Juan Molina, artista y creador de contenido: “No soy tiktoker, soy pintor”

Entrevistas

Un retrato en su taller de la Gran Vía

Hay al menos 53000 estu­di­antes matric­u­la­dos en la Uni­ver­si­dad Com­plutense de Madrid, por lo que es nor­mal que haya caras cono­ci­das en más de una fac­ul­tad, entre las que están las de los influ­encers. Uno de ellos es Juan Moli­na, de diecio­cho años, quien acu­mu­la 15000 likes en Tik­Tok y unas cifras sim­i­lares en la visu­al­ización de sus vídeos, que tienen apari­en­cia casi cin­e­matográ­fi­ca y que demues­tran su vir­tu­o­sis­mo como pin­tor y pro­fe­sor en el Taller del Pra­do. 

El Taller del Pra­do es una galería de arte que pre­sume de un fon­do de más de 5000 obras. Cuen­ta, además, con ser­vi­cios de aseso­ramien­to en comis­ari­a­do, iden­ti­fi­cación y tasación de obras, proyec­tos edi­to­ri­ales o enmar­cación. Una de sus prin­ci­pales local­iza­ciones es un áti­co en uno de los edi­fi­cios neo­clási­cos de la Gran Vía, el número 16 de la arte­ria madrileña.

El lugar es uno de esos que sólo cono­ces con invitación. La puer­ta la abre Juan, que exu­da con­fi­an­za en cada movimien­to. Pese a que en per­sona es más aparente su juven­tud, acen­tu­a­da por su apari­en­cia del­ga­da, tiene el porte de alguien que ha med­i­ta­do con antelación lo que hay que hac­er. Antes de empezar la entre­vista se ofrece a dar un pequeño paseo por el taller y com­par­tir con­se­jos sobre la real­ización audio­vi­su­al.

 ¿Cómo es su relación con la creación artís­ti­ca?

Con la pin­tu­ra estoy des­de muy pequeño, des­de los siete u ocho años. Mi padre es artista y he pasa­do mi vida en el taller. Estoy muy sat­is­fe­cho de ten­er opor­tu­nidades como el espa­cio del taller y el estu­dio: poder estar con alum­nos y com­par­tir este mun­do en un espa­cio que es como pocos en Madrid, tan cén­tri­co, con tan­to espa­cio y ‚en gen­er­al, tan bueno.

Juan Moli­na preparan­do el lien­zo con geso | Foto: Emilio Estrel­la

¿Cuáles son sus prin­ci­pales influ­en­cias como artista?

En primera instan­cia, por lazos famil­iares, mi padre, Fran­cis­co Moli­na Mon­tero. Tra­ta mucho el tema de la fig­u­ración den­tro de la abstrac­ción, la mate­ria, la pince­la­da… Después, he bus­ca­do otros ref­er­entes en fig­u­ración, pro­fe­sores como Miguel Coro­n­a­do, Paco Lafargá, Golu­cho y Anto­nio López. Esto fun­ciona como el telé­fono escachar­ra­do, vemos a artis­tas más may­ores, y ellos miraron a otros antes. Pero, al final, todos nos inspi­ramos en Velázquez porque todo va al mis­mo lugar. Todo vuelve. Hay que tirar de la raíz, no romper con lo ante­ri­or. Lo ante­ri­or tiene sen­ti­do, se ha estu­di­a­do para que lo apren­das. No seas ton­to y no lo dejes de lado.

¿Es más difí­cil para los artis­tas jóvenes abrirse camino?

En cier­to aspec­to puede ser com­pli­ca­do. El mer­ca­do no está en la mejor situación. Hace unos años la gente tal vez se per­mitía más com­prar obras de arte, pero aho­ra mis­mo no. Creo que hay una labor por parte de los artis­tas que tiene que ser meterse en galerías, ir a exposi­ciones… Somos jóvenes y deberíamos estar den­tro de todos los lugares posi­bles. No es tan com­pli­ca­do proyec­tarte como joven, sen­cil­la­mente hay que hac­er­lo mucho y tal vez aho­ra más que antes.

Juan Moli­na prepara mez­clas en óleo | Foto: Emilio Estrel­la

¿Cómo se lle­va lo de estu­di­ar y enseñar a la vez?

Ser alum­no es curioso, todos sabe­mos la situación en la que están las uni­ver­si­dades públi­cas. En Madrid se están hacien­do muchos, aunque las bel­las artes sue­len sufrir muchos recortes en gen­er­al, no solo a niv­el académi­co. La fac­ul­tad no es aje­na a la situación económi­ca y si hay declive, donde primero se resiente es en los ser­vi­cios públi­cos. Se recor­ta de ahí para que estudie quien pue­da pagar­lo y no quien no pue­da per­mitírse­lo. Sien­do lo que es, es de agrade­cer la labor de los pro­fe­sores porque la may­oría hace un muy buen tra­ba­jo. Aho­ra mis­mo por los recortes, la Fac­ul­tad de Bel­las Artes no es el mejor a niv­el de medios, pero sigue sien­do la mejor para el apren­diza­je. 

Por otro lado, como pro­fe­sor con­sidero enrique­ce­do­ra la relación que guar­do con mis alum­nos. Aunque, al dar clase en una acad­e­mia pri­va­da, mi tra­ba­jo es muy difer­ente al que se hace en la uni­ver­si­dad públi­ca. Las clases, al ser pri­vadas, la enseñan­za es más per­son­al­iza­da y se estruc­turan según el alum­no.  

