De la venganza en el cine a la perspectiva de género en la televisión: así fue la II Jornada Internacional de Historia de las Mujeres en la Comunicación

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La Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción ha acogi­do por segun­do año la Jor­na­da Inter­na­cional de His­to­ria de las Mujeres en la Comu­ni­cación. En esta ocasión, el even­to, orga­ni­za­do por el grupo de inves­ti­gación Memo­ria y Medios de Comu­ni­cación, con­tó con la finan­ciación de Acciones espe­ciales UCM 2026.  

Entre los diver­sos pro­fe­sion­ales y exper­tos del sec­tor, tan­to nacionales como inter­na­cionales, estu­vieron Car­men Navar­ro López, pro­fe­so­ra de la Uni­ver­si­dad Car­los III, y Enrique Ávi­la López, pro­fe­sor de la Mount Roy­al Uni­ver­si­ty of Cana­da

Mar­ta Álvarez, pro­fe­so­ra de la Uni­ver­sité Marie et Louis Pas­teur, se conec­tó de man­era telemáti­ca para expon­er sus nuevas hipóte­sis sobre el cine de vio­lación y ven­gan­za (rape and revenge).

Una de las con­clu­siones de su inves­ti­gación, que se cen­tra en analizar este género en el cine español después del movimien­to Me Too, es que quien con­suma la ven­gan­za en este tipo de his­to­rias ya no es una figu­ra mas­culi­na sino la propia víc­ti­ma.

José Car­los Navar­ro (izquier­da) y  José Emilio Pérez (derecha), en la intro­duc­ción a su
ponen­cia sobre cineas­tas palesti­nas | Irene Osés Prove­do

Álvarez recomendó dos cor­tome­tra­jes españoles que refle­jan este cam­bio a una mira­da femeni­na: There Will Be Mon­sters y Loqui­ta por ti. “En este tipo de cor­tome­tra­jes, la ven­gan­za se entiende como la jus­ti­cia que no nos dan las insti­tu­ciones”, declaró. Ter­minó su ponen­cia expli­can­do que tan­to el largome­tra­je como el cor­tome­tra­je fun­cio­nan como edu­cador social. Con­fesó que, aunque “los cor­tome­tra­jes son de más difí­cil acce­so”, y que además hay pelícu­las con com­po­nente políti­co que “tam­poco alcan­zan un gran públi­co, todo apor­ta su piedrecita. Algunos cor­tos favore­cen la exis­ten­cia de otras pelícu­las”.

El tema que trató Car­los Navar­ro González, doc­tor en His­to­ria Con­tem­poránea por la UCM e inves­ti­gador en cine, memo­ria y comu­ni­cación audio­vi­su­al, trasladó a los pre­sentes a la Palesti­na de 1982. En ese año fueron destru­i­dos los archivos palesti­nos y se entra en el cono­ci­do como “gran silen­cio”, peri­o­do sin una pro­duc­ción cin­e­matográ­fi­ca con­tin­u­a­da.

Navar­ro expu­so dos con­cep­tos fun­da­men­tales para enten­der el cine palesti­nos y a sus cineas­tas: la impor­tan­cia de la lengua y el reconocimien­to fes­ti­valero. Según señaló, las impre­cisas o los audios de fon­do que no lle­gan a tra­ducirse hacen que se pier­dan detalles esen­ciales para enten­der el con­tex­to.

De izquier­da a derecha: Fiona Noble, Abi­gail Lox­ham y Car­lota Coro­n­a­do (orga­ni­zado­ra de la jor­na­da) | Irene Osés Prove­do

Para enten­der el segun­do con­cep­to, citó a Khadi­jeh Habash­neh, cineas­ta palesti­na con la que ha colab­o­ra­do en su inves­ti­gación: “El cine de la rev­olu­ción es el cine para la gente, no para los fes­ti­vales”. Navar­ro explicó que, tras el reconocimien­to fes­ti­valero, las cineas­tas y su situación vuel­ven al olvi­do.

La ponen­cia de las doc­tor­as Fiona Noble, de la Uni­ver­si­dad de Stir­ling, y Abi­gail Lox­ham, de la Uni­ver­si­dad de Liv­er­pool, comen­zó con una afir­ma­ción con­tun­dente: «La tele­visión puede ser medi­ado­ra de la políti­ca fem­i­nista en España». A lo largo de su inter­ven­ción, abor­daron cues­tiones como el sim­bolis­mo emplea­do en las series para rep­re­sen­tar a las víc­ti­mas de vio­len­cia de género, la per­spec­ti­va femeni­na y la aut­en­ti­ci­dad del fem­i­nis­mo en la fic­ción tele­vi­si­va.

Aprovecharon para des­men­tir algu­nas per­cep­ciones actuales sobre el papel de la mujer en la indus­tria. “Existe una ten­den­cia a hablar de un boom de cineas­tas mujeres debido a la emer­gen­cia de muchas direc­toras y pro­duc­toras. Sin embar­go, las estadís­ti­cas demues­tran que sólo un 26% de los filmes son dirigi­dos úni­ca­mente por mujeres”, explicó Noble.

Sobre la rep­re­sentación de las víc­ti­mas de vio­len­cia de género en series y doc­u­men­tales fueron cautelosas y aclararon que “el hecho de que no aparez­ca la víc­ti­ma, no indi­vid­u­alizarla ni nom­brar­la son elec­ciones que reit­er­an un buen uso de la per­spec­ti­va de género”. Lox­ham ejem­pli­ficó esto con la típi­ca ima­gen de la mujer detrás del micró­fono de un juz­ga­do que “refle­ja el cues­tion­amien­to del papel de la víc­ti­ma y la necesi­dad de esta de defend­er­se públi­ca­mente”.

Para su tra­ba­jo de inves­ti­gación, Noble entre­vistó a las guion­istas de las series españo­las Intim­i­dad, La Casa de Papel y Las Chi­cas del Cable. Algu­nas de ellas resaltaron la impor­tan­cia de ten­er ref­er­entes en la indus­tria al comien­zo de sus car­reras pro­fe­sion­ales. Según los tes­ti­mo­nios, hace algunos años las mujeres “no ocu­pa­ban puestos de poder en la indus­tria, pero en la actu­al­i­dad, las mejores pro­duc­toras son mujeres”. Sin embar­go, ambas recal­caron que “aunque haya habido un cam­bio pos­i­ti­vo, todavía hay posi­bil­i­dad de mejo­ra”.

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