Las mujeres y el colectivo LGBTIQ+ , protagonistas del VII Seminario Internacional La Otra Edad de Plata

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“Ros­alía, Bad Gyal,… son mujeres sicalíp­ti­cas de la actu­al­i­dad”

Cen­tra­do en las minorías de la Edad de Pla­ta (1898–1936), como las mujeres lec­toras, el colec­ti­vo LGBTIQ+ o la clase obr­era,  el VII Sem­i­nario Inter­na­cional La Otra Edad de Pla­ta (LOEP), cel­e­bra­do los días 26 y 27 de sep­tiem­bre en la Fac­ul­tad de Filología de la UCM, trató del papel de los lec­tores de la época, que tuvieron que tra­ba­jar de for­ma trans­ver­sal para verse rep­re­sen­ta­dos. 

“Lec­turas pop­u­lares: ¿bue­na o mala lit­er­atu­ra? La social­ización lit­er­aria en la Edad de Pla­ta” es el títu­lo del sem­i­nario que con­gregó a diver­sos exper­tos de la lit­er­atu­ra. Des­de Diana Roig-Sanz de la Uni­ver­si­tat Ober­ta de Catalun­ya o Lars Troels Møller (Uni­ver­si­dad de Copen­h­ague) has­ta Aman­da San Román Sas­tre (UCM).

“De 193 tra­duc­toras, hay 11 de las cuáles no cono­ce­mos la fecha de fal­l­ec­imien­to.”

Para la inves­ti­gado­ra Diana Roig-Sanz, la invis­i­bi­lización que sufrían las mujeres en la Edad de Pla­ta las relegó a un segun­do plano den­tro de un colec­ti­vo opaca­do, los tra­duc­tores y las tra­duc­toras que veían su tra­ba­jo minoriza­do por el del autor o auto­ra de la obra orig­i­nal. “Siem­pre habrá ses­go porque la his­to­ria ha trata­do de bor­rar a las tra­duc­toras”, comen­tó. La deslo­cal­ización de las fuentes, la mala estruc­turación de la infor­ma­ción y su ocultación en bib­liote­cas pri­vadas jun­to a las per­spec­ti­vas glob­ales son otras razones de peso por las que es tan difí­cil acced­er a los datos de las escritoras, tra­duc­toras y doc­tor­as que surgieron entre ini­cios medi­a­dos del siglo XIX. Hablan­do de su estu­dio, Roig-Sanz recal­có que “de 193 tra­duc­toras, hay 11 de las cuáles no cono­ce­mos la fecha de fal­l­ec­imien­to.”

Diana Roig-Sanz: “siem­pre habrá ses­go porque la his­to­ria ha inten­ta­do bor­rar a las tra­duc­toras.”

“El colec­ti­vo LGBTIQ+ de la época se apoy­a­ba en per­son­ajes lit­er­ar­ios para poder ser ellos mis­mos.”

Sobre el papel de la obra de Alfon­so Hernán­dez-Catá, El ángel de Sodoma (1928), en la rep­re­sentación del colec­ti­vo LGBTIQ+ de la época habló Jef­frey Zamost­ny (Kansas State Uni­ver­si­ty). Según él, este libro llevó a que otros autores no nor­ma­tivos se atre­vier­an a escribir sus propias his­to­rias como fueron Ele­na Fortún y Álvaro Retana. Dos autores influyentes con per­spec­ti­vas muy difer­entes que trataron de explo­rar la homo­sex­u­al­i­dad y la tran­sex­u­al­i­dad en sus escritos, algunos más humorís­ti­cos que otros. “El colec­ti­vo LGBTIQ+ de la época se apoy­a­ba en per­son­ajes lit­er­ar­ios para poder ser ellos mis­mos”, comen­tó Zamost­ny.

Entre los colec­tivos minori­tar­ios de la época tam­bién destac­aron la clase obr­era, conc­re­ta­mente los anar­quis­tas, que aparecía en las nov­e­las rosas de for­ma encu­bier­ta. Era el caso de las obras de Fed­er­i­ca Montse­ny, quien según Nor­ie­ga Palmero tenía “el amor como prin­ci­pio”. Algunos tra­duc­tores y tra­duc­toras tam­bién defendían su género y los ide­ales anar­quis­tas al mis­mo tiem­po que tra­ducían las obras de otros autores y autoras. Según comen­tó Lars Troels Møller, Lucía Sánchez Saornil “lucha­ba con­tra el machis­mo con el movimien­to obrero”.

Jes­si­ca Ale­jan­dra Nor­ie­ga Palmero (UCM) y Lars Troels Møller (Uni­ver­si­dad de Copen­h­ague) durante su inter­ven­ción.

El sem­i­nario tam­bién trató el tema de la ilus­tración de la mano de Glo­ria G. Durán (Uni­ver­si­dad de Sala­man­ca) quien habló de la sicalip­sis, un tér­mi­no que acoge todo aque­l­lo que sig­nifi­ca el pun­to inter­me­dio entre lo moral, lo artís­ti­co y el desen­fa­do. “Ros­alía, Bad Gyal,… son mujeres sicalíp­ti­cas de la actu­al­i­dad”, destacó la doc­to­ra.

Glo­ria G. Durán (Uni­ver­si­dad de Sala­man­ca) char­ló sobre «La Nov­ela de Hoy. Batal­lón de mujeres de ojos verdes».

Las mujeres sicalíp­ti­cas solían apare­cer en la colec­ción la Nov­ela de Hoy, pequeñas pub­li­ca­ciones que com­bin­a­ban pluma e ilus­tra­ciones y que bus­ca­ban, según Glo­ria Durán, “crear un ide­al de mujer al que aspi­rar. Se car­ac­ter­i­z­a­ban por mostrar a mujeres mod­er­nas en un con­tex­to patrio con baja cul­tura, la músi­ca cuplé y fémi­nas dan­dis”.

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