Ayuso y el PSOE elevan la tensión en la Asamblea entre acusaciones de corrupción y reproches por la inmigración
La sesión de control de este jueves en la Asamblea de Madrid volvió a convertirse en un escenario de máxima confrontación entre el Gobierno regional y la oposición socialista. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y la portavoz del PSOE, Mar Espinar, protagonizaron un duro intercambio de acusaciones en un debate que acabó girando en torno a la inmigración, la corrupción y la reciente visita del papa León XIV a España.
La portavoz socialista abrió el choque político censurando lo que considera una estrategia del Ejecutivo autonómico para señalar a la población migrante. Espinar reprochó a Ayuso haber recurrido el proceso de regularización de extranjeros y le pidió que rechazara las políticas impulsadas por Vox en distintas comunidades autónomas. En este sentido, denunció la supuesta “segregación” derivada de unos acuerdos que calificó como “pactos de la vergüenza”.
La respuesta de la presidenta regional se centró en las investigaciones que afectan al entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ayuso aseguró que los casos de corrupción que rodean al PSOE tendrán consecuencias judiciales y lanzó una de las frases más contundentes de la jornada: “En la próxima visita del papa va a haber tantos sanchistas en la cárcel que no va a tener tiempo ni de visitarles”.
La dirigente popular mantuvo el mismo tono durante el resto de la sesión. Incluso en una pregunta relativa a la climatización de los centros educativos, aprovechó para volver a cargar contra los socialistas. “Al calor de la prisión es donde les vamos a ver a ustedes”, afirmó desde su escaño.

Ayuso también introdujo en el debate las últimas informaciones relacionadas con Leire Díez, exmilitante socialista vinculada a diversas polémicas. Durante su intervención la definió con ironía como la “Mata Hari o, más bien, la Mata Chari del PSOE” y cuestionó los supuestos contactos de la exdirigente con la Fiscalía General del Estado.
Uno de los momentos más comentados llegó cuando la presidenta aludió a unas anotaciones en las que aparecen las iniciales “P.S.”. Tirando de sarcasmo, preguntó ante el pleno: “¿Qué hacemos con Patrick Swayze?”. Pero Ayuso fue más allá al acusar al Gobierno central y al PSOE de formar parte de una “mafia organizada” que, según denunció, actúa contra jueces, periodistas y miembros de la Guardia Civil. En ese contexto, planteó la situación política nacional como una elección entre “Sánchez o democracia”.
Sus críticas también alcanzaron a Más Madrid, formación a la que acusó de encontrarse “en descomposición” y de aceptar la supuesta “corrupción de Estado” para preservar sus cuotas de poder institucional. El enfrentamiento entre la presidenta madrileña y la portavoz socialista volvió a reflejar el clima de fuerte polarización que domina la política regional y nacional, con un debate que terminó monopolizado por las acusaciones cruzadas sobre corrupción y por las referencias a la visita del pontífice.


