Isabel Tajahuerce, delegada del rector para Igualdad en la UCM
“Las unidades de Igualdad son imprescindibles en las universidades”

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Si un grupo de cin­co ami­gas quieren irse de via­je jun­tas, algu­nas per­sonas les pre­gun­tarán: “¿pero vais solas?”. Las estadís­ti­cas actuales indi­can un por­centa­je mucho más alto de cat­e­dráti­cos que de cat­e­dráti­cas. De vez en cuan­do se lla­ma a la población femeni­na “colec­ti­vo”, aunque las mujeres sean la may­oría de la humanidad. Las españo­las no pudieron cur­sar estu­dios supe­ri­ores has­ta 1910 y durante el siglo XIX estu­vieron luchan­do por acced­er a la edu­cación.

Con ejem­p­los como estos, Isabel Tajahuerce, del­e­ga­da del rec­tor para Igual­dad en la Uni­ver­si­dad Com­plutense de Madrid, respal­da su pos­tu­ra: los hom­bres y las mujeres aún no par­tic­i­pan en la vida social bajo las mis­mas condi­ciones. Según ella, la clave es erradicar la desigual­dad para acabar así con la vio­len­cia, pues la vio­len­cia es el arma que uti­liza la sociedad para evi­tar que los dos géneros tradi­cionales estén a la par.

Con moti­vo del 8M, Tajahuerce expli­ca las fun­ciones y los pro­to­co­los que siguen en la Unidad de Igual­dad, ori­en­ta­da a lograr una sociedad mejor colo­can­do al hom­bre y a la mujer al mis­mo niv­el.

P: ¿Para qué sirve la Unidad de Igual­dad de la UCM?

R: Lle­va­mos todo lo rela­ciona­do con las políti­cas de igual­dad en la Uni­ver­si­dad Com­plutense: el Plan de Igual­dad, el pro­to­co­lo de acoso sex­u­al y por razón de sexo y la for­ma­ción en igual­dad del pro­fe­so­ra­do, estu­di­antes y PTGAS. Bus­camos la igual­dad real entre mujeres y hom­bres y trata­mos de hac­er de esta uni­ver­si­dad un espa­cio seguro. Nos encar­g­amos de elab­o­rar diag­nós­ti­cos y eval­u­a­ciones; de aplicar la per­spec­ti­va de género en la docen­cia, la inves­ti­gación o la trans­fer­en­cia del conocimien­to; de hac­er guías de lengua­je inclu­si­vo; de pre­venir las vio­len­cias…

P: ¿A quiénes atien­den en la Unidad?

R: Aten­demos a toda la comu­nidad uni­ver­si­taria que haya sufri­do vio­len­cia en cualquier lugar, no nece­sari­a­mente en los cam­pus. Por el hecho de ser una estu­di­ante, una pro­fe­so­ra, una PTGAS, la aten­demos psi­cológi­ca­mente o le bus­camos recur­sos públi­cos para que pue­da ser aten­di­da en difer­entes aspec­tos y de man­era inte­gral, tan­to legal como psi­cológi­ca­mente.

P:¿Y cómo está estruc­tura­da?

R: De la Del­e­gación del Rec­tor para Igual­dad depen­den la Unidad de Igual­dad, el Obser­va­to­rio de la Unidad de Igual­dad y el Dis­pos­i­ti­vo de Aten­ción Psi­cológ­i­ca y Social, que atiende exclu­si­va­mente a per­sonas que sufren vio­len­cia de género en sus múlti­ples fac­etas, espe­cial­mente acoso sex­u­al y por razón de sexo en la uni­ver­si­dad.

P:¿Qué casos les lle­gan y cómo los sue­len mane­jar?

R: Depende del caso. La per­sona siem­pre es recibi­da por la direc­to­ra de la Unidad de Igual­dad y por la psicólo­ga del Dis­pos­i­ti­vo de Aten­ción Psi­cológ­i­ca y Social. Se estu­dia el caso y, en fun­ción de qué situación ten­ga, se atiende de una man­era o de otra. Obvi­a­mente, no trata­mos del mis­mo modo ni con las mis­mas pro­fe­sion­ales un caso de agre­sión sex­u­al que un caso de vio­len­cia de pare­ja o un caso de acoso sex­u­al den­tro de la uni­ver­si­dad. Ahí hay que inter­venir de otra man­era, y para eso sí hay un pro­to­co­lo especí­fi­co que puede con­sul­tarse en la pági­na web.

