La Biblioteca de Ciencias de la Información dedica un espacio a Svetlana Aleksiévich

El mejor oficio del mundoEn personaSer complutense

La bib­liote­ca de la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción de la Uni­ver­si­dad Com­plutense de Madrid acoge durante la sem­ana de la investidu­ra de Svet­lana Alek­siévich como doc­to­ra hon­oris causa un espa­cio ded­i­ca­do a la obra de la Nobel de Lit­er­atu­ra, que cuen­ta con 2.941.815 volúmenes, repar­tidos entre los dos cam­pus (Mon­cloa y Somosaguas) 27 ejem­plares de  Svet­lana Alek­siévich, un número al que pron­to se le sumarán otras seis adquisi­ciones,  que irán direc­tas para la bib­liote­ca de Cien­cias de la Infor­ma­ción, donde has­ta el  momen­to, sólo cuen­tan con un úni­co libro de la auto­ra. 

Des­de que la uni­ver­si­dad adquiri­era el primero de sus libros, las obras de Alek­sievich se han presta­do en 260 oca­siones. Lid­era la lista Voces de Chernó­bil, cuyos ocho volúmenes han sido presta­dos 128 veces; La guer­ra no tiene ros­tro de mujer cuen­ta con 72 prés­ta­mos; El fin del “Homo sovi­eti­cus” Últi­mos tes­ti­gos: los niños de la Segun­da Guer­ra Mundi­al Los mucha­chos de zinc, en 4 y 5 oca­siones, respec­ti­va­mente. Sin embar­go, estos datos están en con­stante actu­al­ización, y según Javier Gar­cía, direc­tor de la bib­liote­ca de la fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción, su investidu­ra como doc­to­ra hon­oris causa aumen­tará con toda seguri­dad la deman­da. 

“La relación entre peri­odis­mo y lit­er­atu­ra es man­i­fi­es­ta”, indicó Javier Gar­cía, que coin­cide tam­bién con el peri­odista Guiller­mo Altares en esta visión. Tal y como señaló el colab­o­rador de La cul­ture­ta: “que se le diera el nobel es la demostración de que la no fic­ción es tan impor­tante como la fic­ción”, porque Akek­siévich no solo tiene una obra lit­er­aria destaca­ble, si no que su impli­cación políti­ca y la con­sid­eración de su creación como “un mon­u­men­to al val­or y al sufrim­ien­to de nue­stro tiem­po” la han hecho mere­ce­do­ra de con­ver­tirse en doc­to­ra hon­oris causa de la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción.

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