Los jóvenes ven el feminismo como un problema
¿Se están normalizando las conductas machistas?

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La sociedad mod­er­na que habíamos logra­do con­stru­ir, basa­da en val­ores igual­i­tar­ios, parece ame­naza­da por un cre­ciente auge de las con­duc­tas machis­tas en aque­l­los que deberían ten­er­las más super­adas: los jóvenes. Este tipo de com­por­tamien­to se propa­ga fácil­mente medi­ante las redes sociales, donde están calan­do men­sajes que con­vierten el fem­i­nis­mo en un arma de división para la población.

En España se ha desar­rol­la­do un mar­co leg­isla­ti­vo ade­cua­do para que las mujeres puedan adquirir la igual­dad que les pertenece con respec­to a los hom­bres. Nue­stro orde­namien­to jurídi­co, según la abo­ga­da Nuria Martín, ha ten­di­do a la espe­cial­ización que requería la vio­len­cia con­tra las mujeres y des­de las insti­tu­ciones se tra­ba­ja con per­spec­ti­va de género. “Exis­ten juz­ga­dos espe­cial­iza­dos en vio­len­cia de género y la policía tiene un cuer­po tam­bién espe­cial­iza­do, la Unidad de Famil­ia y Mujer (UFAM)”, indi­ca.

Sin embar­go, en los últi­mos años, a medi­da que se ha avan­za­do en mate­ria leg­isla­ti­va, se ha pro­duci­do una degradación en la con­cep­ción del fem­i­nis­mo a niv­el social, como si de una relación inver­sa­mente pro­por­cional se tratara. El aumen­to de pro­tec­ciones legales para la mujer se ha toma­do por algunos como un rec­ha­zo hacia los hom­bres, lo que ha provo­ca­do una fuerte aver­sión hacia el fem­i­nis­mo: “Algunos hom­bres se sien­ten dis­crim­i­na­dos y ame­naza­dos”, afir­ma la abo­ga­da. El sociól­o­go Fabián Luján com­parte que existe esa “sen­sación de ame­naza”, pero ase­gu­ra que es algo crea­do por nosotros mis­mos, ya que algunos no se pre­ocu­pan por enten­der el fem­i­nis­mo y no son capaces de difer­en­ciar el sufrim­ien­to ajeno del pro­pio.

Problemas en colegios e institutos

Esta cor­ri­ente ha cal­a­do espe­cial­mente en las nuevas gen­era­ciones. Según el Barómetro de Juven­tud y Género, uno de cada cin­co chicos de entre 15 y 29 años pien­sa que la vio­len­cia de género es un inven­to ide­ológi­co, un 9% más que en 2019. “Existe un cam­bio respec­to a la gen­eración ante­ri­or: aho­ra los jóvenes acep­tan un dis­cur­so que cues­tiona el fem­i­nis­mo y se están volvien­do más machis­tas”, sostiene Mar­ta Apari­cio, pro­fe­so­ra de Psi­cología de la Uni­ver­si­dad Com­plutense. Nuria Martín tam­bién ha obser­va­do esta ten­den­cia en su tra­ba­jo: “Hace 15 o 20 años, quienes pens­a­ban así eran hom­bres de entre 40 y 60 años; aho­ra son mucho más jóvenes”.

Uno de cada cin­co pien­sa que la vio­len­cia de género es un inven­to ide­ológi­co

La pres­i­den­ta de la ONG Mujeres Unidas con­tra el Mal­tra­to (MUM), Car­men Ben­i­to, coin­cide con ellos y advierte de un repunte de con­duc­tas machis­tas en las nuevas gen­era­ciones: “Lo hemos nota­do en cole­gios e insti­tu­tos, a los que acud­i­mos a dar char­las de pre­ven­ción y donde hemos tenido prob­le­mas”.

Esa sen­sación de ame­naza de la que habla Fabián Luján no surge de la nada. En las redes sociales cir­cu­lan men­sajes que ani­man al hom­bre a ser dom­i­nante, un rol que supues­ta­mente debe cumplir en la sociedad —según Mar­ta Apari­cio— porque les suele retornar un may­or éxi­to social. Este tipo de men­sajes es fácil­mente repro­ducible en inter­net, de for­ma que se gen­era una comu­nidad que deri­va en un pen­samien­to gru­pal y que actúa como un refuer­zo más. “Nos pre­ocu­pan los men­sajes que inci­tan a los chicos a bus­car una pare­ja sum­isa, que no sal­ga de casa y que haga sus labores”, sub­raya Car­men Ben­i­to.

Además, la polar­ización que sufre hoy en día la sociedad ha provo­ca­do que este tipo de dis­cur­sos sean defen­di­dos por algu­nas fac­ciones políti­cas que con­ciben el fem­i­nis­mo como un movimien­to exclu­si­vo de la izquier­da, lo que provo­ca una may­or división.

Un grupo de estu­di­antes durante un des­can­so en la UCM | Infoac­tu­al­i­dad

En la últi­ma man­i­festación del 25‑N, los man­i­fes­tantes coin­ci­dieron en que el fem­i­nis­mo ha sido rec­haz­a­do por una “ultra­derecha que ha roto la cohe­sión” y que se están recu­peran­do men­sajes que “esta­ban super­a­dos”, lo que ha provo­ca­do un repunte de machis­mo. “Hay una agen­da que no se pre­ocu­pa de los gru­pos des­fa­vore­ci­dos”, señal­a­ba uno de los man­i­fes­tantes.

