No hubo goles en Vallecas

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Ni Rayo Val­le­cano ni Celta pudieron evi­tar el empate a cero en la últi­ma jor­na­da liguera ante­ri­or al Mundi­al de Catar.

El con­jun­to local llegó con mucha ilusión a esta jor­na­da inter­se­m­anal tras haber logra­do tres días antes una épi­ca vic­to­ria con­tra el Real Madrid. Ese par­tido tam­bién se jugó en Val­le­cas y le per­mi­tió al Rayo lograr su ter­cer tri­un­fo con­sec­u­ti­vo y acari­ciar los puestos europeos.

Por su parte, los vigue­ses están en un momen­to de for­ma rad­i­cal­mente opuesto. Los seis par­tidos con­sec­u­tivos sin cono­cer la vic­to­ria les habían con­de­na­do a los puestos de descen­so, la últi­ma con Car­los Car­val­hal como entre­nador.

Como fue habit­u­al en esta últi­ma jor­na­da, ambos téc­ni­cos realizaron cam­bios sig­ni­fica­tivos en sus onces ini­ciales. Irao­la decidió no alin­ear de ini­cio a Tre­jo y a Camel­lo, aunque ambos entraron en la segun­da parte para inten­tar romper el empate. Por su parte, Car­val­hal cono­ció horas antes del ini­cio de par­tido la baja de Larsen por enfer­medad, Iago Aspas sal­ió del ban­quil­lo porque no esta­ba al 100% y Óscar y Fran Bel­trán tam­poco fueron de ini­cio.

El Rayo Val­le­cano encaró mejor el par­tido pro­ponien­do un fút­bol ofen­si­vo y con el obje­ti­vo de some­ter a un Celta de Vigo que no logra­ba salir de cam­po pro­pio. Esa era la inten­ción, aunque la real­i­dad es que ese dominio no se mate­ri­al­izó en oca­siones de peli­gro, ya que los envíos al área no con­seguían encon­trar a Fal­cao. Isi Palazón y Álvaro Gar­cía tam­poco estu­vieron finos. Aun así, fueron los gal­le­gos los que tuvieron la úni­ca gran ocasión de los primeros cuarenta y cin­co min­u­tos. Car­les Pérez se fue en car­rera por ban­da derecha para quedarse mano a mano con Dim­itrievs­ki, aunque la defini­ción del ata­cante no puso en graves prob­le­mas al arquero nor­ma­ce­do­nio. Esas sal­i­das al con­traataque de Car­les Pérez, jun­to a un muy buen Javi Galán jugan­do como car­rilero, fueron de lo poco destaca­ble del Celta.

En la segun­da parte el dominio del Rayo se desvaneció. El Celta se cre­ció e inten­tó causar peli­gro por las ban­das bus­can­do a Paciên­cia, que tuvo una gran ocasión en el inte­ri­or del área pero que no pudo conc­re­tar entre los tres palos. Tam­bién lo inten­taron con la entra­da al cam­po de Iago Aspas, que, aunque no se le vio total­mente recu­per­a­do, su sim­ple pres­en­cia ya servía para atraer defen­sores rivales y lib­er­ar a sus com­pañeros. Tam­bién, entró Fran Bel­trán en la rec­ta final susti­tuyen­do al lesion­a­do Tapia y Óscar, pero sin demasi­a­do impacto. Pablo Durán sumó más min­u­tos con el primer equipo vigués, aunque todavía se le vio algo verde.

El Rayo Val­le­cano se ani­mó tras un mal ini­ció de segun­da mitad y fue a por la vic­to­ria, sobre todo des­de que Irao­la dio entra­da a Camel­lo. El can­ter­a­no del Atleti lo inten­tó en varias oca­siones, pero March­esín fir­mó uno de sus mejores par­tidos en España.

El encuen­tro estu­vo muy tra­ba­do des­de el comien­zo, con un Rayo pasa­do de rev­olu­ciones que se cargó de tar­je­tas amar­il­las muy pron­to, ter­minó con siete amon­esta­ciones, y un Celta de Vigo que aprovechó cualquier inter­rup­ción para arañar unos segun­dos al mar­cador.

Final­mente, el par­tido acabó sin goles y eso per­mite que el Rayo se vaya al parón mundi­al­ista con los puestos europeos a tiro y el Celta con la bue­na noti­cia de haber aban­don­a­do los puestos de descen­so.

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