María Dueñas: talento, pasión y juventud
Éxito rotundo de la violinista, junto a Antonio Pappano y la Chamber Orchestra of Europe, en el Auditorio Nacional
María Dueñas (Granada, 2002) no solo es la violinista más destacada de su generación, es una intérprete cuya madurez, técnica y presencia escénica la sitúan ya entre las grandes figuras del panorama internacional. Esto lo pudieron constatar los asistentes al concierto que protagonizó el pasado 13 de noviembre en el Auditorio Nacional de Música de Madrid con el que se inauguró la temporada de conciertos de IMPACTA.
Acompañada por la prestigiosa Chamber Orchestra of Europe (COE) y bajo la dirección del maestro Antonio Pappano, Dueñas ofreció una velada de maestría y energía contagiosa en la que la complicidad entre la solista y la orquesta se convirtió en un eje clave del éxito artístico.
El programa abrió con la Sinfonía española en re menor, op. 21 de Édouard Lalo (1823-1892), un concierto para violín de cinco movimientos muy exigente para el solista, que celebra 150 años desde su estreno. María Dueñas reafirmó las causas por las cuales su nombre ha adquirido notoriedad en todo el mundo: una destreza técnica indiscutible que le permite navegar con éxito los pasajes más desafiantes y una sofisticación inusual para su juventud que combina un virtuosismo característico de los jóvenes contemporáneos con una frescura y musicalidad de buen gusto, sin exageraciones ni artificios, pero con estilo propio.
Siempre segura en el fraseo y en el pulso, Dueñas brilló particularmente en el Rondo final, con una combinación de empuje rítmico y lirismo que cautivó al público. Su sonido, pleno y de timbre aterciopelado, permitió redescubrir la obra de Lalo más allá del típico virtuosismo de exhibición: fue una lectura cuidadosamente construida, cohesionada y expresiva.
Como extra, obsequió a la audiencia con una interpretación del Cant del ocells —arreglo propio— para violín. El público respondió con prolongados aplausos y ovaciones, lo que obligó a la violinista a regresar varias veces al escenario para agradecer la entusiasta acogida.
Una nueva generación
La segunda parte del concierto ofreció las ocho Danzas eslavas Op.46 de Antonin Dvořák, escritas originalmente, como también las Op.72, para piano a cuatro manos, inspirándose en las danzas húngaras de Brahms. Un contraste de danzas y ritmos populares europeos dirigidos por Pappano con refinamiento y vigor. La Chamber Orchestra of Europe, que no fue exactamente una agrupación de cámara —pues abundaron maderas, metales y percusión—, demostró una gran flexibilidad estilística, al pasar de lo folclórico a lo académico con una naturalidad que solo las grandes agrupaciones logran.
El ciclo IMPACTA comenzó así con un triunfo rotundo, aunque para los algunos de aficionados habituales fue molesto que la “nueva” audiencia que asistía al recital aplaudiera con entusiasmo después de cada movimiento, como si se tratara de un espectáculo de Rosalía.
María Dueñas y Antonio Pappano protagonizaron una velada que reafirma la vitalidad de la nueva generación de intérpretes en diálogo con los grandes maestros de hoy: un encuentro en el que la juventud, la experiencia y el arte confluyen para recordar que la excelencia no entiende de edades.


