Esther del Campo: “Me molesta cuando el rector afirma que hay un proceso de politización”

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La decana de Cien­cias Políti­cas y Soci­ología y can­di­da­ta a rec­to­ra, Esther del Cam­po, visi­ta Infoac­tu­al­i­dad en el últi­mo día de cam­paña. Tras super­ar la primera vuelta con el 18% de los votos,  del Cam­po se enfrentará hoy a Joaquín Goy­ache en el últi­mo debate, y el miér­coles en las urnas. En las últi­mas sem­anas se ha ele­va­do la con­frontación y han vola­do acusa­ciones cruzadas de poli­ti­zación y malas prác­ti­cas. Esther del Cam­po defiende su acuer­do entre can­di­dat­uras como un esfuer­zo con­jun­to y trans­ver­sal que inte­gra difer­entes visiones y se pre­sen­ta como una alter­na­ti­va al actu­al gob­ier­no. 

Antes de nada, enhorabue­na por el resul­ta­do. ¿Se esper­a­ba estar en la segun­da vuelta?

Sí, sí me lo esper­a­ba. Inclu­so diría que esper­a­ba sacar un poco más en por­centa­je de votos, un 20 o 22%. Sin embar­go, me he dado cuen­ta de que los cál­cu­los elec­torales que se hacen por sim­patía, según lo que te dice la gente cuan­do vis­i­tas los cen­tros, no son siem­pre pre­cisos porque hay más fac­tores que influyen.

¿Qué le difer­en­cia de Joaquín Goy­ache como can­di­da­ta?

Yo creo que muchas cosas. Fun­da­men­tal­mente, la mía es una can­di­datu­ra que viene des­de aba­jo, con mucha pres­en­cia de estu­di­antes y de PAS. Esto es pre­cisa­mente lo con­trario a lo que le ocurre a Goy­ache, que donde ha con­segui­do más votos es en el pro­fe­so­ra­do. La nues­tra es una can­di­datu­ra más hor­i­zon­tal y, tras el acuer­do del cam­bio, mucho más plur­al, donde hay varias visiones dis­tin­tas de la uni­ver­si­dad, algu­nas com­ple­men­tarias y otras no tan­to, pero yo creo que es algo pos­i­ti­vo.

¿Qué le diría a una per­sona que no quiere votar?

Que es muy impor­tante que vote, que vote a quien quiera, pero que vote. Esta­mos en un momen­to muy estratégi­co, ten­emos que imple­men­tar la LOSU y tomar deci­siones con respec­to al futuro de nues­tra uni­ver­si­dad. Los estu­di­antes deben pen­sar que tienen mucho peso y sería bueno que se les escuchara. Igual que a los demás. El per­son­al de admin­is­tración y ser­vi­cios tiene poca rep­re­sen­ta­tivi­dad, se le da poco peso. Y, sin embar­go, creo que los docentes con vin­cu­lación per­ma­nente, con un 72% del peso en la pon­deración, quizás estén sobr­errep­re­sen­ta­dos. 

¿Cuáles son las razones del pacto? ¿Ha sido difí­cil alcan­zar un acuer­do?

Siete can­didatos com­pi­tien­do con­tra el rec­tor indi­ca­ba que ya había malestar. Esto gen­er­a­ba un prob­le­ma de frag­mentación del voto, pero creo que una vez super­a­da esa eta­pa, todos hici­mos una lec­tura de los resul­ta­dos, y aunque el rec­tor había con­segui­do un 25% de los votos, el 75% no le ha apoy­a­do y eso hay que ten­er­lo en cuen­ta. La idea era gener­ar un bloque amplio para que todo el mun­do se pudiera sen­tir recono­ci­do. El acuer­do no esta­ba pen­sa­do de antes, como se dice aho­ra. De hecho, fue un con­sen­so rel­a­ti­va­mente rápi­do. 

¿Qué le ha lle­va­do a incluir en el acuer­do del cam­bio a dos ex vicer­rec­tores de equipos ante­ri­ores, uno de ellos has­ta hace dos meses con Goy­ache? 

La de Iñaqui era, quizás, la nego­ciación más difí­cil y la que menos se podía enten­der, pero lo  que yo quería mostrar con eso era que la nues­tra no es una can­di­datu­ra par­tidista, porque des­de el prin­ci­pio se me ha inten­ta­do ubicar ahí. Si real­mente fuera par­tidista, la pres­en­cia de Iñaqui garan­ti­zaría que no nos estu­vier­an ata­can­do des­de esa posi­ción mediáti­ca de dere­chas. Yo creo que, clara­mente, esta no es una can­di­datu­ra par­tidista. Y man­ten­er a Iñaqui, has­ta cier­to pun­to puede ser bueno si ten­emos que nego­ciar la finan­ciación. De hecho, en uno de los debates yo le felic­ité por el tema de la esta­bil­i­dad pre­supues­taria. Creo que todos nosotros, inclu­so los que no están pre­sentes en el acuer­do, com­par­ti­mos un mis­mo diag­nós­ti­co. 

El final del recuen­to estu­vo reñi­do has­ta el últi­mo momen­to, con María Cas­tro en segun­da posi­ción, has­ta que al final entraron los votos de Políti­cas, su fac­ul­tad. ¿Cómo lo vivió y por qué tar­daron tan­to en lle­gar esos votos? 

Bueno, fue un poco estre­sante porque, además, uno se pone en la situación de la otra per­sona. Como has esta­do per­di­en­do, eres con­sciente de lo que puede ser o no ser. Siem­pre se vive con cier­tos nervios y es cier­to que la ten­sión fue máx­i­ma. Sobre lo que pasó con las mesas, la ver­dad es que no ten­go ni idea. Se demoró un mon­tón, tan­to la de estu­di­antes como la de per­son­al docente inves­ti­gador. Debe ser que como esta­mos en Somosaguas… (risas) 

En los últi­mos días se ha denun­ci­a­do una cam­paña de despres­ti­gio con­tra su can­di­datu­ra, ¿en qué con­siste y qué cree que puede haber detrás? 

No ten­go ni idea, ojalá lo supiera. Es una mez­colan­za, yo creo, entre intere­ses políti­cos y mediáti­cos, y tam­bién mucha desin­for­ma­ción. Por ejem­p­lo, el otro día, en Voz Pópuli se dijo que hemos lla­ma­do a Juan Car­los Mon­edero para ser vicer­rec­tor. Luego, tuvieron que rec­ti­ficar porque es men­ti­ra. A mí me moles­ta cuan­do es el pro­pio rec­tor quien afir­ma que existe un pro­ce­so de poli­ti­zación. Ahí sí me duele más porque creo que él no debería entrar en ese tipo de cues­tiones. Pero bueno, a nosotros nor­mal­mente nos ata­can siem­pre, entonces, ten­emos cier­to cal­lo.  

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