Defen­sa de los Dere­chos de las Per­sonas con Dis­capaci­dad (ANIEP), se espera que más de cin­cuen­ta mil­lones de fieles vis­iten la ciu­dad en el Jubileo 2025. Por eso, además de prob­le­mas de movil­i­dad, los habi­tantes de la ciu­dad eter­na se enfrentan a una sobre­car­ga de los ser­vi­cios públi­cos, espec­u­lación inmo­bil­iaria y subi­da de pre­cios, entre otros prob­le­mas cau­sa­dos por el año jubi­lar.

“Cuan­do lleguen la may­oría de los tur­is­tas y pere­gri­nos, ten­dremos que bus­car méto­dos alter­na­tivos para desplazarnos, porque ya aho­ra la capaci­dad no sostiene la deman­da”, lamen­ta Luciano Val­let­ta, napoli­tano de 24 años, estu­di­ante de Inge­niería Infor­máti­ca en La Sapien­za. Val­let­ta for­ma parte de Link Coor­di­na­men­to Uni­ver­si­tario, una orga­ni­zación estu­di­antil ded­i­ca­da al sindi­cal­is­mo que opera a niv­el nacional y que se cen­tra en pro­mover los dere­chos de los estu­di­antes uni­ver­si­tar­ios. “Prob­a­ble­mente ten­dremos los primeros sig­nos de malestar ver­dadera­mente graves a finales de diciem­bre. Roma estará intrat­able y no creo que la estruc­tura aguante”, señala.

La intervención política

Al igual que Aballe y Val­let­ta, Santarel­li es muy acti­vo en políti­ca, tan­to den­tro como fuera de la uni­ver­si­dad. Es vicepres­i­dente de la aso­ciación Sin­is­tra Uni­ver­si­taria de la Uni­ver­si­dad de La Sapien­za y miem­bro del Par­tido Democráti­co, al que pertenece tam­bién el alcalde de Roma, Rober­to Gualtieri. Según Santarel­li, el Ayun­tamien­to de Roma ha real­iza­do grandes inver­siones en trans­porte, en infraestruc­turas y en la reur­ban­ización de Roma. Espera que puedan verse pron­to las mejo­ras porque, según él, “la ciu­dad lo nece­si­ta más allá del Jubileo”.

Otra fecha clave para la ciu­dad es 2026, cuan­do con­cluye el Plan Nacional de Recu­peración y Resilien­cia (PNRR), impul­sa­do por la Unión Euro­pea, y que ha provo­ca­do “la entra­da de una can­ti­dad enorme e impens­able de recur­sos públi­cos que, si se explotan ade­cuada­mente, supon­drán un pun­to de inflex­ión pos­i­ti­vo hacia la ‘ciu­dad del futuro´”, expli­ca Anna Romana, abo­ga­da y socia de la fir­ma Sat­ta Romano & Asso­ciati Stu­dio Legale, espe­cial­iza­da en dere­cho públi­co y que lle­van var­ios meses tratan­do temas jurídi­cos rela­ciona­dos con las obras en la cap­i­tal ital­iana. “En el mar­co de los dos planes (Jubileo 2025 y PNRR), se han pre­supues­ta­do más de 320 inter­ven­ciones por un costó de dos mil mil­lones”, expli­ca Romana. Estas obras supo­nen un reto mucho may­or a otros años jubi­lares debido a la coin­ci­den­cia de ambas fechas que “están lig­adas a pla­zos muy ajus­ta­dos y ha provo­ca­do una super­posi­ción de trámites y obras que actual­mente par­al­izan la ciu­dad y que que­da claro que los ciu­dadanos son los primeros afec­ta­dos”, aclara la abo­ga­da.

