Ángeles Afuera: “He estado siempre tan inmersa en la radio que no me entiendo sin esa gran parte de mi vida”
La periodista fundó el Departamento de Documentación de la Cadena SER
Tras más de media vida dedicada a la radio, Ángeles Afuera disfruta de su jubilación con una larga trayectoria periodística a sus espaldas. Ha sido presentadora de Las ciudadanas, un programa para la nueva mujer, fundadora del departamento de Documentación de la Cadena SER, ganó el Premio Ondas en 2021 y es doctora Cum Laude con su tesis Aquí, Unión Radio.
Usted fue la creadora de Las ciudadanas, un programa que formó parte del cambio en el panorama radiofónico español durante la Transición.
No fue un programa de gran importancia porque entonces la radio era un medio para el entretenimiento. Antes solamente podía informar Radio Nacional, en el 77 ya había libertad de información, pero todavía no había costumbre de que la radio fuera un medio informativo. Empezamos el programa de manera bastante modesta, como una idea de una diputada de UCD, Carmela García Moreno, que le propuso a la SER hacer un programa para explicarles a las mujeres los temas que estaban efervescentes con la llegada de la democracia. Luego se extendió a otros temas que le interesaban a las mujeres, como, por ejemplo, cuestiones relacionadas con la separación matrimonial, porque entonces no había divorcio.
¿El ser mujer ha influido en su trabajo como periodista en la radio?
Yo no he notado que hubiera una desigualdad respecto a mi persona. Desde que nace la radio, en 1924, hay mujeres que se encargan de hacer guiones, de salir al micrófono, de hacer reportajes, mujeres en la administración, secretarias… La primera que presentó un informativo en la radio española fue una mujer, Lolita Agulló. Nunca había sueldos diferentes para mujeres y para hombres, otra cosa es que hubiera una preeminencia de los hombres en puestos de responsabilidad, esa especie de techo de cristal que siempre ha habido y que se está intentando luchar ahora contra él. No podemos juzgar el pasado con nuestros criterios de ahora. Sí es verdad que yo he currado mucho y mis hijos se han tenido que criar menos con su madre de lo que a mí me hubiera gustado. Estos trabajos son muy sacrificados, pero en general yo estoy satisfecha del trato que se me ha dado tanto por parte de mi empresa, que siempre fue la SER, como por parte de la mayoría de mis compañeros, hombres y mujeres.
¿Podríamos decir que Las Ciudadanas era un programa feminista?
Por supuesto. Era un programa combativo para conseguir unos derechos que estaban por lograr y, además, fueron feministas de esa época al programa. Los derechos que se pueden conseguir legalmente creo que ya se consiguieron, ahora estamos en otro nivel, por ejemplo, el nivel de la lucha contra los malos tratos o contra la violencia sexual. La visión del feminismo de entonces es diferente a la de ahora precisamente por eso: porque era una sociedad mucho más ilusionada y porque lo que había que conseguir eran derechos sobre el papel. Yo para sacarme el carné de conducir tuve que pedirle a mi padre que me firmara un permiso, y las casadas tenían que pedírselo a sus maridos. Pasábamos del padre al marido y, por ejemplo, teníamos que hacer el servicio social, que era un servicio dirigido por mujeres de Falange, y que yo hice con 16 años.
“Las ciudadanas era un programa combativo”
Respecto al feminismo y al contexto social, ¿qué relación podría establecer entre Las ciudadanas y El Consultorio de Elena Francis?
Yo creo que la mayor diferencia era que El Consultorio de Elena Francis era doctrinal y Las Ciudadanas era informativo. Nosotros no éramos un consultorio, los mensajes de Elena Francis no tenían nada que ver con los nuestros y todo lo que hacíamos era divulgar e informar dirigiéndonos a la mujer que oía la radio. Venían diputadas de todos los partidos, desde Victoria Fernández–España, que era lo más de derechas que había entonces, hasta Paca Sauquillo, que estaba al otro lado del arco parlamentario.
La radio tiene un poder socializador en lo referente a los roles de género, moldea un poco a la sociedad según los programas que transmita
Por supuesto. La radio de ahora es diferente, pero la que yo he vivido tenía los roles absolutamente determinados. En algunas conferencias que doy, saco siempre un anuncio que dice, “siéntete orgullosa de lo limpias que lleva las camisas tu marido”. Eso ahora sería impensable, pero siempre las sociedades crean unos roles determinados y les resulta más cómodo seguir esos roles que romperlos. Ahora es mucho más fácil, claro.
