Manifestaciones del 8M: dos rumbos disidentes y un mismo objetivoDos marchas, un mismo día: crónicas de las manifestaciones paralelas del 8M y un análisis de los desafíos que marcarán la agenda feminista en el futuro próximo
Decenas de miles de personas desbordaron las calles principales de Madrid en una nueva jornada de movilización por el 8M. Detrás de las asistencias masivas de las marchas, late un movimiento feminista que sigue en el centro de la agenda política, pero se presenta con una fragmentación en dos bloques diferenciados. El 8M del 2026 no fue solo una demostración de la fuerza que el feminismo sigue teniendo en las calles, sino también el reflejo de las profundas discusiones internas que están dándole forma a la agenda de la igualdad de género tanto en España como a nivel global.
Trayectoria de la marcha del Movimiento Feminista de Madrid| Imagen: Adriano D’Anna





“Sacad del cajón la ley de abolición” y “No a la guerra”, en la marcha del Movimiento Feminista de Madrid

Irene González Sánchez
El 8 de marzo, a las doce de la mañana, el Movimiento Feminista de Madrid (MFM) comenzó a caminar desde Cibeles. La luz del mediodía presagiaba lluvias, pero a lo largo de la tarde no cayó ni una gota. Entre las personas congregadas estaba Diana Huerta. Mientras caminaba junto a sus compañeras de Espacio Feminista Radical explicó que la asociación busca abolir la prostitución, los vientres de alquiler y el velo como forma de oprimir y de marcar exclusivamente a las mujeres. Para Huerta, “ser mujer no es un sentimiento, es una realidad biológica”, si bien reconoció la validez de cuestiones como la disforia. Por estar a favor de ideas como estas se había unido a la marcha del feminismo abolicionista.
Entre la multitud, carteles con mensajes diversos –“Tú no decides por mí”, “¡No a la guerra!”, “Por mis hermanas mexicanas”— y lemas como “Las mujeres no somos mercancía”, “Cuidado, cuidado, puedes tener un putero a tu lado” o “Sacad del cajón la ley de abolición”.
Marchando casi desde el inicio, Claudia comentó que a sus 28 años lleva asistiendo a la manifestación del MFM desde que empezó “a informarse” y concluyó que no se sentía identificada con algunas de las reivindicaciones de la otra marcha, como “el apoyo la prostitución y al neoliberalismo”.
Más de un manifestante afirmó ser feminista radical. Avanzando un poco más, Carmen y José (nombres cambiados a petición de los manifestantes), de 60 y 63 años, ambos vestidos con camisetas del pódcast Radiojaputa, se describían como abolicionistas del género, de la prostitución y de la pornografía. Con el símbolo de Venus pintado en la cara, alrededor del ojo, contaron que conocieron el feminismo radical gracias a su hija, que llegó a raparse el pelo para romper con los estereotipos. “Un tío calvo es interesante, pero a una chica calva se la mira como si tuviera un problema o como si estuviera enferma”, comentó Carmen, que aseguró preferir no hablar de sus ideas en el trabajo para ahorrarse peleas.
Hacia la una de la tarde, la cabeza de la manifestación bajaba por la Gran Vía y estaba a punto de llegar a la plaza de Callao cuando se detuvo para seguir coreando lemas. Desde los altavoces, se escuchaba una voz que afirmaba que la población femenina estaba en contra de los conflictos bélicos y aseguraba que, a lo largo de la historia, los hombres habían promovido la guerra mientras las mujeres y “las criaturas” las sufrían.
Frente de la marcha se agrupaban periodistas de diferentes medios. Una de ellas preguntó a un agente de la Policía Nacional por el número de asistentes hasta el momento: 11.000.
La mayor parte de los hombres que marchaban por las calles en esta manifestación eran de mediana edad. De repente, entre ellos, aparecieron dos jóvenes. Iván, de 23 años, había llegado desde Jaca (Huesca) a la cita de Madrid para unirse a la MFM porque considera que el abolicionismo “es la única forma de erradicar a largo plazo y de raíz la prostitución”. A su lado estaba Daouda Ba, un chico de Dakar (Senegal) que llegó a España hace un mes y que a sus 24 años estaba viviendo su primer 8M en Madrid. Explicó que en su país, donde es habitual la poliginia (un hombre puede tener varias esposas), está mal visto que una mujer no se case y que las casadas deben obedecer a sus maridos.
A punto de llegar a plaza de España -el punto final de la manifestación- en una acera estaba Esther junto a su amiga Sagrario, ambas de 60 años. Esther, en silla de ruedas “por culpa de la talidomida”, un medicamento que afecta al sistema inmunológico, daba testimonio de cómo las personas pueden sufrir discriminación no solo por ser mujeres, sino también por sufrir discapacidad.
Pasadas las dos de la tarde, la manifestación de las abolicionistas llegó a su fin, con una congregación sobre la Gran Vía, a unos cuantos metros de la plaza de España. Entre aplausos y vítores, terminó una marcha marcada por el ritmo de los tambores y algunos helicópteros que la sobrevolaban.
“No es no” y “No a la guerra”, en la manifestación convocada por la Comisión 8M