Anna Romano, socia del Estu­dio Sat­ta & Asso­ciati de Roma | Foto: Cedi­da

A pocos días de que el Papa abra la Puer­ta Sacra y dé ini­cio al Jubileo, las obras todavía no han ter­mi­na­do y estos retra­sos han sus­ci­ta­do numerosas críti­cas hacia las admin­is­tra­ciones. Como muchos otros ciu­dadanos, Aballe con­sid­era que “los tra­ba­jos se deberían haberse lle­va­do a cabo mucho antes, hace diez años, o aún mejor, des­de siem­pre”. Así evi­tarían ir con las prisas de últi­ma hora y que “los ciu­dadanos sean quienes ten­gan que pagar las con­se­cuen­cias”, apun­ta.

Luciano Val­let­ta, frente a la Fac­ul­tad de Cien­cias Políti­cas de la Uni­ver­sità degli Stu­di di Roma “La Sapien­za” | Foto: Hele­na Castel­lano

Los más perjudicados

Ante esta situación, Aballe se siente una priv­i­le­gia­da, pues tiene 22 años y es nati­va dig­i­tal. Sabe cómo bus­car en inter­net, acced­er a apli­ca­ciones y cam­biar de auto­bús en caso de nece­si­tar­lo. Pero recuer­da que hay otros gru­pos de población que dispo­nen de menos facil­i­dades para afrontar estos incon­ve­nientes. “En las paradas de bus me encuen­tro con mucha gente cabrea­da de ver­dad. Las ancianas están indig­nadas. Para ellas siem­pre ha sido esa su para­da y aho­ra no tienen los medios para saber cómo lle­gar a su des­ti­no. A esas per­sonas ya se les ha fas­tidi­a­do el día”, rela­ta.

Andrea Sil­vestri­ni, sec­re­tario gen­er­al de ANIEP, en la plaza del Campi­doglio. Detrás, las estat­uas de Dioscúros y Cas­tor y Pólux en pro­ce­so de restau­ración por el Jubileo 2025, el 15 de noviem­bre de 2024 | Foto: Pedro Pas­cual

Andrea Sil­vestri­ni, de 51 años y nat­ur­al de Roma, es sec­re­tario gen­er­al de ANIEP. Sus padres sufren una dis­capaci­dad moto­ra que lo han lle­va­do a quer­er dedi­carse a mejo­rar la vida de las per­sonas con diver­si­dad fun­cional.

Fun­da­da en 1960, la ANIEP es la aso­ciación más antigua de Italia en mate­ria de dis­capaci­dad. En ella, Sil­vestri­ni real­iza una labor de seguimien­to de las políti­cas acti­vas en el ámbito de la inclusión y la acce­si­bil­i­dad. El sec­re­tario gen­er­al nie­ga que de nor­mal Roma ten­ga un prob­le­ma espe­cial con la movil­i­dad, o por lo menos no más que otras ciu­dades euro­peas como Lon­dres, París o Madrid. “Un ascen­sor del metro puede ave­ri­arse en cualquier lugar”, afir­ma. Cree, por tan­to, que la com­pli­cación se limi­ta a este even­to extra­or­di­nario, pero ase­gu­ra que mere­cerá la pena. “Una vez ter­mi­nadas las obras será una ciu­dad mucho más fun­cional”, ase­gu­ra.

Rachele Abballe, en la Ciu­dad Uni­ver­si­taria de la Uni­ver­sità degli Stu­di di Roma “La Sapien­za” | Foto: Hele­na Castel­lano

Ante las críti­cas a la gestión de los prepar­a­tivos, Sil­vestri­ni defiende y felici­ta al alcalde por el que cal­i­fi­ca como “un gran tra­ba­jo”, que, según él, tiene en cuen­ta las necesi­dades de las per­sonas con dis­capaci­dad. Con­sid­era que los tiem­pos emplea­d­os son com­pat­i­bles con el tiem­po real que se nece­si­ta para realizar una obra de este tipo y con­fía en que ter­mi­narán a tiem­po.

