Presentación del último número de la revista 5W: el periodismo es también un plato vacío

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Martín Caparrós escribe el editorial

“A mí me pare­ció raro cuan­do vi, en el aerop­uer­to del Prat, un libro tit­u­la­do Cróni­cas de larga dis­tan­cia”, comen­tó Martín Caparrós frente a un audi­to­rio reple­to de reporteros, ami­gos y lec­tores de la revista 5W, en la pre­sentación de su déci­mo número anu­al, Comi­da.  En 1992, Caparrós había pub­li­ca­do un libro que entonces no había lle­ga­do a España, tit­u­la­do Larga dis­tan­cia;  “era de cróni­cas”, añadió, provo­can­do una car­ca­ja­da unán­ime en la platea. Esta es la razón por la que el direc­tor de la revista, Agus Morales, recibió el sobrenom­bre de “el man­gante” por parte del peri­odista argenti­no y el ini­cio de una relación de muchos años que cul­mi­na en este número con el edi­to­r­i­al “Com­er y com­er y leer”.

El even­to tuvo lugar en el madrileño Teatro de Bar­rio (Lava­piés) y a él asistieron, entre otros, la direc­to­ra grá­fi­ca de 5W, Anna Suriny­ach y las peri­odis­tas Patri­cia Simón, Ana Pala­cios. El número se cen­tra en la comi­da como una for­ma de enten­der el mun­do a través de la pro­duc­ción de las grandes empre­sas, la ali­mentación de los más vul­ner­a­bles o las cri­sis human­i­tarias. Mikel Ayestaran, nue­vo pre­mio Orte­ga y Gas­set e inspiración para el pla­to vacío que aparece en la por­ta­da de este número, hizo su apari­ción a través de vide­ol­la­ma­da des­de su res­i­den­cia en Turquía.

El problema de la comida

Para comen­zar la pre­sentación, Martín Caparrós recordó que hace más de medio siglo su pro­fe­sor de His­to­ria de la Rev­olu­ción France­sa, Ser­gio Bianchi le dijo que una de las causas prin­ci­pales de los lev­an­tamien­tos de julio de 1789 fue un aumen­to del pre­cio del pan. La razón era la dieta prin­ci­pal de un tra­ba­jador parisi­no a finales del siglo XVIII, “hoy la comi­da se nos ha vuel­to un fes­ti­val de varia­ciones infini­tas; hoy es difí­cil imag­i­nar que un tra­ba­jador occi­den­tal viva a base de pan”, afir­mó Caparrós. 

Con el nue­vo número de la revista en la mano, Caparrós leyó el edi­to­r­i­al que escribió de man­era espe­cial para esta edi­ción, diez años después de escribir la primera, que trató sobre las guer­ras. En una frase abrió la imag­i­nación del futuro lec­tor: “La comi­da es todo lo que está bien y está mal en este mun­do”.

“Alguien dijo que el ham­bre es la may­or vergüen­za de nue­stros tiem­pos: la pla­ga más mor­tal, la más difí­cil de acabar”, ase­guró, y men­cionó los datos de esta vergüen­za: tras décadas de avances agrí­co­las, el mun­do pro­duce ali­men­tos para 12.000 mil­lones de per­sonas, somos 8,000 mil­lones y, aun así, una de cada diez per­sonas no come lo sufi­ciente.  

Según apun­tó, las grandes indus­trias creen que ali­men­tar a todas las per­sonas no es impor­tante. Mien­tras exista alguien que pue­da pagar todo lo que pro­ducen, todo estará bien. Señaló que hac­er­lo “es una decisión políti­ca que requiere que muchos lo pense­mos, que muchos lo quer­amos, y que deci­damos actu­ar para lograr­lo”.

Un proyecto y un mensaje 

En un plano lig­era­mente con­trapic­a­do apare­ció, des­de Turquía, Ayestaran, una posi­ción con la que acos­tum­bra a grabarse en sus inter­ven­ciones. El reportero acaba­ba de ser galar­don­a­do con el Pre­mio Orte­ga y Gas­set de peri­odis­mo  por su fotor­re­por­ta­je “Menú de Gaza”, una cróni­ca mul­ti­me­dia en la que se mues­tra el día a día de una famil­ia gaza­tí a través de lo que comían durante 300 días de guer­ra. 

