El periodismo post-Google y cómo superar la crisis del clic-ceroVarios Expertos analizan el impacto de la IA en la profesión en las III Jornadas del Máster de Periodismo Multimedia celebradas en la facultad
“El sector de los medios digitales está pasando un momento complicado”, así empezó su intervención David Varona en III Jornada de reflexión sobre la industria de los medios digitales que organizó el Máster Universitario en Periodismo Multimedia Profesional (MUPMP) y que se celebró en la Facultad de Ciencias de la Información el pasado 28 de enero.
“En las últimas décadas los medios digitales vivían sobre todo gracias al tráfico a partir de Google, pero en los últimos años la inteligencia artificial va a darte una respuesta mucho más rápida, por lo cual la gente no va a visitar los sitios y eso crea problemas a los periódicos”. De esta forma, el profesor Varona redondeó su intervención en la apertura del evento.
Las jornadas, una reunión anual que reúne a profesionales y académicos en la facultad para debatir los desafíos y el futuro del periodismo, contaron con la participación de David Gonzáles, fundador de RedDePeriodistas.com, y de Ana Martín Plaza y Miguel Charte, de RTVE.es, que presentaron el proyecto digital El país de las 6000 fosas.
La crisis del clic-cero
La primera sesión estuvo a cargo del periodista y economista David Gonzáles. Aunque el título de su conferencia era “2026: el año de fin de negocio del clic”, el experto aprovechó el momento para repasar el proceso de transformación del periodismo digital, pues “para saber del futuro hay que escuchar el pasado”, como afirmó al iniciar su charla.
González preguntó a los presentes su familiaridad con el término “clic-cero” y, cuando la mayor parte respondió que no lo conocía, procedió a pedir que buscaran en sus teléfonos quién es el CEO de ChatGPT. La respuesta inmediata de la inteligencia artificial (IA) de Google resumía la información principal sobre Sam Altman. “El clic-cero es precisamente esto”, explicó: “Cuando una persona hace una búsqueda en Google y encuentra la respuesta directamente en la página de resultados, sin tener que hacer clic en ningún sitio”.

González señaló también que el auge de la IA ha alterado la dinámica del periodismo digital. Antes, Google funcionaba como un distribuidor que dirigía tráfico a los portales web, permitiendo que la publicidad financiara el trabajo periodístico. Pero actualmente la IA ofrece respuestas directas que no muestran la fuente original al usuario. “Es el final de un modelo en el que Google era el camión que repartía los periódicos y ahora ya no lo es; ahora es un camión que se queda con todo el contenido”, afirmó.
La consecuencia directa de esta transición hacia un “motor conversacional” es la pérdida de clics y del impacto publicitario necesario para sostener las estructuras de los medios. Según González, esta situación ya se refleja en el mercado español, donde algunos medios han sufrido caídas de hasta el 60% en su inventario publicitario desde el verano, dificultando la entrada de nuevos profesionales a las redacciones.
Antes, Google era el camión que repartía los periódicos; ahora es el camión que se queda con todo el contenido”
Ante este escenario, la recomendación para los futuros profesionales es la creación de una marca personal sólida. González sostuvo que el futuro del sector se define por la premisa de “menos marcas, más creadores”, donde el periodista debe ser capaz de atraer a su propia audiencia hacia el medio. En este contexto, instó a los estudiantes a diversificar su actividad: “Si no os dejan entrar en un medio, tenéis que crear vuestro propio medio”, sugiriendo que la alternativa viable es convertirse en un news influencer con fuerte presencia en plataformas audiovisuales como YouTube e Instagram.
La batalla por la atención
González recordó también el impacto que Google y Facebook tuvieron al absorber dos tercios de la facturación de los medios tradicionales. Para evitar repetir este ciclo de dependencia, el experto señaló la newsletter como una herramienta estratégica esencial. Según explicó, el correo electrónico permite analizar directamente quién consume la información y cómo la consume, proporcionando datos propios que las redes sociales suelen ocultar. “Si no tenéis YouTube, ni marca personal, ni newsletter, lo tenéis muy jodido”, advirtió de forma contundente.
Ante la inquietud de los alumnos por la crisis de los medios convencionales, instó a los jóvenes a aprovechar su capacidad de crear nuevos relatos. Recordó que, en crisis anteriores, profesionales de más de 50 años se vieron obligados a fundar sus propios medios, por lo que la juventud debería ser una ventaja para emprender.
El cierre de la sesión se centró en un cambio de enfoque fundamental: la competencia actual ya no se libra en las audiencias masivas, sino en la captación de la atención, un recurso que, según el ponente, los futuros periodistas están perdiendo frente a otros creadores de contenido.
La calidad periodística como respuesta
A David González le siguieron Ana Martín Plaza y Miguel Charte, de RTVE.es. Ambos han trabajado en los últimos meses en el proyecto El País de las 6000 fosas, un ejemplo de periodismo multimedia que se presenta como una alternativa para enfrentar el problema de la pérdida de atención de los lectores.
“En España no es posible estar a más de 50 kilómetros de una fosa de la guerra civil”
En este trabajo se analiza el franquismo y de la posguerra en colaboración con la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, siendo además un éxito entre la audiencia en lo que respecta a la atención, pues sus indicadores reflejan una duración media de unos tres minutos y medio por cada visitante, muy por encima del promedio de 24 segundos que permanece la mayoría de lectores leyendo artículos en distintos portales web periodísticos.
El objetivo de este proyecto es construir la base de datos audiovisual más completa y actualizada de fosas comunes en España. Para su elaboración se han utilizado múltiples fuentes, desde organismos oficiales hasta asociaciones de memoria histórica, así como imágenes y documentos cedidos por los familiares de las víctimas que se han añadido al Archivo de RTVE.

“La conclusión final es que en España no es posible estar a más de 50 kilómetros de una fosa, obviamente es un cálculo aproximado”, explicó Ana Plaza. “Fue un proceso laborioso — comentó Miguel Charte. Tuvimos que encontrar el material en Internet y localizar y contactar con las fuentes que pudieran tener material no publicado en la web o inédito, como arqueólogos y familias”.
“Hemos investigado para identificar cada fosa, el número de víctimas, sus nombres, su historia y las circunstancias de la exhumación. Hemos pedido y obtenido fotografías antiguas de familiares. Se han comprobado los datos con las administraciones, arqueólogos o familiares, siempre con respeto, rigor e imparcialidad”, comentaron Charte y Plaza, quienes presentaron el proyecto que permite descubrir las aproximadamente 6.000 fosas registradas y, con ello, buscar recuperar la memoria de algunas de las víctimas.