Las obras y la corrupción

La abo­ga­da Anna Romano señala la fal­ta de con­trol real y de cal­i­dad de la eje­cu­ción de las obras por parte del Esta­do. Según ella, las dis­posi­ciones actuales deberían enmar­carse den­tro de los pro­ced­imien­tos per­mi­ti­dos por la leg­is­lación euro­pea en mate­ria de con­trat­ación públi­ca. Sin embar­go, han favore­ci­do la rapi­dez de los pro­ced­imien­tos de adju­di­cación y final­ización de las obras y esto ha com­por­ta­do ries­gos de cor­rup­ción. “Las orga­ni­za­ciones crim­i­nales tienen una enorme capaci­dad de pen­e­tración”, aler­ta.

Para tratar de pre­venir­lo, el plan ha pre­vis­to algu­nas medi­das adi­cionales como la estip­u­lación del Pro­to­co­lo de Legal­i­dad para la real­ización de las inter­ven­ciones de la ciu­dad de Roma para el Jubileo 2025, que deben fir­mar las empre­sas involu­cradas en la cade­na de sum­in­istro des­de el 20 de junio de 2023, cuan­do entró en vig­or. Sin embar­go, su apli­cación prác­ti­ca ha puesto de relieve numerosos retra­sos que han con­duci­do a una fal­ta de trans­paren­cia, por lo que en vez de pre­venir han aumen­ta­do los ries­gos de infil­tra­ciones mafiosas, señala la abo­ga­da.

No solo los locales pade­cen estas alteraciones. Para los tur­is­tas, Roma se encuen­tra total­mente trans­for­ma­da. La Fontana di Tre­vi pre­sen­ta una ima­gen nun­ca antes vista: una pasarela que atraviesa a pocos met­ros de las escul­turas per­mite admi­rar el mon­u­men­to mien­tras se real­izan labores de reparación. La Via del­la Con­cil­i­azione padece obras de man­ten­imien­to. Las escul­turas de Dioscúros y Cas­tor y Pólux, que coro­nan las escaleras que dan acce­so a la plaza del Campi­doglio están total­mente val­ladas de man­era que no se pueden ver. Lo mis­mo le pasa al Obelis­co del Pan­teón, cuyas obras impi­den el uso de la plaza de la Roton­da. Roma está reju­venecien­do sus mon­u­men­tos con moti­vo del Jubileo.

Para Anna Romano “es innegable que los dere­chos de los veci­nos son, a estas alturas, los may­ores sac­ri­fi­cios”. Sin embar­go, la ocasión rep­re­sen­ta un desafío ine­ludi­ble y “algu­nas de las inter­ven­ciones, por ejem­p­lo, las rel­a­ti­vas a la movil­i­dad, cuan­do se encuen­tren ple­na­mente imple­men­tadas, ten­drán un impacto muy pos­i­ti­vo en la hab­it­abil­i­dad de Roma”, expli­ca. Admin­is­tra­ti­va­mente, el ele­men­to tem­po­ral en el pro­ced­imien­to de con­trat­ación públi­ca para las obras, que “tradi­cional­mente ha sido oneroso, pero fuente de trans­paren­cia y garan­tía, ha dado paso a pro­ced­imien­tos más rápi­dos que han sus­ci­ta­do que­jas”, ase­gu­ra. Para la abo­ga­da, las dis­posi­ciones dic­tadas con vis­tas a la celeri­dad, dado el ele­va­do número de pro­ced­imien­tos en vig­or y las difi­cul­tades de un con­trol sobre los mis­mos, han hecho extremada­mente difí­cil un con­trol real del esta­do y de la cal­i­dad de la eje­cu­ción.

“Ten­emos la sen­sación de estar bus­can­do casa en la Ciu­dad del Vat­i­cano”

El acce­so a la vivien­da es otra de las cues­tiones que pre­ocu­pan a los ciu­dadanos, ya que el fenó­meno del Jubileo está agra­van­do la cri­sis habita­cional que ya sufría Roma. Con la prox­im­i­dad del even­to y la lle­ga­da de los pere­gri­nos, muchos propi­etar­ios han opta­do por con­ver­tir sus vivien­das en alquil­eres turís­ti­cos para obten­er un may­or rendimien­to económi­co. Jun­to a los alquil­eres de cor­ta duración, en par­tic­u­lar los Airbnb, no dejan de aumen­tar, tam­bién en zonas no turís­ti­cas como Apia, Furio Camil­lo o Tus­colana. Esto hace que cada vez sea más com­pli­ca­do encon­trar piso para quienes optan por vivir en la cap­i­tal, sean estu­di­antes, tra­ba­jadores o famil­ias.

