La Atlántida Chamber Orchestra reivindica la historia oculta de las compositorasDía Internacional de la Mujer en el Teatro Monumental
El pasado 7 de marzo, víspera del Día Internacional de la Mujer, el Teatro Monumental de Madrid acogió un concierto especial de la Atlántida Chamber Orchestra, una formación joven dirigida con energía y sensibilidad por Manuel Tévar. La cita, además de musical, tuvo un propósito solidario: los fondos recaudados serán destinados a Médicos del Mundo, ONU Mujeres España y Hambre Cero, tres organizaciones comprometidas con la igualdad y la justicia social.
El programa reunió obras de cuatro compositoras que a lo largo de la historia han debido abrirse paso en un terreno dominado por hombres. La velada se inició con la Sinfonía en Do mayor de Marianne von Martínez, una partitura clasicista de elegancia vienesa, bien articulada por la joven orquesta, aunque algo académica en su desarrollo.
El gran momento de la noche llegó con el Concierto en La menor para piano y orquesta de Clara Schumann, interpretado por la pianista E‑Hyun Huttermann. Desde el primer movimiento, su lectura equilibró virtuosismo y emoción, evitando el exceso romántico para centrarse en la claridad del discurso. La orquesta acompañó con sutileza y permitió que el diálogo entre solista y tutti fluyera con naturalidad. Fue, sin duda, la interpretación más aplaudida y el verdadero corazón del concierto, una reivindicación del talento de Clara más allá de su sombra de “mujer de Schumann”.
Tras una breve pausa, el público descubrió dos obras menos conocidas, pero de gran interés. En Mélusine, l’image éphémère, de Albena Petrovic, sentada en el patio de butacas, estreno absoluto, Tévar y los músicos exploraron un lenguaje contemporáneo lleno de colores orquestales, texturas cambiantes y efectos sonoros que evocaban la figura mítica de Mélusine como símbolo de libertad y fugacidad. El carácter experimental desconcertó a gran parte del público, poco acostumbrado a este tipo de música.

El concierto concluyó con otro estreno, esta vez en España: The Canticle of the Sun, op. 123 de Amy Beach, una ambiciosa obra coral-sinfónica inspirada en el Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís. Contó con un cuarteto de solistas -Annya Pinto (soprano), Patricia Illera (mezzosoprano), Pablo Martínez Gil (tenor) y Alberto Camón (bajo)- que aportó contundencia vocal y equilibrio. Aunque la partitura peca de cierta densidad romántica, su mensaje de comunión con la naturaleza encajó perfectamente en el espíritu humanista de la velada.
Más allá de la diversidad estilística, el mérito principal de esta Atlántida Chamber Orchestra radica en su juventud y compromiso. Bajo la dirección de Tévar, demostró que la música sirve no solo al arte sino también a causas que lo trascienden.