Paola Rubio Melo
Un año más, las calles de las principales ciudades españolas se tiñeron de morado en una jornada de movilización con motivo del Día Internacional de la Mujer. En Madrid, a las doce del mediodía partía desde la plaza del Emperador Carlos V, en Atocha, una marea feminista bajo el lema “Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes”.
Convocadas por la Comisión 8M, unas 25.000 personas según la Delegación del Gobierno y 80.000 según datos facilitados por la organización, participaron en esta concentración para reclamar una igualdad real entre hombres y mujeres, denunciar la violencia machista —que solo en España ha dejado diez mujeres asesinadas en lo que va de año— y llamar a la movilización política con consignas como “Que tiemble el fascismo, que aquí está el feminismo”.
En la misma franja horaria salía de Cibeles otra manifestación, organizada por el Movimiento Feminista de Madrid, fragmentando un año más la lucha feminista madrileña. Este alejamiento, provocado principalmente por la Ley Trans, es asumido por el movimiento como “estructural”. A diferencia de lo defendido por el Movimiento Feminista de Madrid, la Comisión 8M no excluye las reivindicaciones de dicha ley.
Entre los participantes, destacaba una clara mayoría de mujeres que protagonizaron escenas como la de una hija pintándole la cara de morado a su madre o grupos de amigas ayudándose unas a otras a colocarse pañuelos violetas al cuello. Estos pequeños detalles reflejaban el ambiente de apoyo mutuo, celebración y reivindicación que marcó la manifestación.
Tampoco faltaron momentos de tensión que, afortunadamente, no pasaron a mayores. A la altura del Paseo del Prado, el segundo punto neurálgico de la marcha, un grupo de hombres encapuchados, con pasamontañas de color rosa, intentó boicotear la manifestación. Su acción quedó finalmente en un mero intento, ya que fue rápidamente neutralizada por la reacción del público asistente. Desde distintos puntos de la marcha, numerosas manifestantes respondieron coreando consignas como: «A los fascistas no les tenemos miedo», reafirmando el carácter reivindicativo y combativo de la protesta.
Tras ese breve episodio de tensión, la manifestación continuó su recorrido con normalidad y sin nuevos incidentes destacables. La marcha siguió avanzando por el centro de la ciudad hasta llegar a la boca de Metro Sevilla, donde se desarrolló el tramo final del recorrido y se dio por concluida la movilización en un ambiente mayoritariamente pacífico.
Ya en el tercer punto central de la marcha, en la plaza de Cibeles, Carlota, Daniela y Carmen, tres amigas de entre 17 y 18 años, explicaban que lo que las animó a asistir a la manifestación es que en pleno siglo XXI muchas mujeres sigan sufriendo discriminación por el simple hecho de serlo. Según afirmaron, las desigualdades más evidentes y persistentes se producen en el ámbito laboral, algo que Carmen sostuvo al poner como ejemplo la experiencia de su propia madre: “Cobraba menos que un compañero suyo por hacer exactamente el mismo trabajo”.
Daniela, por su parte, señaló otra preocupación entre los jóvenes de su generación. “Hay momentos en los que parece que vamos a retroceder”, afirmó, en referencia al auge de comunidades de los llamados incels (acrónimo en inglés para la expresión “involuntary celibate”, celibato involuntario) entre chicos de su edad. Este movimiento, añadió Daniela, culpa abiertamente a las mujeres de su fracaso en las relaciones afectivas y sexuales y a menudo las retrata con estereotipos negativos y las acusa de ser promiscuas, manipuladoras u oportunistas. Para ella y sus amigas, la popularización de estos discursos en redes sociales refleja que la igualdad entre hombres y mujeres sigue siendo un objetivo aún por conseguir.
Los manifestantes siguieron su camino a lo largo de la calle Alcalá, con una pequeña dispersión conforme se aproximaban a la tarima dispuesta en los alrededores de la estación de Metro de Sevilla. Tras llenar el perímetro de la zona, las proclamas lanzadas desde la tarima incidieron en dos mensajes recurrentes: el feminismo como movimiento que debe frenar a la extrema derecha y la exigencia de regularizar a los inmigrantes que no cuentan documentación.
La marcha también tuvo un marcado carácter internacionalista por el convulso contexto global y por las guerras. Entre las reivindicaciones de la tarde, destacaron los llamamientos a favor de la paz, que combinaban el lema feminista “No es no” con el “No a la guerra” y que se resumían en el grito “No es no, también a la guerra”. Se escucharon, además, consignas contra el genocidio en Palestina, contra las detenciones racistas del ICE en Estados Unidos y contra los regímenes autoritarios que anulan a las mujeres y vulneran sus derechos.
Trayectoria de la marcha de la Comisión 8M | Imagen: Guillermo Izquierdo





Galería de la jornada
Manifestación MFM | Adriano D’Anna
Manifestación Comisión 8M | Marcos Villaoslada
Manifestación Comisión 8M | Guillermo Izquierdo
Manifestación Comisión 8M | Marcos Villaoslada
Manifestación MFM | Adriano D’Anna
Manifestación Comisión 8M | Guillermo Izquierdo
Manifestación MFM | Adriano D’Anna
Manifestación Comisión 8M | Guillermo Rivera
Manifestación MFM | Adriano D’Anna
Manifestación Comisión 8M | Guillermo Izquierdo
Manifestación MFM | Adriano D’Anna
Manifestación MFM | Adriano D’Anna
Manifestación Comisión 8M | Guillermo Izquierdo
Manifestación MFM | Adriano D’Anna