Abelle ase­gu­ra que “muchas per­sonas que tenían con­tratos lar­gos han sido echa­dos y les han dicho: ‘Mañana este lugar será un Airbnb, así que ten­drás que irte de casa’”. “Nos da la sen­sación de que esta­mos bus­can­do casa den­tro de la Ciu­dad del Vat­i­cano”, lamen­ta Val­leta.

A la difi­cul­tad de encon­trar piso se le añade el incre­men­to de los pre­cios. Según el Índice inter­na­cional de alquil­eres de Housin­gAny­where del ter­cer trimestre de 2024, los pre­cios en Roma han subido un 28,2%, superan­do a Áms­ter­dam.

Val­leta cul­pa al gob­ier­no de Mel­oni, Fratel­li d’ Italia (Fdl), de no garan­ti­zar el dere­cho al estu­dio. “Hay estruc­turas que se pueden recon­ver­tir en alo­jamien­to para estu­di­antes, pero fal­ta la vol­un­tad de hac­er­lo”, recal­ca. Además, enfa­ti­za la necesi­dad en inver­siones estruc­turales, no solo en trans­porte sino tam­bién en vivien­da. “No es nor­mal que Roma aco­ja entre 70.000 y 80.000 estu­di­antes exter­nos y solo dispon­ga de 1.800 plazas de alo­jamien­to uni­ver­si­tario en las res­i­den­cias públi­cas”.

Una grúa recor­ta­da con el cielo de la ciu­dad, al fon­do, la Basíli­ca de San Pedro, el 15 de noviem­bre de 2024 | Foto: Pedro Pas­cual

Tam­bién aler­ta de que algu­nas res­i­den­cias uni­ver­si­tarias se están habil­i­tan­do para hote­les: “Roma se ha con­ver­tido en una ciu­dad que no quiere recibir habi­tantes porque no pien­sa en ellos, sim­ple­mente quiere ganar dinero de quienes vienen a vis­i­tar­la”.

Para Santarel­li, difí­cil­mente los pre­cios de los alquil­eres volverán a bajar una vez ter­mi­na­do el Jubileo. Tam­poco cree que vayan a cer­rar todos los Airbnb que se están abrien­do, porque Roma seguirá vivien­do de los tur­is­tas una vez acaba­do el even­to. Ve en Barcelona un ejem­p­lo a seguir. Cree que Roma debería adop­tar su mis­ma estrate­gia y elim­i­nar grad­ual­mente los pisos turís­ti­cos de cor­ta estancia, reg­ulán­do­los de for­ma estric­ta. “Si Roma tiene la esper­an­za de ser una ciu­dad hab­it­able, esa esper­an­za no mejo­ra con el Jubileo y los políti­cos deben enten­der que es una fuente de opor­tu­nidades para todo el país. Si Roma es inhab­it­able, toda Italia pierde”, sen­ten­cia.

Bar­rios como San Pao­lo o EUR están sien­do habil­i­ta­dos para la con­struc­ción de alo­jamien­tos turís­ti­cos y Luciano aler­ta de una segun­da ola de degradación: “Si se con­struyen hote­les para alber­gar a mil­lones de per­sonas, cuan­do acabe el Jubileo y dis­min­uya la deman­da, muchos hote­les cer­rarán y se con­ver­tirán en edi­fi­cios que ya no se uti­lizarán”. Pre­vé que el munici­pio inten­tará com­prar­los, pero según él, no podrá per­mi­tirse adquirir­los todos a los pre­cios que estable­cen los vende­dores, que “serán demasi­a­do altos”.

