Medio siglo de historia pasa factura

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La Fac­ul­tad colo­ca una red en el quin­to piso para evi­tar desprendimien­tos

La Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción acoge el nue­vo cur­so uni­ver­si­tario con un achaque pro­pio de su edad: humedades y pin­tu­ra descon­cha­da. Para evi­tar acci­dentes, la sem­ana pasa­da se colocó una red pro­tec­to­ra en la quin­ta plan­ta, bajo los tra­galuces que ilu­mi­nan el vestíbu­lo prin­ci­pal del edi­fi­cio. Con­stru­i­da hace 53 años, y prin­ci­pal­mente de hormigón arma­do, las goteras se han con­ver­tido en un incon­ve­niente habit­u­al durante las épocas de llu­via.

Colo­ca­da de for­ma pre­ven­ti­va, la red pro­tege de posi­bles desprendimien­tos. Las humedades han gen­er­a­do un descon­chamien­to de la pin­tu­ra y mues­tra los entre­si­jos del edi­fi­cio. Ladril­los y masil­la que esper­an ser, de nue­vo, cubier­tos.

El edi­fi­cio, una mues­tra excep­cional de la arqui­tec­tura bru­tal­ista madrileña, es obra de los arqui­tec­tos José María Lagu­na Martínez y Juan Cas­tañón Far­iña, artí­fices de ele­men­tos como el patio inte­ri­or, la facha­da prin­ci­pal o la escalera de cara­col, que son hoy com­po­nentes esen­ciales del com­ple­jo de la fac­ul­tad. 

Red insta­l­a­da en la quin­ta plan­ta | Foto: Pedro Pas­cual

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