Madrid se rinde, una vez más, ante Fito y Fitipaldis
Tras el primer acorde de su guitarra resonando en el Movistar Arena, el espacio madrileño se convirtió en un caldero de todo tipo de emociones al oír cantar a Adolfo Cabrales Mato, más conocido como Fito. Las noches de los pasados 8 y 9 de mayo la capital de España acogió otras dos citas del esperado “Aullidos tour 25/26”: dos noches a lleno total en las que el conocido grupo Fito & Fitipaldis desplegó todo su talento para encantar a sus fans.
Desde antes del comienzo del concierto los alrededores del Movistar Arena se iban llenando de fans de todas las edades. La plaza Felipe II era un hervidero de camisetas con la calavera y la mítica gorra del bilbaíno. Sobre las ocho y media de la tarde se apagaban las luces del recinto. Como un reloj suizo y sin hacer esperar a sus fans daba comienzo el concierto al ritmo de A contraluz, una canción de su nuevo álbum, El monte de los aullidos. Según se iban sucediendo las canciones el público se iba animando más y más, y familias enteras cantaban al unísono las letras de un grupo que ha marcado a muchas generaciones.
Sin necesidad de presentación, teloneros o bailes, el Futo & Fitipaldis hizo vibrar el estadio desprendiendo autenticidad y cercanía. En el escenario solo se encontraban ellos y sus instrumentos y, frente a ellos, aproximadamente 17.000 personas cantando sus canciones. El comienzo, con la interpretación de Por la boca vive el pez, ya auguraba una noche memorable, aunque a pesar de cantar con micrófono y altavoces hubo momentos que se escuchaba más a los fans que al propio cantante.
Fito se detuvo varias veces a recordar a su público que para él eran una bendición y, siguiendo la forma tradicional de llevar sus directos, puso un vídeo del público de Madrid de la noche anterior para grabar un video para el siguiente concierto en Bilbao, que cerrará su gira.
Tras acabar la sección de los primeros temas, una ovación ensordeció el lugar y Fito presentó a su banda: Carlos Raya, Javier Alzola, Alejandro Climent ‘Boli’, Eduardo Giménez ‘Coki’, Diego Galaz, Jorge Arribas y Fito Cabrales. Así, llegaba una de sus canciones más memorables: Soldadito Marinero. Antes de comenzar, el bilbaíno se la dedicó a su ama —que estaba allí presente viendo cómo su hijo volvía a llenar otro estadio— y recordó a su aita, ya fallecido. Las luces se apagaron y las linternas de los móviles se encendieron para moverse al ritmo de la canción. Al acabar, el grupo fingió una despedida y abandonó el escenario. El público vitoreó su nombre, pidió más canciones y, con gran energía, la agrupación volvió a saltar al escenario al ritmo de La noche más perfecta.
Después de un par de canciones más, ahora sí, finalizaba el concierto con Antes de que cuente diez. Los asistentes sabían que era el final y disfrutaron de esta enérgica canción bailando y cantando. Se cerró, así, otra noche mágica.




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