Iglesia omnipresente

Mon­señor José Jaime Brosel Gav­ilà tiene 57 años y es valen­ciano. Lle­va dieciséis años vivien­do en Roma, cuan­do fue envi­a­do por su arzo­bis­po para tra­ba­jar en el Vat­i­cano, en el Con­se­jo para la Pas­toral de los Emi­grantes e Itin­er­antes. Des­de hace cin­co es el Rec­tor de la Igle­sia Nacional Españo­la de San­ti­a­go y Montser­rat de Roma, des­ig­na­da por la San­ta Sede como Igle­sia Jubi­lar, lo que la con­ver­tirá en un pun­to de encuen­tro para los pere­gri­nos de este Jubileo 2025. En ella se podrán recibir las indul­gen­cias, así como en las cua­tro basíli­cas papales.

Tur­is­tas pase­an­do por el cen­tro de Roma, jun­to a las labores de man­ten­imien­to por el Jubileo 2025, el 15 de noviem­bre de 2024 | Foto: Pedro Pas­cual
Mon­señor José Jaime Brosel Gav­ilà en la Igle­sia Nacional Españo­la de San­ti­a­go y Montser­rat de Roma | Foto: Hele­na Castel­lano

Con­sideran­do el momen­to históri­co de este año jubi­lar, el sac­er­dote ve en el Jubileo “una ocasión para parar y pon­er en orden nues­tras vidas y una ocasión para la rec­on­cil­iación, para el encuen­tro, tan­to a niv­el mundi­al como a niv­el per­son­al”. Sobre la gestión de los prepar­a­tivos, empa­ti­za con las autori­dades públi­cas respon­s­ables: “Las obras son siem­pre moti­vo de difi­cul­tades y moles­tias. Difí­cil­mente podremos hac­er obras que no ten­gan con­se­cuen­cias neg­a­ti­vas. A todos nos gus­taría que fuer­an más rápi­do y en el menor tiem­po posi­ble. Pero realizarlas con pro­ced­imien­tos con­cre­tos y respetan­do el pat­ri­mo­nio de una ciu­dad en la que deba­jo de cada piedra hay una ruina, com­por­ta que el pro­ce­so sea mucho más lento que en otras ciu­dades”, razona.

Sin embar­go, es con­sciente de los incon­ve­nientes que gen­era este even­to. “Hay ámbitos en los que los pre­cios casi se han trip­li­ca­do, y esto ha difi­cul­ta­do la acogi­da de los pere­gri­nos. Muchos de ellos se van a alo­jar fuera de la ciu­dad, a 50 o 60 kilómet­ros, y deberán lle­gar cada día para los even­tos jubi­lares con sus trans­portes pro­pios”. 

Daniel Gob­er­na, del­e­ga­do dioce­sano de las activi­dades jubi­lares para la Dióce­sis de Tui-Vigo | Foto: Dio­cese de Tui-Vigo

Frente a esta sen­sación de malestar gen­er­al­iza­da que ha provo­ca­do la orga­ni­zación del Jubileo, Daniel Gob­er­na, pár­ro­co en la zona de Oia (Gali­cia), y actu­al del­e­ga­do dioce­sano de las activi­dades jubi­lares para la Dióce­sis de Tui-Vigo, pide pacien­cia “para que sus her­manos puedan vivir lo que ellos tienen tan cer­ca”. Tam­bién recuer­da que “Roma, en parte, es lo que es gra­cias a todos estos jubileos que han ido hacien­do de la ciu­dad un cen­tro de pere­gri­nación y de tur­is­mo, poquito a poco, des­de el año 1400”.

El pár­ro­co, que estudió músi­ca sacra en Roma durante cin­co años y estu­vo alo­ja­do en la Igle­sia Nacional Españo­la de San­ti­a­go y Montser­rat, con­sid­era que el Jubileo es una opor­tu­nidad para que Roma reci­ba un ingre­so extra­or­di­nario y se pue­da ben­e­fi­ciar económi­ca­mente.

