‘Huir con lo puesto’: historias bordadas en cada prenda de los refugiados

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El proyecto, en colaboración con La Videofactoría de la Facultad de Ciencias de la Información, podrá verse hasta el próximo 2 de febrero en el Museo del Traje

El Museo del Tra­je, en colab­o­ración con el Alto Comi­sion­a­do de las Naciones Unidas para los Refu­gia­dos (UNHCR ACNUR) y La Vide­o­fac­toría de la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción inau­guró el 24 de octubre la exposi­ción tem­po­ral ‘Huir con lo puesto’, que bus­ca sen­si­bi­lizar, a través de la indu­men­taria, sobre la real­i­dad de los refu­gia­dos.

“Y si tú tuvieras que huir de tu casa, qué lle­varías” Es la pre­gun­ta con la que invi­ta a reflex­ionar la exposi­ción ‘Huir con lo puesto’ al públi­co sobre la real­i­dad a la que se enfrentan 43.4 mil­lones de refu­gia­dos cada año, oblig­a­dos a huir de sus país­es de ori­gen por causa de con­flic­tos arma­dos u otras situa­ciones que aten­tan con­tra los dere­chos humanos. Esta exposi­ción acoge el tes­ti­mo­nio de nueve refu­gia­dos y refu­giadas res­i­dentes en España que han com­par­tido sus his­to­rias. Las razones de cada uno de los pro­tag­o­nistas de esta exposi­ción para aban­donar su hog­ar son diver­sas: escapar de guer­ras o de per­se­cu­ciones por cues­tiones de raza, iden­ti­dad de género, ori­entación sex­u­al, opinión políti­ca o creen­cias reli­giosas. 

Esta exposi­ción, que puede vis­i­tarse en el Museo del Tra­je, uti­liza la ropa como hilo con­duc­tor para nar­rar las difer­entes eta­pas del via­je de un refu­gia­do, que abar­can des­de las pren­das que lle­va en el momen­to de la hui­da, las que nece­si­ta durante el via­je has­ta lle­gar al país de acogi­da y final­mente, la ves­ti­men­ta que adquieren en su des­ti­no final. Además de las piezas de indu­men­taria, la exposi­ción incluye ele­men­tos fotográ­fi­cos, info­grá­fi­cos, grá­fi­cos y audio­vi­suales, estos últi­mos real­iza­dos con la colab­o­ración de La Vide­o­fac­toría de la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción. El decano de la fac­ul­tad, Jorge Clemente, afir­mó que par­tic­i­par en este proyec­to pro­fe­sion­al supone “una gran opor­tu­nidad para los estu­di­antes”.

Miche­line, frente a su sec­ción de la mues­tra. Foto: Pao­la Rubio Melo
 

En el acto de inau­gu­ración inter­vinieron Sofia Müller, rep­re­sen­tante en España del Alto Comi­sion­a­do de las Naciones Unidas; el direc­tor gen­er­al de Pat­ri­mo­nio Cul­tur­al, Isaac Sas­tre; la direc­to­ra del Museo del Tra­je, Hele­na López de Hier­ro y cua­tro de las per­sonas refu­giadas que par­tic­i­pan en este proyec­to: Hasib y Fari­ba (Afgan­istán), Ole­na (Ucra­nia) y Miche­line (Repúbli­ca Democráti­ca del Con­go).

La Vide­o­fac­toría, real­izó la cober­tu­ra audio­vi­su­al de la exposi­ción y del proyec­to. Los estu­di­antes de la fac­ul­tad hicieron entre­vis­tas en pro­fun­di­dad a los migrantes cuyas his­to­rias apare­cen expues­tas en el museo, y estarán disponibles en el canal de Youtube del Museo del Tra­je.

