Ángela Anes, fotógrafa y periodista: “EXOS- es una crítica a la vida en la ciudad, una invitación a cuestionarla”
Expone en la facultad las fotografías realizadas para su Trabajo de Fin de Grado
La familia de Ángela Anes tiene una casa en Riaza y, aunque ella no nació allí, siempre ha sentido ese pueblo como suyo. Este vínculo ha dado lugar a EXOS-, el TFG de Ángela, en el que cuenta a través de la fotografía la historia de nueve jóvenes que han decidido desarrollar su vida en pueblos de la zona.
El proyecto está expuesto en el pasillo de Decanato de la Facultad de Ciencias de la Información y ha sido comisariado por Sergio Mena, profesor del Departamento de Periodismo y Nuevos Medios, quien afirma que fue una sorpresa agradable poder tutorizar este trabajo: “Fue todo muy fácil y el resultado muy bueno”.
EXOS- ofrece una mirada crítica con el estilo de vida moderno, con sus ritmos y exigencias, y ofrece una alternativa que nos acerca a nuestras raíces. Lo consigue a través de la fotografía en blanco y negro, que refleja lo antiguo y lo rural, pilares fundamentales de este proyecto, junto a la juventud y la decisión de disrumpir la tendencia global de centrar la vida en las grandes ciudades.
¿Qué siente al volver a la Facultad de Ciencias de la Información?
Es una sensación rara, porque yo no viví mucho la vida universitaria, pero no deja de hacerme ilusión que un trabajo como el TFG, que muchas veces se hace solo por acabar y quitártelo de encima, tuviese un recorrido y no se quedase simplemente en una nota. Me hace ilusión. Al final, creo que es un espacio que te da cierto prestigio.
¿Le ha preparado la universidad para hacer un trabajo así?
A mí me fortaleció mucho más el grado superior que la carrera. Es verdad que, a nivel teórico, siempre sacas cosas útiles, a veces incluso inconscientemente. Te da cierta base. Pero el Grado Superior de Fotografía y Técnicas Plásticas me enseñó a ser creativa, a desarrollar ideas y a expresarme visualmente. Estoy muy agradecida de haber estudiado primero el grado y luego la carrera, y no al revés. Primero construyes tu forma de pensar y trabajar, y luego aprendes a expresarlo, explicarlo, a comunicarlo. Eso me lo ha dado el periodismo.
¿Por qué eligió a esas nueve personas para su trabajo?
El proyecto está abierto, no está limitado a esas nueve personas, pero como tenía un periodo concreto de trabajo, el del TFG, me ceñí a las que me parecían suficientes para generar una exposición y cierta visibilidad.
Intenté, dentro de las posibilidades, que hubiese variedad. No era lo mismo buscar perfiles en Madrid que en pueblos. No quería que todos fueran carniceros o ganaderos, sino que hubiese un poco de todo. Como el punto de partida fue mi pueblo —o el que considero mi pueblo—, tenía una red de contactos que me ayudó a encontrar perfiles distintos. Así elegí esas nueve vidas.
¿Qué tienen en común?, ¿hay una tradición familiar detrás o un arraigo especial?
Muchos tienen una conexión familiar o un arraigo. Pero también hay quien ha llegado por necesidad, porque la ciudad no le daba lo que necesitaba, o porque fueron a estudiar una oposición y se dieron cuenta de que les gustaba estar allí. Hay variedad de situaciones.
¿Son casos aislados o esto podría extrapolarse a más gente?
Hace unos años te habría dicho que eran casos muy concretos, gente puntual que decide quedarse. Pero siento que hoy es más extrapolable. Esta generación, la del 90 o el 2000 es más consciente de los problemas de salud mental en la ciudad, del estrés, del coste de vida… Creo que sí, que muchas más personas, sobre todo en ese rango de edad, están considerando este tipo de vida.
¿Qué hace falta para que más gente tome esa decisión?
Visibilizarlo. Por eso también quise hacer el proyecto. No es solo mi pueblo; es un lugar que considero mío porque mis padres compraron una casa allí cuando nací y, aunque no he vivido allí, sí lo he vivido de forma inconsciente. Es mostrar esa realidad: no tengo un centro comercial, pero ¿realmente lo necesito? No hay 200 restaurantes, pero ¿hace falta? Es una reflexión.
¿Por qué ha elegido el blanco y negro para las fotografías?
Buena pregunta. Me costó decidirme. Siempre he renegado del blanco y negro, me parece que es mucho más difícil contar a través del color. A veces, usar blanco y negro me parecía un recurso fácil.
Pero justo en este proyecto funcionaba mejor así, por la relación que tiene lo rural con lo antiguo, con lo atemporal. Probé en color, pero sentía que la historia no terminaba de funcionar y quedaba demasiado recargada.
¿Qué le gustaría que la gente piense al ver el trabajo?
Que reflexione. Yo nunca me había planteado vivir en un pueblo. A mis amigas siempre les decía: “Yo os quiero mucho, pero nos vemos en Madrid”. Y hablando con estas personas te das cuenta de cosas que igual te faltan en la ciudad y que ves necesarias. Es hacer una crítica a la vida en la ciudad, una invitación a cuestionarla. Y si alguien siente curiosidad, que se anime a probarlo. No es para todo el mundo, eso también me lo dijeron ellos, pero si tienes esa inquietud, está bien experimentar.
Le pedí a Sergio Mena que le lanzase él mismo una pregunta y me ha enviado esta: ¿Alguna vez se ha planteado irse a vivir al mundo rural?
Antes no, pero a raíz de este trabajo sí. Me estuve planteando preparar una oposición, y creo que podría darme una rutina, una estabilidad… ¿Lo haría ahora mismo? No lo sé, creo que no. Necesitaría tener cierta seguridad económica o un trabajo en remoto, porque irme siendo una “nini”, simplemente a estudiar sin hacer nada, implicaría que me mantuvieran mis padres y no estaría a gusto.
Sin embargo, si surgiera una oportunidad con un trabajo, sobre todo cualificado, sí. No me tiraría siete años estudiando para acabar en la panadería de mi pueblo, aunque si lo necesitara, lo haría. Por ahora, quiero intentar hacer lo que me gusta.


