LA MIRADA
«Lo capital es la mirada —dijo Cartier-Bresson—, una mirada que pese, que interrogue»
Paso por Plaza de España y me encuentro con el escenario de la Hispanidad. Una estructura enorme, llena de colores, preparada para acoger conciertos y miles de personas el próximo 12 de octubre. Este año, parte de la programación que estaba prevista en Sol se ha trasladado aquí por la acampada por la vivienda. La ciudad se prepara para la fiesta mientras, a pocos metros, otras personas reclaman un lugar donde vivir.
Me detengo a mirar el escenario y me pregunto qué significa hoy la Hispanidad. Para algunos, una historia compartida, una lengua y una cultura que merece la pena reivindicar. Para otros, el recuerdo de una conquista construida sobre la violencia, la colonización y el sometimiento de pueblos enteros. Dos maneras de mirar el mismo pasado que cada octubre vuelven a encontrarse, aunque no siempre estén dispuestas a escucharse.
Quizá el problema no sea celebrar, sino decidir qué celebramos y qué dejamos fuera del relato. Porque la historia nunca es tan sencilla como los discursos que se pronuncian desde un escenario. Al otro lado del Atlántico hay millones de personas que comparten una lengua, pero no necesariamente una memoria. Y una historia común no significa, por la fuerza, una historia compartida en igualdad de condiciones.
Dentro de unos días, Plaza España se llenará de música, banderas y gente. Hoy, el escenario permanece vacío, esperando a que empiece el espectáculo. Lo miro y pienso que hay historias que se cuentan mejor cuando también se escucha a quienes durante siglos no tuvieron la oportunidad de contarlas.

