Marcos Villaoslada: “¿Cómo entender la maternidad de forma política?”
El fotógrafo y exalumno de la Facultad de Ciencias de la Información expone Jalihenna, un proyecto documental sobre la historia de un joven saharaui en EspacioArte

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Jal­i­hen­na es el tra­ba­jo de fin de gra­do de Mar­cos Vil­laosla­da, recién grad­u­a­do en Peri­odis­mo por la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción.  Se tra­ta de un proyec­to de fotografía doc­u­men­tal que nar­ra la his­to­ria de Jali, un joven saha­raui con dis­capaci­dad visu­al y físi­ca. El joven fotope­ri­odista, en su proyec­to, expuesto en el Espa­cioArte de la fac­ul­tad, en la ter­cera plan­ta del edi­fi­cio prin­ci­pal has­ta el próx­i­mo viernes, 23 de octubre, pro­fun­diza en la real­i­dad de la acogi­da y la resilien­cia de Jali. La exposi­ción recorre dos esce­nar­ios clave en la vida del pro­tag­o­nista: el entorno rur­al de Bus­to de Bure­ba, un pequeño munici­pio de la provin­cia de Bur­gos, donde Vil­losla­da recon­struye sus orí­genes y primeros años; y Preix­ana (Llei­da), donde desar­rol­la su vida uni­ver­si­taria jun­to a Nanus, su madre de acogi­da, mien­tras estu­dia Psi­cología en la Uni­ver­si­tat de Llei­da.

P: ¿Cómo cono­ciste la his­to­ria de Jal­i­hen­na? ¿Qué te hizo quer­er con­ver­tir­la en un proyec­to fotográ­fi­co?

R: Él es del pueblo de mi mejor ami­go, al que lle­vo yen­do todos los ver­a­nos des­de hace diez o doce años. For­mábamos parte del mis­mo grupo. El TFG me sirvió como excusa para hac­er este proyec­to, porque la vida de Jal­i­hen­na siem­pre me ha pare­ci­do una his­to­ria que merece ser con­ta­da

P: Si tuvieras que resumir Jal­i­hen­na en una sola idea o con­cep­to, ¿cuál sería?

R: No hay un solo con­cep­to que descri­ba Jal­i­hen­na. El proyec­to enlaza difer­entes temas, como la España vaci­a­da, la inmi­gración o la dis­capaci­dad. Todos están inter­conec­ta­dos porque, al final, son los que atraviesan la vida de Jali.

P: ¿Ha cam­bi­a­do Jal­i­hen­na tu man­era de ver o enten­der la fotografía?

R: No, aunque sí que me costó des­de el prin­ci­pio encon­trar el enfoque del proyec­to. No encon­tra­ba la man­era de enlazar todo lo que quería refle­jar y trans­mi­tir.

P: ¿Qué te ha resul­ta­do más difí­cil durante el proyec­to

R: Lo que más me costó fueron los tex­tos. Ten­go grabadas ocho horas de entre­vis­tas a Jal­i­hen­na y a su madre, Nenus. Hay muchísi­mas cosas que dejé fuera y eso me dio cier­ta rabia. Selec­cioné aque­l­las graba­ciones que se cen­tra­ban, sobre todo, en la vida de Jali porque, al fin y al cabo, era el pro­tag­o­nista del proyec­to. Pero eso me obligó a dejar fuera muchos audios de Nenus que tam­bién eran muy intere­santes y que, en real­i­dad, darían para un proyec­to aparte.

P: ¿Cómo decidiste ordenar las fotografías para con­stru­ir el rela­to?

R: Inten­té que no sigu­ier­an un orden cronológi­co estric­to, pero las sep­a­ré en difer­entes frag­men­tos de su vida: las del Sáhara jun­to a un retra­to suyo, las imá­genes del pueblo, las de su madre o las de él estu­dian­do en Preix­ana. La idea era con­stru­ir una trayec­to­ria a través de los dis­tin­tos momen­tos y lugares de su vida.

Mar­cos Vil­laosla­da, en la Exposi­ción de Jal­i­hen­na frente a un retra­to de Jal­i­hen­na | Pao­la Rubio

P: ¿Cómo decidiste qué mostrar y qué preser­var? ¿Hubo algu­na fotografía que te pidier­an no mostrar?

R: Bueno, Jali no quiso que le sacara fuman­do —recuer­da Mar­cos entre risas—. Y a Nenus le dio vergüen­za que incluy­era una fotografía suya de joven. Pero nada más allá de eso.

