Un siglo de historia de la fotografía a través de la Colección Helga de Alvear
La exposición forma parte de la sección oficial de PHotoESPAÑA y se puede visitar hasta el 27 de julio en la Serrería Belga
Cuando el coleccionismo era todavía cosa de hombres y la fotografía estaba relegada a los últimos rincones de las ferias de arte, Helga de Alvear exponía en la entrada de su galería y en primer plano las que tenía en su colección. También se peleaba con quienes le decían que no debía ocupar ese espacio por un doble motivo: por ser mujer y por mostrar fotografía. Le ocurrió en una feria en Basilea, donde el director del evento quiso enviarla a uno de los pisos superiores por exponer únicamente fotografía, pero ella se negó en rotundo. La anécdota la cuenta María Jesús Ávila, coordinadora del Museo Helga de Alvear, en la presentación de Después de todo. Fotografía en la Colección Helga de Alvear, una de las muestras más esperadas de la sección oficial de PHotoESPAÑA que arrancó el 3 de junio en la Serrería Belga de Madrid.
La exposición está organizada por aquel museo que la galerista y coleccionista alemana fundó en Cáceres y refleja momentos que han representado el fin de algo, aquel “después de todo” que da título a la muestra. Este nombre no es casual: así también se llama el eje central de PHotoESPAÑA 2025, una edición cuyo objetivo es reflexionar sobre la evolución de la fotografía y su capacidad para dialogar con el contexto social, histórico y cultural. Empezó a gestarse poco antes del fallecimiento de la galerista el pasado 2 de febrero, como cuenta la directora del museo extremeño, Sandra Guimarães, que comisaria la muestra junto a Ávila.

El espacio urbano
El foco de la muestra está en el espacio urbano. El interior industrial de la nave de la Serrería Belga que la acoge, la primera que el visitante encuentra al entrar en este espacio del Barrio de las Letras, convive y dialoga con imágenes de edificios de Hong Kong y Berlín en las que se explora el papel de la fotografía como herramienta crítica en un mundo —o un tiempo— de conflicto y cambio.
En un momento en el que la destrucción es un fenómeno permanente, dice Ávila, es importante recorrer edificios que ya no tienen validez, edificios que han perdido los códigos por los cuales fueron construidos, ya fueran sociales, culturales o políticos. «Estas son imágenes que nos hablan de la transición, de la necesidad de una memoria para la que no hay tiempo de detenerse y pensar en ella. También nos hablan de un futuro que apunta a esas nuevas construcciones que rápidamente ocupan su espacio», afirma.
La evolución de la fotografía
El papel de la fotografía se revisa en tres tiempos históricos concretos: el periodo inmediatamente posterior a la Primera Guerra Mundial, la crisis industrial de los años 50 y la reconfiguración del orden político mundial tras la caída del muro de Berlín. Y lo hace a través de una selección de fotografías de artistas como Axel Hütte, Candida Höfer, Frank Thiel, Andreas Gursky o Thomas Struth, entre otros, que se dividen en dos plantas. La muestra «es una prueba más de que Helga de Alvear fue una líder visionaria, con un lugar propio en la historia del arte contemporáneo. Ejemplo de ello son las obras de las que disfrutamos y que ella supo poner en valor cuando no había conciencia de que la fotografía era mucho más que archivo, individual y común, sino también una representación icónica y creativa, herramienta para el arte», asegura Guimarães.
A partir de estos eventos históricos, se explora la evolución del propio medio fotográfico en la historia del arte. En la exposición aparecen desde Eugène Atget y la Nueva Objetividad de los años 20 y 30 y el archivo melancólico de Bernd y Hilla Becher, hasta desembocar en sus alumnos, artistas de la Escuela de Düsseldorf, de los que la Colección Helga de Alvear conserva un importante acervo.
La muestra se puede visitar hasta el próximo 27 de julio como parte de la Sección Oficial de PHotoESPAÑA. Una excusa para acercarse a la Serrería Belga, recordar a la coleccionista y cuestionarse la identidad de los espacios que habitamos -o hemos habitado- alguna vez.


