El escritor exiliado y olvidado que Laura Hojman rescata en su documental ‘Un Hombre Libre’

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La censura franquista obligó al escritor Agustín Gómez Arcos, a abandonar España y asentarse en París, donde logró reconocimiento

En el Cementerio de Montmartre, París, entre lápidas donde yacen reconocidos literatos como Emile Zola, Stendhal o Alexandre Dumas, se encuentra la del almeriense Agustín Gómez Arcos, con un grabado escrito sobre la piedra que dice así: Un Hombre Libre. Este enunciado es el que da título al último largometraje documental de la cineasta sevillana Laura Hojman, que se preestrenó en la Facultad de Ciencias de la Información el pasado lunes.

La ganadora del Premio Goya al Mejor Documental en 2023 con A las mujeres de España. María Lejárraga, presenta este nuevo trabajo, aportando a la filmoteca un caso tan insólito como merecedor de toda investigación. La cinta, que se estrena en las pantallas de cine el próximo 28 de marzo, introduce al espectador en la vida y obra de un escritor admirado en Francia pero casi desconocido en España hasta hace unos años.

Sus publicaciones abordan temas como el realismo social, la diversidad sexual o el feminismo, destacando El cordero carnívoro (1975), Ana no (1977) o La enmilagrada (1981). La influencia de su obra poco arraigó en España. El atraso socio-cultural a causa del franquismo, y que Gómez Arcos utilizó la lengua francesa como forma de expresión, fueron algunos de los factores que le hicieron pasar inadvertido en el panorama español. No obstante, el almeriense intentó darse a conocer durante su etapa anterior en Madrid, en la década de los 50 y 60. Ejerció como dramaturgo escribiendo innumerables obras de teatro, de las cuales la mayoría fueron rechazadas por los censores del régimen, sin contar las dos ocasiones que le arrebataron el Premio Nacional Lope de Vega por la misma razón. Una situación que le empujó al exilio.

Fue en Francia donde su talento dio frutos. Su prosa cuidada y el carácter tan provocativo de sus contenidos le proporcionaron contratos con editoriales e importantes reconocimientos, como la de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en 1985. Además, el éxito le condujo hasta los platós de televisión, donde fue entrevistado en diversas ocasiones. 

Gómez Arcos utilizó sus propias vivencias para dar forma a sus libros. Desde niño, sufrió en sus carnes la hostilidad de la posguerra. Nacido en una familia republicana en un pequeño pueblo, fue testigo de situaciones de extrema precariedad y abusos. Esos recuerdos los extraería de su memoria años más tarde y los plasmaría en sus novelas. “Autobiografías de la memoria” era como él mismo las denomina.  

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