Una vista de Roma al anochecer. Deba­jo, se vis­lum­bra una grúa y una vía cor­ta­da por obras | Foto: Pedro Pas­cual
Una de las vías de acce­so al Col­iseo, afec­ta­da por obras, el 15 de noviem­bre de 2024 | Foto: Pedro Pas­cual

Aballe está con­ven­ci­da de que el poder de la Igle­sia es capaz de par­alizar la ciu­dad por el Jubileo: “Aunque en Italia la may­oría de la gente es católi­ca, para mí la Igle­sia tuvo una influ­en­cia noci­va. Hablan­do des­de mi expe­ri­en­cia, me ha costa­do mucho despren­derme de esa visión del mun­do, basa­da en la cul­pa, la vergüen­za, para poder vivir como quiero”.

¿Y el resto?

Todos están de acuer­do en que los ciu­dadanos son los grandes afec­ta­dos del Jubileo y Val­let­ta lo tiene claro. No cree que los ben­efi­cios serán sig­ni­fica­tivos, ni que se emplearán para lev­an­tar la comu­nidad romana. Advierte que la situación provo­cará un posi­ble incre­men­to de la dis­pari­dad social entre ricos y pobres. 

“¿Qué pasa con el resto?”, se pre­gun­ta Ros­al­ba Gem­i­nale, de 48 años. Naci­da en Puglia, lle­va 25 años en Roma y su amor incondi­cional por la ciu­dad hace que se sien­ta una romana más.  Ros­al­ba tiene una fotografía muy clara de cómo se mueve Roma. Has­ta hace un año tra­ba­ja­ba como taxista en las calles de la cap­i­tal, pero ha deci­di­do tomarse “un año sabáti­co” y actual­mente estu­dia el primer año de Dere­cho en la Uni­ver­si­dad Sapien­za.

La taxista Ros­al­ba Gem­i­nale | Foto: Hele­na Castel­lano

No se plantea tra­ba­jar como taxista durante el Jubileo porque sabe que se enfrentaría a prob­le­mas con­tin­u­os, con el des­gaste psi­cológi­co que con­ll­e­va. A pesar de esto, en gen­er­al, sus com­pañeros están felices por la cel­e­bración y la lle­ga­da de los pere­gri­nos, expli­ca.

Cree que los vis­i­tantes no son con­scientes de lo que les espera. “Los tur­is­tas de lujo ten­drán una zona de con­fort ded­i­ca­da ínte­gra­mente a ellos, pero los demás exper­i­men­ta­rán lo que viv­en el resto de los ciu­dadanos”. Ros­al­ba ase­gu­ra que “quienes están a car­go de estos proyec­tos no saben lo que hacen”. Según ella, no tienen en cuen­ta las necesi­dades de los ciu­dadanos ni quieren solu­cionar los prob­le­mas des­de la raíz, solo pien­san en dar una bue­na impre­sión exter­na para poder acoger futur­os proyec­tos. “Hacen que la gente odie estos acon­tec­imien­tos, que los ciu­dadanos odi­en a los tur­is­tas”. Ase­gu­ra que la ciu­dad no está prepara­da estruc­tural­mente para cier­tos cam­bios. “Quieren lograr algo que no for­ma parte de esta estruc­tura. Las obras están pri­van­do a la ciu­dad de su iden­ti­dad, de su esen­cia”, sen­ten­cia.

Ya ha comen­za­do la cuen­ta atrás para el acon­tec­imien­to del año más esper­a­do por los fieles y a pesar del caos que ha traí­do este even­to, la ciu­dad eter­na, como tan­tas veces en su his­to­ria, se adap­ta y se rein­ven­ta, esta vez para respon­der a la lla­ma­da del Jubileo 2025.

En las val­las que rodean lugares en remod­elación se lee: ROMA GIUBILEO 2025 | Foto: Pedro Pas­cual

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