Una exposición y una visita guiada recuerdan la historia del edificio

Ser complutense

Construida entre 1972 y 1979, la Facultad de Ciencias de la Información es uno de los mejores exponentes del brutalismo de Madrid

La Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción acoge la exposi­ción “50 años del edi­fi­cio de la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción”, un con­jun­to de fotografías que han sido recopi­ladas por antigu­os estu­di­antes y pro­fe­sores como parte de la sem­ana de la Arqui­tec­tura del Cole­gio de Arqui­tec­tos de Madrid. Entre estas fotos fig­u­ran las de Madrid bru­tal, y su autor, el dis­eñador grá­fi­co Ale­jan­dro Gar­cía Alcán­tara real­izó una visi­ta guia­da por el edi­fi­cio, gran expo­nente del bru­tal­is­mo, el pasa­do 16 de octubre.

Durante la visi­ta, los asis­tentes des­cubrieron car­ac­terís­ti­cas del edi­fi­cio, como las lám­paras, que siguen sien­do las orig­i­nales, o la estruc­tura de madera prim­i­ge­nia que per­vive bajo el hormigón y se aso­ma en el relieve de las líneas hor­i­zon­tales sobre las pare­des. Tam­bién que­da la mar­ca de un antiguo cajero en la facha­da. Per­du­ran los recuer­dos de los antigu­os alum­nos, pre­sentes en la visi­ta guia­da, y que asien­ten con nos­tal­gia al recor­dar que la facha­da solía estar empa­pela­da, tapan­do inclu­so la pla­ca de bronce en la que fig­u­ran los nom­bres de los arqui­tec­tos respon­s­ables del edi­fi­cio: José María Lagu­na y Juan Cas­tañón. El pat­ri­mo­nio cul­tur­al de la fac­ul­tad se incre­men­ta al con­sid­er­ar la escalera de cara­col, que posee unos acaba­dos en relieve descritos por Gar­cía Alcán­tara como “una obra de arte de orfebr­ería que ya no hacen hoy”, los conos de llu­via del patio inte­ri­or o el anfiteatro, que hoy acoge actos académi­cos.

Der­ri­bo del muro que dividía los espa­cios de la fac­ul­tad| Foto: Pablo Robre­do

Los detalles menos aparentes son los que escon­den más his­to­ria. A mano izquier­da des­de la entra­da prin­ci­pal, unas líneas al ini­cio del pasil­lo son el últi­mo resquicio del muro que dividía la fac­ul­tad y que los estu­di­antes der­rib­aron en 1978. Durante la déca­da de los seten­ta, la con­struc­ción se estruc­turó en dos fas­es (de 1972 a 1974 y entre 1975 has­ta 1979), de man­era que el der­rumbe supu­so una ampliación del espa­cio. Del mis­mo peri­o­do tam­bién se con­ser­van los grafi­tis que el alum­na­do de los años 70 dejó en la quin­ta plan­ta y que el año pasa­do, tras reti­rarse unas vit­ri­nas, volvieron a salir a la luz.

Fotografía expues­ta en Espa­cioArte

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