El certamen Arte en corto abre una ventana al talento del cine inclusivoLa Facultad de Ciencias de la Información y la Asociación Achalay premian los trabajos audiovisuales realizados por jóvenes con diversidad funcional
Una historia de amor, una reflexión sobre el acoso escolar y una invasión zombi: estos fueron los temas de los cortometrajes exhibidos este 22 de mayo en la Facultad de Ciencias de la Información por los estudiantes del Diploma LICEO de Imagen y Sonido. Otorgado por la facultad y gestionado por la Asociación Achalay, el diploma está enfocado en estimular las capacidades creativas y técnicas de jóvenes con discapacidad intelectual.
La mochila pesada, La máscara de la oscuridad y Amarte después de clase son los títulos de las tres obras que los jóvenes presentaron ante un público entusiasmado por ver el resultado de los trabajos creados, dirigidos y editados por ellos mismos. Entre los asistentes se encontraban compañeros de otras diplomaturas de Achalay, docentes y familiares, que celebraron el trabajo de los realizadores. En el acto estuvieron presentes 9 de los 11 estudiantes que componen el curso, sumándose el reconocimiento a Tinchi y Carlos, quienes no pudieron asistir.
El evento sirvió de cierre a cinco meses de intenso trabajo en el curso de Imagen y Sonido que se enriqueció con la experiencia y el acompañamiento técnico de la Facultad de Ciencias de la Información.

Los profesores Leila Saboya, de Achalay, y Jorge Miranda, del departamento de Periodismo y Nuevos Medios, coordinaron y guiaron a los jóvenes en todo el proceso. Con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, los alumnos asumieron la escritura del guion, la dirección y el montaje de sus propias historias.
Por su parte, Yolanda González Osuna y Víctor Cerdán, ambos del departamento de Comunicación Aplicada, facilitaron el puente entre el taller de Achalay y el certamen de la facultad Arte en Corto. Este festival, cuya edición general celebró su entrega de premios el pasado 13 de mayo, se ha aliado este año por primera vez con la asociación para otorgar una mención especial que valora las producciones realizadas por jóvenes con discapacidad.
La profesora Yolanda González destacó que esta nueva mención nace de una necesidad urgente, ya que “es difícil ver representada la discapacidad desde la propia discapacidad”. Por ello, según confirmó González, la mención se incorporará de manera permanente en las futuras ediciones del certamen.
Baile sorpresa y mucho orgullo
Al concluir la proyección de los cortos, llegó el momento de los galardones. Se entregaron distinciones al Mejor Corto de Terror, Mejor Corto con Mensaje Social y Mejor Corto de Amor. Los creadores subieron a recoger unas réplicas de las estatuillas de los Óscar y aprovecharon para dar las gracias a sus amigos, familias y profesores.

Los discursos dejaron momentos risas, abrazos y lágrimas. Arturo, quien interpretó al antagonista en La mochila pesada, hizo reír al auditorio cuando, al ser preguntado por cómo se sentía interpretar a un bully, respondió: “Fue difícil, porque va verdad es que soy una buena persona, pero a veces quisiera ser malo”. Álvaro, miembro del equipo de La máscara de la oscuridad, conmovió a los presentes al darle un sentido abrazo a Leila Saboya tras agradecerle su acompañamiento en el proceso. Olivia, protagonista de Amarte después de clase, dedicó unas palabras de cariño a su compañero de reparto, Carlos, que no pudo estar en el escenario, recordando la historia de amor ambientada en una cafetería universitaria que ambos protagonizaron.
El broche llegó con una sorpresa preparada por Olivia y Jorge: una coreografía de baile que contagió a los asistentes. Fue un cierre movido y alegre para una jornada que, como resumió Ígor, director de La máscara de la oscuridad, presentó al público trabajos hechos “con mucho orgullo”.
Los equipos creativos de la jornada





