La defensa de la democracia protagoniza el evento ‘Democracia en un minuto’El acto reunió a profesionales de la comunicación y de la cultura en el salón de actos Carlos Saura de la facultad
Libertad. Esta palabra se repitió constantemente durante la mañana del 12 de febrero en el salón de actos Carlos Saura de la Facultad de Ciencias de la Información. En el evento ‘Democracia en un minuto’, ante un auditorio abarrotado por estudiantes, docentes, directivos y numerosos asistentes interesados, se debatió sobre la democracia, su naturaleza, sus crisis, su presente y su futuro.
Organizado por el periódico digital infoLibre, este acto es parte de la iniciativa La memoria que somos: 50 años de democracia y cuenta con el apoyo del proyecto público España en Libertad, que se encarga de conmemorar los cincuenta años del inicio de la Transición. El equipo directivo de este proyecto también hizo acto de presencia en el evento con la participación de su comisariada, Carmina Gustrán Loscos, que mantuvo una breve charla con Jesús Maraña, director general de infoLibre.
Antes de la conversación entre Maraña y Gustrán, Maraña invitó a los estudiantes a participar activamente para dar forma al periodismo del futuro y dio paso a la proyección de varios vídeos de un minuto en los que nombres como el escritor David Uclés o la actriz Albanta San Román reflexionaron sobre el valor de la democracia, un sistema que a pesar de sus deficiencias es “el que más vale la pena defender”, como dijo Uclés.
El proceso democrático según los panelistas
La conversación entre Maraña y Gustrán precedió la apertura de la conversación en la mesa principal que, bajo la moderación de Virginia Pérez Alonso, directora de infoLibre, contó con las intervenciones de Julián Casanova, escritor y catedrático de Historia de la Universidad de Zaragoza; el presentador y humorista El Gran Wyoming; la publicista y creadora de contenidos Elena Reinés, y Paula Ortiz, directora de cine y guionista.

Según muchos de los participantes, la democracia es sinónimo de libertad. Sin embargo, también se recordó que la libertad no es permanente y que, para que se mantenga, deben existir valores como la convivencia, la igualdad, la responsabilidad, la tolerancia y la empatía.
Desde el inicio del evento quedó claro que la democracia es un proceso en marcha, un sistema vivo y en constante construcción. Por ello, los cuatro integrantes de la mesa resaltaron la importancia de observar cómo la entienden y la interpretan las distintas generaciones (Casanova y Wyoming, ambos de 70 años, y Ortiz y Reinés, de 47 y 30 años, respectivamente).
El historiador Julián Casanova empezó la sesión señalando que existen cuatro hilos conductores que llevaron a la edad de oro de la democracia en Europa: el sufragio universal, el establecimiento de controles que garanticen elecciones libres, la redistribución de la riqueza para generar bienestar en la población y la subordinación del poder militar al poder civil.
Según explicó el docente de la Universidad de Zaragoza, en los últimos años se ha observado una tendencia contraria, y puso como ejemplo el caso de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump, donde el no reconocimiento de los resultados electorales puede interpretarse como una forma de deslegitimación del sistema y donde determinadas actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) han generado mucha alarma social. En sus propias palabras, si se rompen esas normas “estamos jodidos”.

En la segunda intervención de la mañana, Wyoming defendió que, aunque la democracia suele definirse como un sistema electoral o una forma de gobierno, es ante todo un sistema ético, una filosofía que concede a cada individuo un voto con el mismo valor. Por su parte, Elena Reinés -periodista y creadora de contenidos graduada de la facultada- advirtió que “la democracia es un sistema que puede caer por su propio peso”.
Al juicio de Reinés, para que exista libertad debe existir información veraz y señaló que las generaciones más jóvenes se informan principalmente a través de redes sociales y que uno de los principales problemas de la izquierda es no haber adaptado su mensaje al lenguaje y a los códigos de estas plataformas, algo que, según afirmó, sí han sabido hacer la derecha y la ultraderecha. En esa línea, Wyoming retomó el hilo de la conversación y alertó sobre uno de los problemas en los que se hizo mayor énfasis durante el evento: el hecho de que el verdadero peligro para la democracia es que la mentira llegue a entenderse como una opinión más.
La educación
La educación fue otro de los ejes centrales del debate. Casanova destacó su valor fundamental para el sostenimiento de la democracia y recordó que, en épocas no democráticas, quienes aspiraban a un mundo mejor consideraban la educación un instrumento clave para combatir la perpetuación de los privilegios de las clases dominantes. Paula Ortiz añadió que actualmente se está desdibujando la frontera entre lo real y lo falso, lo que genera desorientación en nuestra arquitectura mental y psicológica. Por ello, defendió la importancia de la memoria histórica.
Virginia Pérez Alonso centró la conversación en los problemas derivados de financiar “con dinero público a medios que publican contenidos falsos” y advirtió de que así se construye un relato que termina dominando el espacio público.

Pese al tono crítico de algunas intervenciones, Paula Ortiz quiso aportar una nota de optimismo. Señaló que vivimos en un momento en el que tenemos más acceso que nunca a libros, películas y música y en el que podemos expresarnos libremente. Todo ello, afirmó, es posible gracias a la democracia. Por eso, concluyó, es necesario luchar contra la desinformación y defender la verdad desde la memoria y el pensamiento críticos, porque la información es la vía hacia la libertad, y sin libertad no hay democracia, antes de que su intervención diera pie a un largo aplauso por parte del público presente.
La sesión se extendió hasta poco antes del mediodía, con intervenciones de estudiantes y profesores de la facultad que, en el espacio de un minuto, expresaron qué significaba la democracia para ellos y resaltaron el valor de la separación de poderes, las protecciones a la diversidad y la diferencia, y, sobre todo, la libertad de expresión y disenso. En la clausura del evento, Jesús Maraña, invitó a los presentes a cooperar para evitar los efectos nocivos de los movimientos que, según el consenso de la mesa e invitados, han estado infectando a la democracia desde su interior.
Wyoming, tras el fin de la mesa redonda | Entrevista Andrés Rivera | Cámara: Marcos Villaoslada


