Víctor Fernández: “Decir que Lorca era apolítico es como negar los campos de concentración”

El mejor oficio del mundoEn personaEntrevistas

El periodista, especializado en la vida y obra de Federico García Lorca, ha encontrado una carta inédita del granadino

Han pasa­do 88 años de uno de los episo­dios más oscuros de la lit­er­atu­ra españo­la, el asesina­to de Fed­eri­co Gar­cía Lor­ca. Hoy en día, el lega­do del poeta y dra­matur­go granadi­no sigue amplián­dose, esta vez gra­cias a un des­cubrim­ien­to del lorquista Víc­tor Fer­nán­dez. Fer­nán­dez, peri­odista de pro­fe­sión, ha ded­i­ca­do su car­rera a seguir la estela de la que fue una de las fig­uras más rel­e­vantes de la esce­na españo­la del siglo XX. El hal­laz­go es una car­ta inédi­ta, perteneciente al fon­do López-Triquell, escri­ta por Gar­cía Lor­ca durante su estancia en Buenos Aires, en un momen­to clave para su car­rera. Lejos de ser una epís­to­la llena de revelaciones,es una sen­cil­la nota de dis­cul­pa, pero, como suele ocur­rir con Lor­ca, has­ta el más pequeño detalle guar­da resquicios de su poesía.

La car­ta has­ta aho­ra inédi­ta | Colec­ción López-Triquell

La misi­va es una ven­tana hacia el Lor­ca más ínti­mo, hacia aquel que con una agen­da llena de com­pro­misos tenía un hue­co para enviar unas flo­res y una car­ta de dis­cul­pa: el equi­li­bro entre el artista lau­rea­do y el humano que había detrás. Dirigi­da a Delia M. (Mor­cil­lo, según Fer­nán­dez) de Capdev­il­la, en ella pueden leerse las sigu­ientes líneas acom­pañadas de la car­ac­terís­ti­ca fir­ma del autor: “Reci­ba ust­ed seño­ra con estas flo­res mi sen­timien­to y mis dis­cul­pas por lo ocur­ri­do ayer. Así lo espero de su gen­tileza y deseo que nos encon­tremos en otra ocasión. Salu­do a su esposo y per­done a este poeta que besa sus manos. Fed­eri­co Gar­cía Lor­ca”. 

Fer­nán­dez cuen­ta los detalles del des­cubrim­ien­to, rela­tan­do cómo la car­ta apare­ció de la man­era más ines­per­a­da: a través de Insta­gram. “Me llamó un ami­go y me dijo que alguien había subido a Insta­gram una foto de una car­ta man­u­scri­ta fir­ma­da por Fed­eri­co Gar­cía Lor­ca. El per­fil en cuestión se ded­i­ca­ba a com­par­tir imá­genes de doc­u­men­tos de unos fon­dos pri­va­dos. Me puse en con­tac­to con quien llev­a­ba la cuen­ta y quedé con él para que me enseñara la misi­va. Me citó en Sar­rià, acudí y fue sor­pren­dente; efec­ti­va­mente, era una nota inédi­ta”. Actual­mente, la car­ta se encuen­tra expues­ta jun­to a otros doc­u­men­tos pertenecientes a la colec­ción López-Triquell en la Casa Améri­ca de Madrid. 

Escri­ta en un papel ador­na­do con el mem­brete del Hotel Caste­lar ‑lugar de res­i­den­cia de Lor­ca durante su estancia en Buenos Aires, ya cerrado‑, rev­ela un sen­cil­lo gesto pero ¿qué había ocur­ri­do para que el poeta sin­tiera la necesi­dad de pedir perdón? Eso quedará en el mis­te­rio, aunque Fer­nán­dez sub­raya que el hecho de que en uno de los momen­tos más aje­trea­d­os de su car­rera el escritor dedicara parte de su tiem­po a redac­tar de su puño y letra una nota de dis­cul­pa habla de un hom­bre cuya sen­si­bil­i­dad no se lim­ita­ba al ver­so. 

Una pieza más del rompecabezas

Para el lorquista, esta car­ta le per­mite acer­carse a alguien a quien él mis­mo ase­gu­ra cono­cer: “Es una pieza más del rompecabezas que supone Fed­eri­co Gar­cía Lor­ca, me per­mite cono­cer­le un poco más. Creo que le conoz­co bien, todo lo bien que se puede cono­cer a una per­sona que, des­gra­ci­ada­mente, ya ha fal­l­e­ci­do”. La con­ver­sación con Fer­nán­dez gira ráp­i­da­mente a otros aspec­tos de ese puzle que fue la per­son­al­i­dad de Lor­ca, espe­cial­mente a aque­l­los rela­ciona­dos con el com­pro­miso social y políti­co del autor. El mito de un Lor­ca “apolíti­co” que se está hacien­do pre­sente en cier­tos sec­tores no con­vence al espe­cial­ista: “Decir que Lor­ca era apolíti­co es como negar la exis­ten­cia de los cam­pos de con­cen­tración y decir que votaría a VOX puede causar un daño irrepara­ble, porque Lor­ca no era una per­sona políti­ca de man­u­al, pero su obra, su vida y su muerte fueron pro­fun­da­mente políti­cas. En su casa, y esto está doc­u­men­ta­do por invi­ta­dos a cenas en la casa famil­iar de los Gar­cía Lor­ca, su madre decía abier­ta­mente que si gan­a­ban las dere­chas morirían todos. Todos no, pero su hijo sí. Su asesina­to fue, sin duda, un acto políti­co”. 

A través de los años, Fer­nán­dez ha des­cu­bier­to otras car­tas, ded­i­ca­to­rias y dibu­jos del poeta que, aunque no supon­gan una gran rev­elación ni vayan a cam­biar la biografía o la per­cep­ción lit­er­aria del artista, han ayu­da­do a mostrar un retra­to cada vez más com­ple­to de Lor­ca. El lega­do del poeta sigue vivo, no solo en la poesía o en las rep­re­senta­ciones teatrales que siguen llenan­do salas por todo el mun­do, sino tam­bién en sus pequeños gestos, en su cor­re­spon­den­cia diaria, en sus rela­ciones. Aunque pasen los años, ase­gu­ra Fer­nán­dez, siem­pre habrá algo más de Lor­ca por des­cubrir y siem­pre ten­drá una lec­ción más por enseñar. Ese Lor­ca que nos recuer­da que los grandes tam­bién piden perdón.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Plugin the Cookies para Wordpress por Real Cookie Banner