“Defendemos la pública. Defendemos el futuro”La primera jornada de huelga educativa reúne en Madrid a miles de personas para reivindicar sus derechos
Madrid se convirtió este miércoles, 14 de octubre, en el foco de las protestas de estudiantes, docentes y otros miembros de la comunidad educativa que salieron a la calle para defender la educación pública. La jornada se inició con una concentración en la Puerta del Sol, en torno a las once y media de la mañana, que terminó con una sentada frente a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. Bajo el lema “Defendemos la pública. Defendemos el futuro”, la movilización puso el foco en la infrafinanciación de la enseñanza pública madrileña y en la necesidad de mejorar tanto las condiciones del trabajo del profesorado como la atención al alumnado.
La convocatoria de la huelga, impulsada por CC. OO., UGT, Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Madrid (STEM), CNT, Solidaridad obrera, CGT y la plataforma Menos Lectivas, entre otros, denuncia la falta de inversión en educación en la Comunidad de Madrid.
Acudieron a la protesta educadores y educadoras infantiles de 0 a 3 años que llevan en huelga desde marzo en defensa de sus derechos y reivindican que se considere a este ciclo como una etapa educativa más. Además, participaron profesionales de educación infantil, primaria y secundaria, formación profesional y educación especial. De manera adicional, ayer se unieron a la huelga las universidades públicas Complutense de Madrid y Rey Juan Carlos.

A las seis de la tarde, en Atocha, la marea verde comenzó su recorrido hasta la Puerta del Sol. Grandes pancartas diferenciaron los bloques de la manifestación con diseños que señalaban los nombres de los diferentes centros educativos, sindicatos y organizaciones. Según la Delegación del Gobierno, asistieron más de 25 mil personas, aunque los asistentes aumentaban el cálculo a cien mil.
Condiciones dignas y recuperación salarial
“Es la primera vez que vemos a los profesores tan unidos porque hemos dicho ya basta”, comentó una maestra de educación infantil.
Como recordaron los convocantes, la Comunidad de Madrid destina uno de los porcentajes más bajos de su producto interior bruto a este ámbito y supera la media estatal de alumnos por aula en todas las etapas educativas. Por ello, entre las principales reivindicaciones están la bajada de ratios en las aulas, la mejora de las infraestructuras y, en general, una mayor inversión en educación pública.
La mejora de las condiciones laborales constituye otro de los ejes de la protesta. Cifran en un 11,5 % la pérdida de poder adquisitivo del profesorado desde 2010. Por este motivo, reclaman recuperar el salario real y adecuar las condiciones laborales a las necesidades actuales de los centros.

Otra de las peticiones más escuchadas en esta protesta fue más horas para planificar actividades específicas que permitan la mejora de calidad educativa, puesto que los docentes dicen estar “enterrados en papeles” en las horas que no imparten clases, lo que les obliga a realizar una preparación precipitada de las sesiones. Dos estudiantes de Magisterio comentaron que ya desde su formación son conscientes de que las condiciones no son adecuadas para ejercer la educación “de forma correcta”.
En lo que también estuvieron de acuerdo los profesionales de todos los niveles educativos fue en denunciar la privatización del sector educativo. “La opción que han tomado muchísimos compañeros míos fue marcharse a una privada”, afirmó un estudiante de grado medio de Informática.
Una asistente, maestra de educación especial, recordó que también reclaman una mejora de sus derechos los docentes especializados, orientadores, enfermeros, técnicos y demás personal de los centros. “Las directoras también estamos aquí”, señaló otra manifestante para enfatizar el papel de los equipos directivos en la huelga.

Entre la multitud se encontraban también familias con niños pequeños, personas mayores y jóvenes estudiantes. Todos, convencidos de que esta huelga afecta a todos los sectores de la población. “La educación es lo que va a salvar el mundo”, aseguró un jubilado que se unió a la manifestación pese a no pertenecer a la comunidad educativa. Un profesor recalcó la importancia del papel que tiene la educación como “el único ascensor social verdaderamente útil”. Un grupo de pensionistas compartía esta visión: “Que haya una buena educación significa que habrá un buen futuro”.