P:¿Se acti­va siem­pre el pro­to­co­lo para cada caso?

R: No. Cada per­sona elige si quiere acti­var­lo o no. Algu­nas deci­den acti­var­lo y otras acu­d­en a noso­tras muy angus­ti­adas bus­can­do ayu­da y que alguien las escuche. En ese momen­to pueden no quer­er denun­ciar, pero pueden cam­biar de idea pasa­do un tiem­po. En esos casos, las podemos derivar a la psicólo­ga, al dis­pos­i­ti­vo o a un recur­so espe­cial­iza­do, lo que pre­fier­an. Es muy impor­tante escuchar­las porque una de las for­mas más ter­ri­bles de some­ter a las mujeres es tomar deci­siones por ellas, sin su con­sen­timien­to.

P:¿Hay unidades de igual­dad en otras uni­ver­si­dades?

R: Se cre­an por ley y son oblig­a­to­rias. Aho­ra, tam­bién es impor­tante que las unidades de igual­dad estén a car­go de fem­i­nistas, porque solo des­de el fem­i­nis­mo sabe­mos cómo tra­ba­jar la desigual­dad y la vio­len­cia. Como decía María de Maez­tu a prin­ci­p­ios del siglo XX: “Soy fem­i­nista, claro, me aver­gon­zaría no ser­lo”. El fem­i­nis­mo es un movimien­to social y políti­co que ha tra­ba­ja­do por la con­struc­ción de la igual­dad de mujeres y hom­bres en la sociedad. No hay que lla­mar­lo de otra man­era porque no podemos dejar que nos priv­en de nues­tra iden­ti­dad como movimien­to políti­co y social y lo que no se nom­bra no existe.

P: ¿Por qué son nece­sarias unidades como esta en las uni­ver­si­dades?

R: Son impre­scindibles. No vamos a cam­biar nada sin políti­cas públi­cas que tra­ba­jen por ello. La gente cree que la igual­dad ya está con­segui­da, pero al ver los datos com­pro­bamos que no. La prue­ba la tienes en las agre­siones sex­u­ales porque a las mujeres se les dice que ten­gan cuida­do y no vayan solas, pero esto coar­ta su lib­er­tad. No es la mujer la que tiene que ir reprim­ien­do su par­tic­i­pación en los espa­cios públi­cos, sino que debe ser la sociedad quien la pro­te­ja.

P: ¿Cree que el alum­na­do conoce la Unidad de Igual­dad?

R: No, nos cues­ta muchísi­mo lle­gar y que sep­an todo lo que hace­mos. ¡Y mira que hace­mos acciones! Pero aho­ra mis­mo, en este momen­to social y políti­co, el estu­di­anta­do está muy desac­ti­va­do y no mira más allá de ir a clase o de hac­er un exa­m­en. El aso­cia­cionis­mo está tam­bién muy des­man­te­la­do, por lo que cues­ta más lle­gar a la gente en estos temas. Y, además, hay una reac­ción políti­ca que va con­tra todas estas cues­tiones y que quiere hac­er oídos sor­dos.

P: ¿Por qué debería cono­cer­la?

R: Debería cono­cer­la porque aten­demos casos de acoso, de dis­crim­i­nación por sexo, de dis­crim­i­nación inter­sec­cional, de vio­len­cia en la pare­ja, agre­siones sex­u­ales, sum­isión quími­ca… Bus­camos los recur­sos espe­cial­iza­dos de ayu­da psi­cológ­i­ca y legal. Tam­bién esta­mos aquí para cualquiera que sim­ple­mente quiera apren­der sobre igual­dad, colab­o­rar, hac­er prop­ues­tas o realizar proyec­tos. Y los hom­bres tam­bién pueden venir, porque tam­bién pueden sufrir acoso e, inclu­so, pueden ser dis­crim­i­na­dos por tra­ba­jar por la igual­dad.

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