“Escucha a los buenos, y fíjate en los errores de los malos”
También ha sido la creadora del Departamento de Documentación de la Cadena SER. ¿Se han perdido los programas de Las Ciudadanas o están archivados en alguna parte?
En esa época las cintas magnetofónicas eran muy caras y una vez que se había emitido un programa, esa cinta se borraba y se reutilizaba para otra cosa. Yo, mea culpa, nunca me guardé ninguno. Era difícil guardar las grabaciones para fines personales porque el casete ni siquiera estaba al alcance de todo el mundo hasta que se generalizó en los ochenta. Las Ciudadanas se perdió, lamentablemente, no hay ni guiones, solo hay constancia porque en la prensa se anunciaba que se emitía a las cinco y media de la tarde, pero es una pena, y no es un ejemplo aislado.
¿Estuvo sola en el departamento los primeros años?
Sí, sin ayudantes de ningún tipo. Luego ya empezó a trabajar conmigo Ana Martínez Concejo, que hoy es la directora del departamento y licenciada en Ciencias de la Documentación, que entró de prácticas conmigo. Toda la formación documental que a mí me faltaba la proporcionó ella, y yo a ella creo que le di una formación periodística de la urgencia, de subir al micrófono y de lo que interesa guardar porque sospechas que va a poder tener mucho interés, esa especie de intuición periodística que al final acaba uno teniendo. Luego el departamento creció, afortunadamente.
¿Cómo es un departamento de Documentación por dentro?
Suele haber gente trabajando con los cascos puestos, catalogando toda la emisión y atendiendo a todos los redactores que acuden. Me imagino que en el resto de las cadenas será más o menos lo mismo, está siempre al día de la noticia, pero custodia lo que hay que guardar. El departamento es una sala donde hay ordenadores, en los que se guarda todo, pero la diferencia es que tiene una cabina apartada donde están todos los reproductores de soportes que ya no se usan. Hay que tenerlos para poder digitalizar cuanto antes los montones de información que contienen y que suban a los estudios para ser ofrecidos por antena.
En alguna ocasión usted ha dicho que no le gusta mucho su voz
Al principio mi voz era una voz más fina, prácticamente de adolescente, pero la voz se cultiva. Hubo una época en la radio, entre los 60 y los 80, en que dejaron de gustar las voces femeninas muy altas y empezaron a gustar las voces más graves, sobre todo en las cadenas musicales. No hay que preocuparse por las voces, sino de la entonación, de los silencios, de poner los puntos y las comas donde van, de hacer énfasis en lo que tiene énfasis. Escucha a los buenos, y fíjate en los errores de los malos.
¿Qué proyectos tiene?
Tengo 70 años, ya no soy proactiva, pero atiendo a todos los estudiantes siempre que puedo y a todas las citas que tengan que ver con la documentación o con mi carrera en general. Al profesor Marcos Recio todos los años le doy dos de sus clases en la Facultad de Ciencias de la Información. Si yo puedo servirle a alguien, siempre estoy dispuesta, pero no me obsesiona seguir contando mis batallitas. Tengo una vida bastante plena, cuando hay alguna petición relacionada con el periodismo o con la radio, me vuelco en ella porque me gusta, pero si no la hay, no tengo problema.
Si no hubiera sido periodista, ¿qué cree que habría hecho?
A mí lo que me gustaba era escribir, nunca pensé que me iba a dedicar a la radio. La radio te enamora y es una pasión que yo he vivido 40 años, pero para mí no existía la radio hasta el momento en que aterricé en ella. Mi vida ha estado tan llena de radio que hasta me casé con un técnico de la radio. Quizá hubiera sido escritora, no hubiera tenido mucho éxito, porque escritores hay muchos. Quizá hubiera sido, no sé, ¿médico? No lo sé, nunca me lo he planteado, siempre he estado tan inmersa en la radio que no me entiendo yo sin esa gran parte de mi vida.
Después de tantos años en la profesión, ¿qué mensaje le podría dar a la nueva generación de periodistas?
Da igual que sea en un periódico, en radio o en televisión, el periodista lo primero que tiene que tener es curiosidad, y yo lo digo siempre: primero escuchar y luego preguntar. Hay que tener mucha curiosidad, una gran capacidad de trabajo, un compromiso con la sociedad y con uno mismo, ser honesto con sus principios, no con su ideología, y con la verdad, contrastar todas las veces que haga falta para no meter la pata. Y desde luego, pensar que es una de las profesiones más interesantes y más necesarias.


