La crisis de la vivienda empuja a miles de ciudadanos a marchar por las calles de Madrid
Esta es la primera de una serie de movilizaciones planificadas para junio en más de 20 ciudades de toda España

Es noticia

El cán­ti­co “¿Qué pasa, qué pasa? ¡Que no ten­emos casa!” resonó en el cen­tro de Madrid durante más de dos horas des­de las 12 del mediodía de este domin­go, 24 de mayo, con la pres­en­cia de miles de per­sonas que mar­charon exigien­do solu­ciones a la cri­sis de la vivien­da. Des­de la cues­ta de Moy­ano has­ta las cer­canías de la estación de metro de Sevil­la, las mul­ti­tudes de ciu­dadanos madrileños se con­gre­garon para respon­der a la  ini­cia­ti­va del Sindi­ca­to de Inquili­nas e Inquili­nos de Madrid, el mis­mo grupo que con­vocó la man­i­festación por la vivien­da digna del año pasa­do.

La Fed­eración Region­al de Aso­cia­ciones Veci­nales de Madrid (FRAVM) tam­bién estu­vo en la orga­ni­zación de la mar­cha que, bajo el lema “La vivien­da nos cues­ta la vida”, prop­i­ció un encuen­tro mul­ti­tu­di­nario en las calles de la cap­i­tal, moti­va­do por el esta­do críti­co en el que se encuen­tra el mer­ca­do inmo­bil­iario en España. Los por­tav­o­ces del sindi­ca­to han esti­ma­do una par­tic­i­pación de más de 80.000 per­sonas, aunque la Del­e­gación de Gob­ier­no redu­jo este número a 23.000.

Pan­car­ta con el lema de la mar­cha por la vivien­da | Emil Oso­rio Llanos

Las exi­gen­cias de la platafor­ma van des­de la subi­da de los salarios a la reduc­ción inmedi­a­ta de los alquil­eres, así como al aumen­to de las pen­siones mín­i­mas has­ta los 1.500 euros. Bajo esa línea común, los dis­tin­tos colec­tivos, platafor­mas y gru­pos ciu­dadanos aso­ci­a­dos a los dere­chos y la rep­re­sen­ta­tivi­dad de los inquili­nos, man­i­fes­taron por medio de pan­car­tas, esló­ganes y cán­ti­cos su incon­formi­dad con un mer­ca­do inmo­bil­iario que cal­i­fi­caron como “ren­tista” y al que acu­san de expul­sar a los veci­nos de los bar­rios y entor­pecer los proyec­tos de vida de los pro­fe­sion­ales jóvenes. La mar­cha tam­bién con­tó con la pres­en­cia de rep­re­sen­tantes de poderes ofi­ciales, como la por­tavoz del PSOE‑M, Reyes Maro­to, o la eurodiputa­da en el Par­la­men­to Europeo por Podemos, Irene Mon­tero.

Los man­i­fes­tantes que recor­rieron el eje del paseo del Pra­do no entendían de edades, pero sí com­partían un mis­mo diag­nós­ti­co: el mer­ca­do de la vivien­da está “fuera de con­trol”, tal como comen­tó Anto­nio Jiménez, un jubi­la­do madrileño de 84 años que se ha con­ver­tido en ros­tro habit­u­al de algunos pro­gra­mas de La Sex­ta. Jiménez fue tajante: “Los que gob­ier­nan no dan solu­ción a esto. Ten­emos que salir a protes­tar porque las nuevas gen­era­ciones no sé dónde ni cómo van a vivir; la gente joven hoy no puede con­stru­ir un proyec­to de vida sin un techo”.

Anto­nio Jiménez (a la izquier­da) y Jesús (derecha), inte­grantes del Sindi­ca­to de Inquili­nas e Inquili­nos de Madrid — Emil Oso­rio Llanos

A su lado, Jesús, de 60 años e inte­grante del Sindi­ca­to de Inquili­nas e Inquili­nos de Madrid, mati­z­a­ba el foco de la protes­ta, desvin­cu­lan­do las aren­gas y reclam­os del pequeño propi­etario y apun­tan­do hacia el abu­so gen­er­al­iza­do y estruc­tur­al: “No digo yo que el que ha hereda­do un piso de su abuela no lo pue­da alquilar, claro que puede. Lo que no puede suced­er son las cláusu­las abu­si­vas con­stantes”, explic­a­ba.

Para el sindi­ca­to, la hoja de ruta que per­mi­tiría aux­il­iar a las clases medias españo­las en este con­tex­to de cri­sis debe ten­er como obje­ti­vo for­t­ale­cer y revi­talizar el par­que de vivien­da públi­ca. “La solu­ción se lla­ma vivien­da social de alquil­er. Si no hay sanidad, edu­cación y vivien­da públi­ca, la clase media se viene aba­jo y los obreros pasare­mos a ser esclavos”, ase­gura­ba Jesús.

Prob­le­mas de larga duración

La pre­ocu­pación de los may­ores no solo se veía refle­ja­da en sus tes­ti­mo­nios sobre la for­ma en que sus nietos (en el caso de Anto­nio), o hijos (en el caso de Jesús), han sufri­do la cri­sis de la vivien­da. A ello se suman tam­bién los efec­tos de una cri­sis estruc­tur­al que arras­tra casi dos décadas ya. Para Javier Cre­spo, rep­re­sen­tante de la PAH de Madrid, el esce­nario actu­al es la con­sol­i­dación de la cri­sis del 2008, aho­ra agrava­da por la inter­ven­ción de los fon­dos buitre.

