El preestreno de Aída y vuelta llena el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información
El salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información mostró un lleno total durante el preestreno de Aída y vuelta, la película dirigida por Paco León. El largometraje, que llegará a los circuitos nacionales el próximo 30 de enero, explora los límites del humor y lo políticamente correcto en la ficción actual uy ofrece una mirada renovada sobre el universo de la exitosa serie de Telecinco.
Aída marcó una época en la televisión española entre 2004 y 2014. Ambientada en el barrio ficticio de Esperanza Sur, narraba los incidentes de una madre soltera (Carmen Machi) y su entorno: su hermano Luisma, el tendero Chema (Pepe Viyuela), el carismático Barajas (Canco Rodríguez) o Toni (Secun de la Rosa).
En esta nueva entrega, Paco León decide girar la cámara hacia temas más íntimos y personales. Aunque la película es disfrutable para quienes no conocen la serie original, el director se detiene a observar problemas tan actuales como la violencia sexual en los rodajes, el compromiso con el colectivo LGTBIQ+ y la salud mental en la interpretación.
Los fantasmas del éxito
Tras la proyección, los actores Pepe Viyuela, Canco Rodríguez y Secun de la Rosa participaron en un coloquio donde analizaron el impacto de la serie en sus carreras. Los tres coincidieron en que el proyecto fue un «trampolín al estrellato», pero también un arma de doble filo. Rodríguez recordó cómo el encasillamiento marcó su trayectoria: «Después de interpretar a un personaje durante diez años, me seguían ofreciendo solo papeles cómicos», explicó, señalando la dificultad de avanzar en otros registros.

Sobre el proceso de grabación de la película, los intérpretes destacaron que, tras una década de pausa, la nostalgia estuvo «a flor de piel», describiendo un ambiente de trabajo marcado por la sintonía personal y un cierto «síndrome de abstinencia» por los personajes que tanto tiempo los acompañaron.
En ciertos pasajes del coloquio, el debate abordó la función de la comedia. Los actores defendieron que una buena obra «no puede someterse solo al entretenimiento, sino que debe trascenderlo para llegar a ser una obra artística». En este sentido, Viyuela y De la Rosa reflexionaron sobre el cambio de paradigma social: «Obviamente la sociedad ha cambiado y lo que era gracioso en el pasado ya no lo es», aseguró De la Rosa.
Viyuela fue más allá al señalar que actualmente se busca más la corrección política en la ficción que en la vida real y advirtió que «detrás de cada personaje hay una persona”. Con un toque filosófico, concluyó que «todos somos personajes de un modo u otro», un debate sobre la identidad que, según el actor, «daría para unas jornadas completas».
Para finalizar, los protagonistas quisieron lanzar un mensaje a los estudiantes de la Facultad y destacaron tres rasgos fundamentales para cualquier profesional: la cabezonería, la autenticidad y el esfuerzo.
La proyección de Aída y vuelta inaugura las sesiones de preestrenos del primer semestre del 2026 organizadas por la Escuela de Producción de la Facultad de Ciencias de la Información, que próximamente proyectará la película El fantasma de mi mujer.

Pepe Viyuela es Chema

Pepe Viyuela (Logroño, 1963) es Chema, el amable tendero de Aída, pero es mucho más que Chema. Además de actor, Viyuela es humorista, payaso —fue presidente de la ONG Payasos sin fronteras— y escritor.
¿Qué recuerdos tiene de la serie original de Aída?
Cuando empezamos yo era muchísimo más joven —20 años más joven—, tenía 40, así que prácticamente toda mi época posterior ha estado marcada por Aída. Los recuerdos que tengo son de estar viviendo algo extraordinario desde el principio. Yo nunca había hecho una serie que durara tantísimo tiempo, que hubiera marcado diez años de mi vida. Los recuerdos son muchísimos; y todos buenos.
Tendrá también muchas anécdotas graciosas del rodaje de esta película.
Más que graciosa, esta película ha sido nostálgica. Yo he hecho un viaje al pasado y nos hemos reído mucho de nosotros mismos, precisamente porque hemos cambiado. Ahora ya tengo 62 años y no tengo nada que ver con aquel Chema que en 2004 era un hombre relativamente joven que defendía una serie de ideales que sigue defendiendo en esta película el personaje. No podría contarte nada especialmente gracioso que haya ocurrido, salvo que nos hemos reído mucho viéndonos vestidos de la misma manera que nos vestíamos hace diez años.
¿Y de la serie original?
Recuerdo especialmente uno de los primeros capítulos que tuvimos que dejar de grabar porque no podíamos parar de reír. Era una escena en la que me ponían un peluquín en la cabeza y se me manchaba toda la cara porque el peluquín estaba mojado; estábamos Mariano, Paco y yo y la risa nos impedía continuar.
Creo que en ese momento nos dimos cuenta de que nos sentíamos muy a gusto haciendo aquello. El primer día de rodaje eso hubiera sido imposible porque los nervios te atenazan y no te dejan reír, pero ese día todos sentimos que nos lo íbamos a pasar muy bien y que nos quedaba un largo camino por delante.
¿Cómo surgió la idea de hacer esta secuela?
Fue Carmen Macchi quien tuvo la idea y se la propuso a los productores. Después, vinieron otras muchas más cosas, otras decisiones, pero la idea original es de Carmen.
Secun de la Rosa es Toni

Secun de la Rosa (Barcelona, 1969) es Toni, el expresivo hermano de Mauricio, en Aída. Además de actor —acaba de ganar el Premio Feroz al mejor actor de reparto de una serie—, de la Rosa cuenta con una sólida trayectoria como escritor y director de teatro.
¿Recuerda alguna anécdota graciosa de la grabación de la película?
Sí, sí, muchas. Por ejemplo, hay una muy fuerte que tiene que ver con estos tiempos tan extraños que vivimos, de redes sociales y todo eso. El caso es que al rodaje venía una chica de TikTok para hacer bromas, pero nadie nos avisó. Y un día, a las siete de la mañana, cuando Mariano Peña llegó a grabar, esa chica le dijo: Mariano, tú no tienes camerino. Le han puesto un camerino a Paco, a Carmen… pero a ti no. Y el pobre Mariano: ¿Qué? ¿Pero cómo que no? Que vengo de Sevilla… Se cabreó, dijo que no rodaba y se fue. Tuvieron que ir a buscarle y explicarle que era una broma de la chica de TikTok. Claro, él no entendía nada: ¿Cómo que una chica de TikTok? ¿Bromas? ¿Por qué? ¿En un rodaje? Yo me acerqué y le dije: Mariano, los tiempos han cambiado.
¿En perspectiva, qué le aportó la serie?
Yo venía de un barrio, de estudiar teatro y de buscarme la vida en el teatro. Aída me dio tranquilidad porque me empezaron a conocer y tuve cierta visibilidad. Es verdad que en el mundo del audiovisual puedes tener un nombre hoy y mañana no, pero sí me aportó una serie de éxito, con continuidad en el trabajo, aprendizaje y la oportunidad de entender mucho de la industria desde dentro. Una serie así es como un máster. Me aportó profesionalización y tranquilidad. Bueno… y el alquilercito.
¿Echa de menos a alguien en esta película?
Sí, a Ana Polvorosa, que es la única que no está. Y a Rafa Ramos, que hacía de un amigo, y que es un chico al que conozco mucho de verle en el teatro. Sí, claro, a los que no estuvieron los he echado de menos porque todo el mundo aportaba su energía y mola mucho que haya energías diferentes.