 ¿Ha cam­bi­a­do su per­spec­ti­va como estu­di­ante sien­do pro­fe­sor?

¡Sí, claro! Aunque creo que es más curioso al revés: ha cam­bi­a­do mi per­spec­ti­va como pro­fe­sor. Ves a los alum­nos y te pre­gun­tas qué sucede cuan­do estás hablan­do, y tienes que ser tú el que mantiene el hilo argu­men­tal para explicar cosas. Es com­pli­ca­do, porque un sim­ple sonido puede dis­traerte, pero eres tú como pro­fe­sor quien debe man­ten­er la aten­ción. Te cam­bia la per­spec­ti­va, lo vives con más seriedad y pen­sán­do­lo todo mejor.

La humanidad no es úni­ca­mente lo util­i­tario, tam­bién tiene que ser dis­fru­tar.

¿Qué lugar ocu­pa el arte en el con­tex­to actu­al?

Siem­pre tiene que haber arte. Me gus­ta mucho un libro que habla de esto: La vin­di­cación del arte en la era del arti­fi­cio, de J.K. Mar­tin. En él se dice que la úni­ca cual­i­dad del arte es que es inútil y por eso lo úni­co que te lib­era de pen­sar que todo es util­i­tario. Cuan­do lle­gas a un museo, lo últi­mo que pien­sas es en qué te apor­tará en tér­mi­nos prác­ti­cos, no va a arreglarte la pared, ni darte de com­er… Ese carác­ter cul­tur­al tiene que ver con el apren­diza­je, con salir de la ruti­na, con dis­fru­tar lo que está pasan­do. La humanidad no es úni­ca­mente lo util­i­tario, tam­bién tiene que ser dis­fru­tar y enten­der lo que pasa. Así que, si en una cena famil­iar dicen que el arte es inútil, pues ¡ole, es inútil!

¿Cómo es el con­tex­to actu­al del arte?

La gente no se puede per­mi­tir lo que se per­mitía antes, por lo que los grandes com­pradores invierten en artis­tas con­sagra­dos. En ferias como ARCO se ve muy bien el tema del cap­i­tal: se venden obras de 3000 euros para arri­ba porque los artis­tas que están allí sue­len ser con­sagra­dos, por lo que mucha gente va detrás de ellos y de sus prop­ues­tas. En otras ferias, como Mad Art, donde el cap­i­tal es mucho menor, hay más fig­u­ración. En cuan­to a esti­los, creo que el arte actu­al tiende hacia lo con­cep­tu­al, hacia la abstrac­ción, pero no pien­so que eso deba mar­car un camino úni­co. Hay mucha var­iedad, la gente se encier­ra en esas dos eti­que­tas, pero están más rela­cionadas de lo que parece.

Se suele hac­er mofa del arte abstrac­to y se con­fronta con el fig­u­ra­ti­vo. ¿Qué opinión le merece esto?

La abstrac­ción es muy intere­sante. Como todo, tiene sus nichos. A mí me gus­ta mucho la abstrac­ción infor­mal­ista: Valdés, Tapies, Canog­ar. Siem­pre hay un inten­to de explo­rar la plas­ti­ci­dad y lo pic­tóri­co. Me intere­sa cuan­do hay inten­ción plás­ti­ca y no sim­ple­mente cam­pos de col­or, que se note que hay pin­tu­ra. Eso se acer­ca a la real­i­dad más que la propia fig­u­ración porque la real­i­dad no es como en las fotografías o como en el real­is­mo fotográ­fi­co. La real­i­dad tiene más que ver con la abstrac­ción, con lo que pasa cuan­do entrecier­ras los ojos, con la man­cha. La abstrac­ción tiene que estar siem­pre en la pin­tu­ra fig­u­ra­ti­va, van de la mano. Tam­bién hay que saber difer­en­ciar qué es bue­na y mala abstrac­ción, como todo en la vida, pero no se puede ridi­culizar ningu­na dis­ci­plina.

Además de artista tam­bién tiene pres­en­cia en redes sociales. 

 Hago pin­tu­ra. Estoy dejan­do de lado las redes. Mi cuen­ta está sobre todo para con­seguir alum­nos o com­pradores. Es una cuen­ta de pro­duc­to, mi pro­duc­to era la obra, nun­ca fui yo. ¡No soy tik­tok­er! Prin­ci­pal­mente soy pin­tor, pero los medios, las cámaras, los focos y las fotos me impor­tan. Me intere­sa estar a la orden del día y gener­ar buen con­tenido, si puede ser sin hablar, y que la ima­gen hable por sí sola. Pero bueno, se aca­ba recur­rien­do a eso y está bien, muchos alum­nos me lle­gan por esa vía. 

Cuan­do eres artista, tien­des a hac­er algo tuyo, algo que nadie te puede quitar

¿Cómo ve su futuro?

 Lo veo muy bien, cada año mucho mejor que el ante­ri­or. Estoy con­tento porque, aunque no ten­go mucha obra aho­ra mis­mo, estoy pin­tan­do. Y, joder, eso da sat­is­fac­ción. Me da igual si acabo sien­do pro­fe­sor o si ter­mi­no en galerías y exposi­ciones. Aho­ra mis­mo ten­go encar­gos, con­cur­sos… Estoy en segun­do de car­rera y las clases van muy bien.



















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