“Todo comen­zó con Kayet, una per­sona que conoz­co des­de hace 20 años, con el que he cubier­to las tres últi­mas grandes ofen­si­vas de Israel”, con­tó. Y sobre su tra­ba­jo, reba­u­ti­za­do como “Menú de resisten­cia” en este número de 5W, ase­guró: “Ha sido un ejer­ci­cio peri­odís­ti­co muy intere­sante. Ha sido una expe­ri­en­cia que para mí ha sobrepasa­do todos los límites que muchas veces tiene nues­tra pro­fe­sión”. Ha puesto en con­tac­to direc­to a una famil­ia gaza­tí. El proyec­to ha sido uno de emo­ciones fuertes, una for­ma de con­tar un con­flic­to her­méti­co, inac­ce­si­ble para los cor­re­spon­sales extran­jeros y que se ha lle­va­do por delante la visa de 180 peri­odis­tas,  según ha denun­ci­a­do Reporteros Sin Fron­teras (RSF).

El proyec­to fue com­ple­ta­do con tex­tos que el pro­pio Mikel escribía a medi­da que iban lle­gan­do las imá­genes. Pero había momen­tos en los que no hacía fal­ta. “Hubo un día que me esperó un pla­to vacío, lo que sig­nifi­ca que no habían con­segui­do nada para com­er, por lo que no escribí nada. La ima­gen lo explic­a­ba todo”. Otros detalles como el már­mol cam­biante en donde se apoy­a­ba la vajil­la, era un comen­tario sutil ‑y quizá por eso tan potente- de la situación diaria de los palesti­nos atra­pa­dos en la fran­ja. En oca­siones las imá­genes con­tenían platos con arroz e inclu­so algún guiso, pero en la sigu­iente no se veía más que dátiles.

Este men­saje ha servi­do de inspiración para por­ta­da de la revista, idea con la que la direc­to­ra grá­fi­ca de la pub­li­cación, Anna Suriny­ach, tuvo sus dudas en un ini­cio: “Hice a Kayet ir por todos los mer­ca­dos de Gaza a encon­trar el pla­to que tenía que apare­cer en la cubier­ta”, explicó. Fue un pro­ce­so difí­cil más allá de lo téc­ni­co. La famil­ia, oblig­a­da a desplazarse con­stan­te­mente por los bom­bardeos, no con­ta­ba sino con una bajil­la blan­ca muy sen­cil­la. “Kayet me decía: es que los platos están rotos por un bom­bardeo”.

Cómo vencer el arma del hambre

Sin ape­nas tiem­po de espera, apare­ció la peri­odista Patri­cia Simón, colab­o­rado­ra acér­ri­ma de la pub­li­cación, para pre­sen­tar su repor­ta­je “La guer­ra y los jue­gos del ham­bre”, sobre el ham­bre como arma de guer­ra, que admi­tió estar inspi­ra­do en el libro de Caparrós tit­u­la­do El Ham­bre. “El ham­bre ha sido, des­de siem­pre, la razón de cam­bios sociales, pro­gre­sos téc­ni­cos, rev­olu­ciones y con­trar­rev­olu­ciones. Nada ha influ­i­do más en la his­to­ria de la humanidad. Ningu­na enfer­medad, ningu­na guer­ra ha mata­do a tan­ta gente. Como expli­ca tam­bién Caparrós, todos sabe­mos lo que es el ham­bre”, explicó la reportera.

Por su parte, Ana mues­tra en su repor­ta­je “Un inver­nadero en la cima del mun­do” cómo en una local­i­dad norue­ga del cír­cu­lo polar árti­co un mat­ri­mo­nio joven con tres niños desafía cada día el sis­tema, adap­tan­do una gran­ja aban­don­a­da para con­ver­tir­la en un inver­nadero que inten­ta pro­ducir ali­men­tos todo el año, inclu­so en las noches polares.

En Comi­da hay his­to­rias diver­sas, llenas de real­i­dad, pero tam­bién de inspiración. En la pre­sentación, Julia Viejo, una de las autoras, leyó un poe­ma tit­u­la­do Hansel y Gre­tel en un día tran­qui­lo: “A peda­zos pequeños desmig­amos el pan de antes de ayer, que ya no sirve para nada. Com­er­e­mos las migas con raci­mos de uvas y sar­di­nas de pla­ta en choco­late y pimien­tos a gus­tos de ancianos. Es invier­no, nos guardamos las que sobran den­tro de los bol­sil­los, por si aca­so”.  













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