Rechazo y desconocimiento

Las rep­re­sen­tantes de la Platafor­ma de Mujeres Evangéli­cas tam­bién denun­cia­ron que “muchos par­tidos creen que no hay vio­len­cia de género” y afir­maron que “no existe un rec­ha­zo, sino desconocimien­to”.

Al mar­gen del cli­ma de crispación, una de las causas que expli­can esta ten­den­cia es que la juven­tud está nor­mal­izan­do las con­duc­tas machis­tas. “Antes daba vergüen­za social decir que uno era machista o esta­ba en con­tra del fem­i­nis­mo y aho­ra no. Aho­ra, inclu­so da cier­to esta­tus”, apun­ta Fabián Luján.

“Antes daba vergüen­za decir que uno era machista; aho­ra da esta­tus”

Según el estu­dio “La caja de la mas­culin­idad”, de Fun­dación FAD, real­iza­do entre 1700 chicos de entre 15 y 29 años, el 12% con­sid­era que el hom­bre debe de ten­er la últi­ma pal­abra en las con­ver­sa­ciones de pare­ja, el 13% jus­ti­fi­ca ejercer la vio­len­cia para impon­er respeto y el 19% se posi­ciona a favor de la pros­ti­tu­ción. Por cosas así, Mar­ta Apari­cio denun­cia que “se están friv­o­lizan­do las con­duc­tas machis­tas”.

Ima­gen de la últi­ma man­i­festación del 25 N en la Gran Vía de Madrid I Héc­tor Alías

Pero la nor­mal­ización de este tipo de acti­tudes tam­bién ha per­me­a­do entre algu­nas chi­cas. Car­men Ben­i­to afir­ma que en MUM no sue­len recibir tan­tos casos como esper­arían, pre­cisa­mente porque las propias jóvenes han nor­mal­iza­do com­por­tamien­tos como el con­trol del telé­fono por parte de sus pare­jas: “Hay gente que nos lla­ma porque tiene dudas sobre si sufre vio­len­cia”. De hecho —según Nuria Martín—las chi­cas no sue­len denun­ciar estas prác­ti­cas porque no tienen el conocimien­to de que esto sea deli­to.

Maltrato psicológico

La vio­len­cia de género entre la juven­tud se está canal­izan­do de una for­ma difer­ente. Aho­ra no son habit­uales los casos de vio­len­cia físi­ca, pero sí los de mal­tra­to psi­cológi­co que, para Mar­ta Apari­cio, son más com­pli­ca­dos de dis­tin­guir. Nuria Martín señala que los casos más fre­cuentes son los de vio­len­cia dig­i­tal. Según el Min­is­te­rio de Igual­dad, el 72,2% de las mujeres de entre 18 y 30 años ha sufri­do comen­tar­ios sobre su físi­co o con­tenido sex­u­al inde­sea­do a través de redes sociales y el 58,8% ha sido víc­ti­ma de menos­pre­cios, ataques o insul­tos en inter­net. 

La vio­len­cia se ejerce medi­ante inter­net

“La vio­len­cia es siem­pre la mis­ma, pero cam­bia en las for­mas”, comen­ta Car­men Ben­i­to que señala que una de las prin­ci­pales ame­nazas que enfrentan las víc­ti­mas jóvenes son los chan­ta­jes con sus fotografías. La pres­i­den­ta de MUM, además, denun­cia que el uso del móvil por parte de los niños sin vig­i­lan­cia puede lle­var­los a ver e imi­tar mod­e­los de vio­len­cia des­de pequeños —como puede ser la pornografía— que repro­ducen patrones de dom­i­nan­cia de los hom­bres hacia las mujeres.

Si estas ten­den­cias con­tinúan, existe el ries­go de que las nuevas gen­era­ciones sufran un retro­ce­so en mate­ria de igual­dad que ten­drá un potente impacto en las mujeres. “La salud men­tal de las mujeres en el futuro puede que empe­o­re”, advierte Mar­ta Apari­cio. Por ello, señala Car­men Ben­i­to, es clave pedir ayu­da cuan­do una mujer siente que no está cómo­da: “La línea roja es cuan­do dejas de hac­er lo que hacías por estar con alguien”.

Tan­to la psicólo­ga como la pres­i­den­ta de MUM echan en fal­ta una edu­cación en igual­dad y sexo afec­ti­va que, pese a estar recogi­da en la ley, no se apli­ca. La razón que dan: se cal­i­fi­ca de ide­ología lo que real­mente es edu­cación. 

El machis­mo está en lo cotid­i­ano El sociól­o­go Fabián Luján expli­ca que los hom­bres jóvenes han acep­ta­do el dis­cur­so antifem­i­nista por retóri­c­as grandilocuentes que hablan sobre la supues­ta ame­naza con­tra el hom­bre, pero él entiende que lo primero que debe­mos plantearnos es cómo condi­ciona el machis­mo nue­stro entorno más cer­cano.

En su tra­ba­jo en insti­tu­tos, Luján pre­gun­ta a los chicos qué estrate­gias tienen para defend­er­se de una agre­sión sex­u­al, una cuestión que ellos no respon­den porque, direc­ta­mente, ni se lo plantean. En cam­bio, cuán­do esta pre­gun­ta se la hacen a sus com­pañeras, tienen como mín­i­mo una respues­ta ya prepara­da porque su ries­go es sus­tan­cial­mente may­or al de los chicos. A este fenó­meno Mar­ta Apari­cio lo define como car­ga men­tal: “Una mujer debe estar más pen­di­ente de lo que le ocurre que un hom­bre”.

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