Andrea Donofrio, profesor de la facultad y experto en política italiana: “Con Berlusconi llegó la espectacularización y la personalización”

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Andrea Donofrio, pro­fe­sor de peri­odis­mo de la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción y exper­to en políti­ca ital­iana, habla de la figu­ra de Sil­vio Berlus­coni, de lo que supone su fal­l­ec­imien­to y de las con­se­cuen­cias a cor­to y medio pla­zo en el esce­nario inter­na­cional. Tam­bién da su opinión sobre los desafíos éti­cos que pueden sur­gir a la hora de infor­mar sobre fig­uras tan polar­izantes como Berlus­coni.

¿Cuál es su opinión sobre el impacto de la muerte de Berlus­coni tan­to en la políti­ca ital­iana como en la esce­na inter­na­cional?

El impacto en Italia ha sido enorme. El Gob­ier­no, de extrema derecha, declaró luto nacional e hizo todo tipo de actos de reconocimien­to por el car­go insti­tu­cional que tuvo. La mag­ni­tud de su alcance la podemos ver en un solo dato: el entier­ro fue retrans­mi­ti­do en direc­to por todas las cade­nas de tele­visión, algo que no había ocur­ri­do nun­ca. 

Des­de el pun­to de vista inter­na­cional tam­bién ha tenido bas­tante rel­e­van­cia, aunque menos que en su pro­pio país. Resul­ta curioso el con­traste. En Italia se suele decir que se hace grandes a los muer­tos y se olvi­dan sus vicios, por lo que la pren­sa ha sido más benévola con sus actos. Sin embar­go, en el ter­reno inter­na­cional esto no ha ocur­ri­do y, de man­era más obje­ti­va, han sido críti­cos con su figu­ra.

¿Qué pien­sa del tratamien­to que han dado los medios de comu­ni­cación a su muerte? 

Creo que no se ha trata­do la noti­cia de la man­era más ade­cua­da, ya que han olvi­da­do los errores y daños que cometió a niv­el cul­tur­al y políti­co y se han cen­tra­do en destacar su capaci­dad empre­sar­i­al, sus logros fut­bolís­ti­cos o sus éxi­tos políti­cos (no hay que olvi­dar que fue tres veces pres­i­dente de Italia). Es decir, los medios han caí­do en la tentación de encubrir sus errores u olvi­dar­los y dedi­carse sólo a ensalzar su figu­ra.

¿Cuál cree que debe ser el papel de los medios a la hora de cubrir la muerte de una figu­ra tan con­tro­ver­ti­da?

Los medios tienen un papel desta­ca­do y su tarea es com­pli­ca­da porque no es fácil ser obje­ti­vo. Puede enten­der­se que no se quiera atacar a una per­sona que aca­ba de fal­l­e­cer, pero tam­poco se pueden min­i­mizar sus fal­los. 

Con­sidero que podrían haber habla­do de sus logros en un primer momen­to, de su capaci­dad para con­stru­ir un impe­rio, pero tam­bién hay que con­tar cómo se con­struyó es impe­rio. Es com­pli­ca­do, pues los seres humanos no somos apolíti­cos. Y en Italia todavía es más difí­cil, ya que la may­oría de los medios son de dere­chas e inclu­so algunos le pertenecían a él.

¿Qué desafíos éti­cos pueden sur­gir a la hora de infor­mar sobre la muerte de una figu­ra tan polar­izante como la de Berlus­coni?

Muchos. Es com­pli­ca­do nar­rar una trayec­to­ria que comien­za en los años 70, en el sec­tor de la con­struc­ción, y ter­mi­na con el últi­mo Berlus­coni, ya ingre­sa­do en un hos­pi­tal. A un peri­odista le gus­taría con­tar todos los momen­tos oscuros de su ascen­so políti­co y empre­sar­i­al, pero se encuen­tra con la idea de que su muerte puede no ser el momen­to más ade­cua­do porque podría resul­tar incó­mo­do. Hay que ten­er en cuen­ta, además, que Berlus­coni no solo ha sido un fenó­meno políti­co, sino que tam­bién lo ha sido en el ámbito social, cul­tur­al y deporti­vo. Esto, por tan­to, lo com­pli­ca todo mucho más. Es una figu­ra que ha gen­er­a­do amor y odio y por eso es difí­cil abor­dar­la.

¿Cómo puede afec­tar su desapari­ción a la políti­ca ital­iana y a la con­fig­u­ración de los par­tidos políti­cos del país?

Es difí­cil augu­rar qué pasará en los próx­i­mos años. El sis­tema políti­co ital­iano es muy vul­ner­a­ble. Berlus­coni creó un par­tido lla­ma­do Forza Italia que es un par­tido empre­sa, un par­tido hecho por él, guia­do por él y en el que la figu­ra más desta­ca­da fue la suya. Nun­ca tuvo un suce­sor que pudiera tomar las rien­das del par­tido, lo que gen­era una enorme com­pli­cación a la hora de pre­de­cir qué pasará con este par­tido. Los primeros rumores apun­tan a la posi­bil­i­dad de que sea su viu­da la que lo herede, o inclu­so su hija o su her­mano, para demostrar que esta­mos ante un par­tido que le pertenece.

A cor­to pla­zo es prob­a­ble que no ten­ga grandes efec­tos en el Gob­ier­no de Geor­gia Mel­oni, pero segu­ra­mente den­tro de un tiem­po se deba hac­er bal­ance y ver lo que pasa con este par­tido. Entonces, se verá en qué situación está la políti­ca del país. La may­or parte de los anal­is­tas ital­ianos apun­tan a que con el paso de los años el par­tido se irá dis­olvien­do y muchos de sus inte­grantes entrarán en Her­manos de Italia (el par­tido de la actu­al pres­i­den­ta) para crear una for­ma­ción de derecha con­ser­vado­ra más mod­er­a­da y limar un poco los extremos que hay hoy en Italia.

¿Cuál con­sid­era que será el lega­do de Berlus­coni en la his­to­ria de la políti­ca ital­iana? 

Berlus­coni dejó su lega­do en vida. El panora­ma cam­bió rad­i­cal­mente en los años 92 y 94, cuan­do entró en políti­ca. Con él llegó la espec­tac­u­lar­ización y la per­son­al­ización, inclu­so una cier­ta amer­i­can­ización de la políti­ca. Es posi­ble que su lega­do ya esté pre­sente en Italia. Se ha habla­do mucho de la impor­tan­cia que dio a las tele­vi­siones, a la ima­gen, del coque­teo mediáti­co… Puede que ese sea su lega­do.

¿Qué con­se­jo daría a los jóvenes peri­odis­tas que ten­gan que cubrir noti­cias como la muerte de un per­son­aje como Berlus­coni?

Que inten­ten abstraerse de las val­o­raciones per­son­ales y que no trat­en de ser jue­ces. Los peri­odis­tas esta­mos para que el ciu­dadano ten­ga todos los ele­men­tos críti­cos para poder opinar sobre estas fig­uras. No hay que caer en la tentación de juz­gar, sino que hay que relatar los hechos y los aspec­tos más con­tro­ver­tidos para que sea el lec­tor quien juzgue.

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Pie de foto: Andrea Donofrio, pro­fe­sor de Peri­odis­mo posa en la redac­ción de Infoac­tu­al­i­dad tras las entre­vista. (Fotografía: Juan José Are­nas).

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