Madrid se transforma en una sala de proyecciones para homenajear el talento español

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Ocho cor­tome­tra­jes se proyec­taron en plazas de toda la Comu­nidad para el cel­e­brar el cine nacional

Des­de Cara­banchel a Tetuán, pasan­do por el cen­tro de la cap­i­tal y por dis­tin­tas local­i­dades de toda la región, el cine ha lla­ma­do la aten­ción de los ciu­dadanos madrileños. Para cer­rar por todo lo alto del Día del Cine Español, ocho cor­tome­tra­jes des­de 1915 has­ta la actu­al­i­dad han ocu­pa­do varias plazas de la Comu­nidad, entre las que se encuen­tra la Plaza de Callao, con­vir­tién­dose en una sala de cine y sor­pren­di­en­do a veci­nos y vian­dantes.

Jóvenes y may­ores com­partieron espa­cio en la plaza Canal de Isabel II (Tetuán), en la que El Cir­co, El hotel eléc­tri­co y Clari­ta y Peladil­la van al foot­ball, donde la apari­ción de Charles Chap­lin lev­an­tó la ilusión de los espec­ta­dores. A medi­da que las proyec­ciones avan­z­a­ban, la plaza comen­z­a­ba a cobrar vida y los enam­ora­dos del cine no despe­ga­ban los ojos de las pan­tallas.

El dis­tri­to cen­tro de la cap­i­tal españo­la no se quedó atrás y reunió a dece­nas de per­sonas en una tarde para hom­e­na­jear el cine nacional. La Plaza de Callao se trans­for­mó en una oda al arte y las obras de Luis Gar­cía Berlan­ga, Alber­to Miel­go y Javier Fess­er se con­virtieron en los pro­tag­o­nistas. Sin embar­go, no todo quedó ahí. Tras las proyec­ciones orga­ni­zadas por Aso­ciación Madrileña Audio­vi­su­al, con el apoyo del Ayun­tamien­to y la Comu­nidad de Madrid, la plaza recibió el preestreno de Lilo, mi ami­go el coco­dri­lo, la nue­va pelícu­la de ani­mación pro­tag­on­i­za­da por Javier Bar­dem y el can­tante cana­di­ense Shawn Mendes.

“Me ha pare­ci­do boni­to”, relata­ba a Infoac­tu­al­i­dad Alex, una de las dece­nas de per­sonas que se reunieron en la Plaza de Opor­to (Cara­banchel) para dis­fru­tar de una tarde en el cine. “Tam­bién hace fal­ta que hagan estas cosas en bar­rios per­iféri­cos y que no todo sea en el cen­tro”, deter­mina­ba el joven. 

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