P: Para este tra­ba­jo, ¿dejaste que la real­i­dad te sor­prendiera o ya tenías pen­sa­da la com­posi­ción de las fotografías?

R: La idea llev­a­ba unos cua­tro años rondán­dome la cabeza y ya tenía pen­sadas varias fotografías. A lo largo del proyec­to hice dos via­jes de una sem­ana cada uno. Inten­té pasar el máx­i­mo tiem­po posi­ble con Jali y Nenus y, al final, muchas de las fotografías surgían de man­era espon­tánea durante el día a día.

P: ¿Cómo tra­ba­jaste para que la dis­capaci­dad for­mara parte de su his­to­ria sin con­ver­tirse en el eje del rela­to?

R: Ha sido sen­cil­lo porque, cuan­do estás con Jali y lo cono­ces, te das cuen­ta de que su vida no gira en abso­lu­to en torno a su dis­capaci­dad y, por tan­to, las fotografías tam­poco tenían por qué hac­er­lo. Evi­den­te­mente, hay cosas que Jali no puede hac­er al ser ciego. Pero, por lo gen­er­al, cuan­do lo cono­ces, te das cuen­ta de que hay muchos otros aspec­tos de él que desta­can mucho más.

P: Has segui­do su vida en dos lugares muy difer­entes: Bus­to de Bure­ba y Preix­ana. ¿Qué querías mostrar a través de ese con­traste?

R: Preix­ana es donde Jali vive actual­mente. Se mudó allí para estu­di­ar en la Uni­ver­si­dad de Llei­da, a la que va en auto­bús cada mañana. Mi idea ini­cial era mostrar el pueblo en el que cre­ció, Bus­to de Bure­ba, pero, al final, esa ya no es su vida actu­al. Y creo que eso tam­bién habla muy bien de la España vaci­a­da: el hecho de que Jali tuviera que mar­charse de Bus­to de Bure­ba para poder cumplir sus expec­ta­ti­vas y perseguir su sueño de estu­di­ar Psi­cología.

P: Nenus ocu­pa un papel fun­da­men­tal en el proyec­to. ¿En qué momen­to entendiste que su his­to­ria tenía que for­mar parte de Jal­i­hen­na?

R: Lo tenía rel­a­ti­va­mente claro des­de el prin­ci­pio porque Nenus es una parte fun­da­men­tal de la vida de Jali. Sin ella, él no estaría aquí, en España. Además, tiene un pasa­do muy activista y estu­vo muy involu­cra­da en la políti­ca durante su juven­tud. Inclu­so me habría gus­ta­do hablar más de su vida, pero quizá eso dé para otro tra­ba­jo.

P: La his­to­ria de Jali está atrav­es­a­da por la cuestión del Sáhara Occi­den­tal. ¿Cómo con­seguiste intro­ducir ese con­tex­to políti­co sin que la his­to­ria per­son­al quedara eclip­sa­da por él?

R: Mi inten­ción era acom­pañar­lo al Sáhara y estar allí con su famil­ia biológ­i­ca, aunque final­mente no pude hac­er­lo. Aun así, escribí los tex­tos en primera per­sona porque quería que fuese Jali quien con­tara, des­de su propia per­spec­ti­va, de dónde viene, cuál es la situación en el Sáhara y cómo for­ma parte de su his­to­ria.

P: ¿Qué te gus­taría que una per­sona que no conoce la real­i­dad del pueblo saha­raui entendiera después de vis­i­tar la exposi­ción?

R: Creo que, sim­ple­mente a través de la figu­ra de Jali, se puede enten­der parte de la situación que se vivía allí. Jali sufrió una embo­lia cere­bral y no fue has­ta que llegó a España cuan­do des­cubrieron que era ciego. Al prin­ci­pio pens­a­ban que tenía cataratas y que se podía oper­ar. Eso dice mucho de la situación de la aten­ción médi­ca en el Sáhara. Nenus cuen­ta que muchos de los niños que venían con Vaca­ciones en Paz, el pro­gra­ma con el que llegó Jali, pre­senta­ban prob­le­mas den­tales, de visión, etc.

P: ¿Qué esperas que per­manez­ca en el espec­ta­dor después de ver tus fotografías?

R: Hay una pre­gun­ta que util­icé en el dossier del TFG: “¿Cómo enten­der la mater­nidad de for­ma políti­ca?”. Eso es, pre­cisa­mente, lo que espero que el espec­ta­dor pue­da plantearse y enten­der a través de la exposi­ción.

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