“A niv­el audio­vi­su­al fue un gran reto, posi­ble­mente el may­or al que nos hemos enfrenta­do en La Vide­o­fac­toría, porque ACNUR y el Museo del Tra­je querían hac­er los vídeos, pero no tenían muy clara la for­ma de lle­var­los a cabo para com­bi­nar las his­to­rias y el tex­til. Lo pudi­mos realizar nosotros, y des­de ACNUR fueron muy flex­i­bles con todas nues­tras ideas”, explicó Daniel Apari­cio, direc­tor de La Vide­o­fac­toría. “Para intro­ducir las entre­vis­tas de las per­sonas refu­giadas, decidi­mos incluir unos planos del entre­vis­ta­do con la ropa típi­ca de cada país en las depen­den­cias del Museo del Tra­je”.

Sensibilización

El prin­ci­pal obje­ti­vo para Vic­to­ria Calan­dra, comis­aria de la exhibi­ción, rad­i­ca en romper estereoti­pos “para com­bat­ir el desconocimien­to y la ima­gen pre­con­ce­bi­da sobre lo que con­siste ser una per­sona refu­gia­da”. Calan­dra, licen­ci­a­da en His­to­ria por la Uni­ver­si­dad Com­plutense, afir­mó que “real­mente es una situación que le podría pasar a cualquiera en cualquier momen­to, y en cualquier país”. 

El propósi­to de este proyec­to es brindar vis­i­bil­i­dad a las mil­lones de per­sonas refu­giadas alrede­dor del mun­do en la actu­al­i­dad, a través de un enfoque inclu­si­vo que desta­ca la diver­si­dad cul­tur­al, de edad, género y cir­cun­stan­cias de los afec­ta­dos. Por su parte, des­de La Vide­o­fac­toría, Apari­cio señaló: “El may­or reto fue estar al niv­el, tratán­dose de un proyec­to de estu­di­antes que abor­da un tema de tan­to cal­a­do social y que requiere mucha sen­si­bil­i­dad”. Tam­bién recal­có la dureza de las his­to­rias: “Fue una expe­ri­en­cia muy potente para los estu­di­antes que colab­o­raron en el proyec­to”.

Las pren­das de las per­sonas refu­giadas, en la exposi­ción. Foto: Andrea Flo­res Ciri­a­co.

Ante la incer­tidum­bre sobre la cri­sis migra­to­ria y las cifras cre­cientes de refu­gia­dos, Rosa Otero, miem­bro de la UNHCR, expresó su pre­ocu­pación por “el empe­o­ramien­to del con­tex­to glob­al”. Señaló que las últi­mas cifras de estos últi­mos años no hacen más que cre­cer, porque “ya casi se super­an los 120 mil­lones de per­sonas que se han vis­to oblig­a­dos a huir”. Otero invitó a reflex­ionar sobre la cifra de refu­gia­dos en España: “De la noche a la mañana tienes que dejar­lo todo, tenien­do que huir y aban­do­nan­do tu país”.

Esta ini­cia­ti­va otor­ga una voz nar­ra­ti­va a aque­l­las per­sonas que se han vis­to oblig­adas a aban­donar su país para pro­te­ger su vida y la de sus famil­ias, y se apoy­an en los obje­tos que les han acom­paña­do en todo este pro­ce­so de hui­da, en espe­cial la indu­men­taria y los acce­so­rios, que son el eje ver­te­brador de la exposi­ción, al tratarse como ele­men­tos sim­bóli­cos que ayu­dan al públi­co a empa­ti­zar con la his­to­ria. Un caso es el de Miche­line Ambo­ma, orig­i­nar­ia de Repúbli­ca Democráti­ca del Con­go, que huyó después de que un grupo de rebeldes asesinara a su mari­do y de estar secuestra­da durante casi dos meses mien­tras esta­ba embaraza­da. Al aban­donar su país solo pudo lle­varse un vesti­do, dos sábanas, una blusa y un neceser. “Cuan­do lava­ba mi vesti­do me tenía que vestir con una sábana y no podía salir a la calle has­ta que se secara”, recuer­da. 

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