¿Más allá del régimen? La crisis iraní y el nuevo tablero en Oriente MedioLa politóloga Marina Calculli analiza en la Universidad de Trieste las claves y los de un conflicto que define como "existencial" para Teherán
La politóloga Marina Calculli, investigadora Marie Curie en la Universidad de Leiden y reconocida experta en Oriente Medio y Hezbolá, encabezó recientemente la sesión académica «Más allá del régimen: la crisis iraní y los nuevos escenarios de Oriente Medio». El seminario, celebrado el pasado 9 de marzo en las aulas de la Universidad de Trieste, ofreció un análisis de los acontecimientos que están redibujando el tablero regional, contando además con la participación del investigador en Relaciones Internacionales, Federico Donelli.
Durante su intervención, Calculli interpretó el actual choque entre Estados Unidos, Israel e Irán no como un fenómeno aislado, sino como parte de una estrategia integral que las élites políticas de Washington y Tel Aviv denominan el «Nuevo Oriente Medio». Según la experta, este proyecto –cuyas raíces se remontan a la década de los 90– fue relanzado públicamente por Benjamin Netanyahu ante la Asamblea General de la ONU en 2023.
El objetivo principal sería reducir drásticamente la capacidad militar de los estados vecinos de Israel, integrando simultáneamente a la región en un sistema económico y de seguridad dominado por la alianza estadounidense-israelí, lo que ayudaría a Israel emerger como el único actor plenamente soberano, mientras que el resto de las naciones quedarían reducidas a una independencia formal, subordinadas en la práctica a las directrices militares y económicas externas.
Antecedentes y perspectivas
Un pilar central de esta estrategia es la fragmentación de los Estados más extensos o potencialmente hostiles. Calculli ilustró esta dinámica citando precedentes clave, como la invasión de Irak en 2003, la parálisis de Siria tras años de guerra civil y la situación del Líbano. En este último país, la presencia de Hezbolá —organización catalogada como terrorista por EE. UU. e Israel desde 1997— representa uno de los mayores obstáculos para la estabilización regional desde la perspectiva occidental.
No es casual, señaló Calculli, que las represalias de Hezbolá contra Israel se intensificaran tras el ataque militar israelí-estadounidense del 28 de febrero de 2026, una hostilidad que persiste hasta hoy. La analista subrayó que esta coalición no es puramente estratégica, sino que posee una base ideológica profunda arraigada en el chiismo político y en la resistencia a la hegemonía extranjera.
Respecto a la postura de Teherán, la experta explicó que los líderes iraníes interpretan el conflicto actual como una guerra existencial. Desde su óptica, un cese del fuego temporal solo serviría para que Estados Unidos y sus aliados se reagruparan para un ataque definitivo en el futuro. Por ello, sectores clave del régimen parecen preferir un enfrentamiento prolongado y radical que redefina permanentemente las relaciones de fuerza. Este escenario abre dos posibilidades extremas: el colapso del sistema actual o, por el contrario, su fortalecimiento y renovación a través de la propia resiliencia del conflicto.
El debate final
El cierre del seminario dio paso a un debate sobre la capacidad de resistencia del régimen iraní frente a un posible cambio político interno. Los ponentes enfatizaron que los sistemas autoritarios suelen contar con aparatos coercitivos robustos y formas de consenso social que a menudo se subestiman.
Uno de los consensos que se presentó es que la historia demuestra que las sanciones económicas y las amenazas bélicas pueden producir un efecto bumerán: en lugar de debilitar al liderazgo, reforzar el apoyo interno mediante un mecanismo de movilización nacional contra el enemigo externo.
También se discutieron factores que hacen inviable una victoria militar total, como la dimensión demográfica de Irán. Con más de 93 millones de habitantes, cualquier intento de neutralización defensiva masiva no solo supondría un crimen de genocidio, sino un gasto de recursos inasumible. Esta realidad, sumada a la fuerza de las identidades religiosas y al uso de tecnologías asimétricas como los drones, dio forma a la conclusión central del encuentro: la crisis iraní es parte de una transformación global de equilibrios geopolíticos cuyo desenlace sigue siendo profundamente incierto.


