Héctor Abad presenta su nuevo libro en Madrid y reflexiona sobre la culpa, la escritura y la vida

Es noticia

Entre con­sid­era­ciones lit­er­arias y recuer­dos per­son­ales, el peri­odista colom­biano Héc­tor Abad Faci­olince pre­sen­tó en la Casa del Libro de Gran Vía, en Madrid, su nue­vo libro, Aho­ra y en la hora, y com­par­tió un con las asis­tentes algu­nas de sus memo­rias más dolorosas. En una char­la con­duci­da por el direc­tor de la revista WMagazín, Win­ston Man­rique, recordó cómo, durante un hom­e­na­je tras el asesina­to de su padre, dos hom­bres se acer­caron a él y a su madre con las manos den­tro de unas mochi­las. La coin­ci­den­cia con la descrip­ción de los pre­sun­tos asesinos hizo que ambos percibier­an el peli­gro de inmedi­a­to. Pero mien­tras su madre reac­cionó con firmeza para pro­te­gerlo, él per­maneció inmóvil, un gesto que aún hoy ali­men­ta su sen­timien­to de cul­pa por no haber sido él quien la defendiera.

Los fracasos iniciales

El autor tam­bién habló sobre sus primeros pasos en la escrit­u­ra: “Cuan­do empecé a escribir, lo primero que escribí fue que no sabía escribir. Me sen­tía mal escritor, mal pro­fe­sor, mal mari­do, mal padre”, recordó. Relató cómo su primer libro de cuen­tos, Mal­os pen­samien­tos, fue leí­do por su ami­go Alber­to Aguirre, quien le advir­tió con humor sobre su des­ti­no: “Her­mano, está jodi­do porque vas a ser escritor, de allá, de aquí, y para siem­pre”, una adver­ten­cia que, según Abad, lo impul­só a seguir escri­bi­en­do pese a las difi­cul­tades y fra­ca­sos ini­ciales.

Sobre la estruc­tura de sus libros, recono­ció que muchos fueron con­ce­bidos como colec­ciones de cuen­tos inter­conec­ta­dos, episo­dios que pueden leerse de man­era inde­pen­di­ente, pero que al unirse for­man un tapiz nar­ra­ti­vo que refle­ja la vida de una región y de sus per­son­ajes. Recordó cómo, al esti­lo de clási­cos como El Qui­jote o El Gatopar­do, sus relatos com­bi­nan esce­nas cotid­i­anas con suce­sos históri­cos.

Ganas de vivir

A lo largo del encuen­tro, Abad tam­bién pro­fun­dizó en una idea que atraviesa su obra más reciente: la relación entre la muerte y el deseo de vivir. “Más que miedo a morir, lo que sigo tenien­do son ganas de vivir. No ten­go miedo a la muerte. Parte de mi nue­vo libro se resume en eso”, afir­mó. Así, explicó que, inclu­so cuan­do responde al céle­bre cues­tionario Proust, siem­pre dice que le gus­taría morir muy con­sciente, “como últi­ma expe­ri­en­cia de la vida”.

Aunque la char­la giró en torno a la lit­er­atu­ra, Abad no evitó pro­nun­cia­rse sobre la situación de Ucra­nia y la influ­en­cia de Esta­dos Unidos en los con­flic­tos inter­na­cionales. Señaló que el tri­un­fo de Trump le parecía espe­cial­mente grave por su cer­canía con Putin y su des­pre­cio por los val­ores democráti­cos: “La gravedad del tri­un­fo de Trump no está sola­mente en su autori­taris­mo inter­no sino en su cer­canía Putin, porque a él le admi­ra, como admi­ra a todos los que tienen un poder abso­lu­to”.

El escritor habló de cómo la guer­ra ha trans­for­ma­do la vida de per­sonas comunes: actores que se alis­tan en el ejérci­to y mueren, ciu­dades bom­bardeadas y un mun­do sat­u­ra­do de sufrim­ien­to humano. Tam­bién advir­tió que las deci­siones políti­cas que debil­i­tan la legal­i­dad inter­na­cional y la coop­eración entre país­es incre­men­tan el ries­go de que los más poderosos impon­gan su fuerza sobre los más débiles.

El encuen­tro con­cluyó con la fir­ma de ejem­plares y con la reafir­ma­ción de la vocación de Abad: con­ver­tir la expe­ri­en­cia per­son­al y lo cotid­i­ano en relatos capaces de lle­gar al corazón de los lec­tores..

Héc­tor Abad durante su inter­ven­ción en Casa del Libro — Foto: María E. Sin­niger

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Plugin the Cookies para Wordpress por Real Cookie Banner