Manifestación de yazidíes en La Haya contra la violencia persistente en Irak
A pocos metros de distancia del antiguo Ministerio de Justicia neerlandés, cerca al parque Konekamp, en La Haya, se dieron cita el pasado 29 de enero numerosos integrantes de la población yazidí kurda de Irak para alertar sobre la violencia que aún azota a su comunidad en el país árabe.
Entre consignas y protestas, los yazidíes presentes en este punto de La Haya aseguraron verse reprimidos por la continuidad de una fuerza genocida. Desde agosto de 2014, las fuerzas del Estado Islámico cometen actos de violencia y exterminio en la región, especialmente contra mujeres jóvenes y niñas, algo que Naciones Unidas ha reconocido como genocidio.
Según el testimonio de uno de los participantes en la protesta, que solo quiso identificarse por su primer nombre, Dakheel, la manifestación tenía dos objetivos: difundir información sobre la situación yazidí en Irak y pedir a los estados occidentales de la Unión Europea que tomen medidas para mantener a esta población fuera de Irak, donde siguen siendo perseguidos.

Dakheel afirmó que Europa se equivoca al considerar a Irak un país seguro: “El Gobierno neerlandés ignora a los yazidíes. Irak no es un país seguro”. También reclamó a los gobiernos europeos una mayor seguridad para esta minoría étnica y religiosa perseguida en la región. Precisamente, a esta demanda estaban dedicadas muchas de las pancartas que portaban los manifestantes: “Si el Gobierno neerlandés reconoce el genocidio yazidí, ¿por qué se niega a protegerlos?”
Esta manifestación precedió a las advertencias hechas por Naciones Unidas el pasado miércoles, 4 de febrero, en su Consejo de Seguridad, en las que alertaba de que el Estado Islámico aún sigue ejerciendo violencia sobre grupos minoritarios en países como Siria e Irak y de que se está fortaleciendo en África occidental y el Sahel.