Javier Cre­spo, de la Platafor­ma de Afec­tadas por la Hipote­ca (PAH) — Emil Oso­rio Llanos

Según Cre­spo, mien­tras los may­ores siguen afrontan­do eje­cu­ciones hipote­carias, los jóvenes quedan exclu­i­dos por el encar­ec­imien­to del mer­ca­do, lo que hace inútil el artícu­lo 47 de la Con­sti­tu­ción, ante una respues­ta insti­tu­cional que cal­i­fi­ca de “prác­ti­ca­mente nula”. Para él, esto se sus­ten­ta en el hecho de que en España, sólo alrede­dor del 3% del par­que de vivien­da es públi­co, un por­centa­je que mantiene al país aún lejos del 8% de la media euro­pea y así se haría “imposi­ble abaste­cer a las famil­ias vul­ner­a­bles, generan­do el cóc­tel per­fec­to para el colap­so social”.

Propi­etarias y tra­ba­jado­ras domés­ti­cas

La pre­ocu­pación por el panora­ma inmo­bil­iario de la cap­i­tal no es exclu­si­va de los inquili­nos, como se vio en dis­tin­tos ros­tros de la mar­cha. Tal es el caso de una veci­na y propi­etaria del bar­rio de Estre­cho, en Tetuán, quien acud­ió a la man­i­festación por ini­cia­ti­va propia. Aunque pre­fiere man­ten­er el anon­i­ma­to, comen­tó que el prob­le­ma no es el pago de los reci­bos men­su­ales, sino la desapari­ción que percibe en el entorno de algunos bar­rios de for­ma pro­gre­si­va: “Ves cómo tu bar­rio va per­di­en­do veci­nos de toda la vida a favor de nego­cios vacíos de iden­ti­dad”, se lamen­tó mien­tras cam­ina­ba hacia el pun­to final de la mar­cha, una tari­ma dis­pues­ta a la altura de las esta­ciones de metro de Sevil­la, sobre la calle de Alcalá. 

Propi­etaria del Bar­rio de Estre­cho, en Tetuán | Emil Oso­rio Llanos

Allí, frente a miles de ciu­dadanos, se pro­nun­ció Ilma Toma­lá, migrante ecu­a­to­ri­ana afin­ca­da en España des­de 2010 y parte de la platafor­ma Ter­ri­to­rio Domés­ti­co, que agru­pa a empleadas del hog­ar y de los cuida­dos. Toma­lá denun­ció que las nuevas y sev­eras exi­gen­cias del mer­ca­do blo­quean todo tipo de acce­so a un techo: “Aho­ra te piden garan­tías e ingre­sos ina­sum­i­bles has­ta para alquilar una sola habitación, algo que antes no ocur­ría. El salario se nos va en los hue­cos del alquil­er y ya no nos alcan­za para vivir”.

El fin de la mar­cha se fue agotan­do con las dis­tin­tas inter­ven­ciones de otras platafor­mas como 0–3, que rep­re­sen­ta a las y los edu­cadores públi­cos de primera infan­cia, mostran­do así la trans­ver­sal­i­dad del prob­le­ma, que con­gregó des­de veci­nos de Val­le­cas has­ta migrantes de Lava­piés.

Esa necesi­dad de respues­ta colec­ti­va es tam­bién una respues­ta frente a los dis­cur­sos que inten­tan cul­par de la cri­sis a la población migrante, según Gon­za­lo Álvarez, por­tavoz del Sindi­ca­to de Inquili­nas e Inquili­nos de Madrid. Cel­e­bran­do el “des­bor­de” de la mar­cha, Álvarez apun­tó a una “minoría ren­tista”, los fon­dos buitre y la inac­ción guber­na­men­tal como los ver­daderos respon­s­ables de que el alquil­er prác­ti­ca­mente se trague el poder adquis­i­ti­vo de los salarios.

Gon­za­lo Álvarez, por­tavoz del Sindi­ca­to de Inquili­nas e Inquili­nos de Madrid — Emil Oso­rio Llanos

Álvarez apun­tó que las exi­gen­cias del Sindi­ca­to tam­bién incluyen una reduc­ción del 50% en los pre­cios del arren­damien­to, la oblig­a­to­riedad de los con­tratos indefinidos para erradicar el miedo a la expul­sión per­iódi­ca y la recu­peración del par­que res­i­den­cial en manos de la espec­u­lación y las vivien­das turís­ti­cas para devolver­lo a un uso social.

Al dis­ol­verse la mov­i­lización, seguía patente en los afich­es pega­dos en las pare­des con el lema de que la vivien­da no puede costar la vida. Estas exi­gen­cias serán el pun­to de par­ti­da para las dis­tin­tas mar­chas que el sindi­ca­to proyec­ta realizar en más de veinte ciu­dades de toda España durante el mes de junio.

Ilma Toma­lá, durante su inter­ven­ción en la tari­ma de la calle de Alcalá   — Emil Oso­rio Llanos

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Plugin the Cookies para Wordpress por Real Cookie Banner