Nicolás Mateos Fruhbeck, ganador del Premio Hiperión 2025: “Uno tiene que escribir de lo que sabe”

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El galardón reconoce desde 1985 la mejor obra de poesía escrita por autores jóvenes en lengua española

Doc­tor en Estu­dios His­páni­cos y espe­cial­ista en auto­bi­ografías del siglo XVI y XVII, Nicolás Mateos Fruh­beck ha cen­tra­do su car­rera en la inves­ti­gación académi­ca, sin dejar de bus­car caminos para seguir vin­cu­la­do al ámbito uni­ver­si­tario. Pero hay otra fac­eta que siem­pre ha lati­do con fuerza: la del poeta. Esa ver­tiente cre­ati­va aca­ba de ser recono­ci­da con el Pre­mio Hiper­ión 2025 gra­cias a Trán­sil, un poe­mario que cruza tradi­ción y futuro con una voz abso­lu­ta­mente per­son­al.

¿Cómo nació “Tránsil”?

Después de años sin escribir, sumergi­do en el mun­do académi­co, me di cuen­ta de que nece­sita­ba hac­er algo difer­ente, que me gus­tara a mí. Siem­pre me ha gus­ta­do la cien­cia fic­ción y tam­bién el Siglo de Oro, así que pen­sé: ¿por qué no crear un poe­mario que los una? Así nació la idea de una ciu­dad futur­ista atrav­es­a­da por ecos clási­cos.

Nicolás Mateos Fruh­beck en el par­que Retiro (Madrid) con su poe­mario Trán­sil | Foto: Pablo R. Seco

¿Qué significa el título para ti?

Tiene varias capas. Fonéti­ca­mente se parece a Trán­tor, la ciu­dad hipertec­nológ­i­ca de la Fun­dación de Asi­mov, pero tam­bién jue­ga con la raíz lati­na “tran­sil”, que sig­nifi­ca tran­sitable, lo cual es iróni­co porque la ciu­dad del poe­mario no lo es. Me gusta­ba ese juego entre el futuro y el pasa­do, entre lo acce­si­ble y lo inac­ce­si­ble.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir el poemario?

Des­de medi­a­dos de 2022, de for­ma inter­mi­tente, porque com­pag­in­a­ba la escrit­u­ra con el doc­tor­a­do. Lo fui pulien­do poco a poco. No tenía prisa, lo impor­tante era que me con­venciera.

¿Hay un diálogo entre tu vida académica y Tránsil?

Total­mente. No quise sep­a­rar­las. Hay ref­er­en­cias direc­tas a mis estu­dios: Catali­na de Erau­so, estruc­turas del Siglo de Oro… Mi tío, que tam­bién es escritor, me dijo algo que siem­pre ten­go pre­sente: hay que escribir de lo que uno sabe o, al menos, de lo que cree que sabe.

Nicolás Mateos Fruh­beck con su poe­mario Trán­sil | Foto: Pablo R. Seco

¿Por qué decidiste presentarte al Premio Hiperión?

Fue gra­cias a mi pare­ja y a mis padres. Yo dud­a­ba, pero ellos insistieron en que lo enviara. “No gana quien no par­tic­i­pa”, me dijeron. Y acer­taron.

¿Y cómo fue el instante en que te dijeron que eras el ganador?

Una locu­ra. Me llamó Jesús Munár­riz un sába­do por la tarde. Yo esta­ba casi echán­dome la sies­ta. Me volví loco. Salí a cel­e­brar­lo ese mis­mo día.

¿Qué poemario crees que deberíamos de leer antes de morir?

Las rimas petrar­quis­tas de Lope de Vega; Marinero en tier­ra, de Rafael Alber­ti… y quizás algo de Vicente Aleixan­dre. No me puedo quedar solo con uno.

¿Hay un segundo poemario en camino?

Sí, estoy empezan­do a escribir otro, sin prisa. Quiero dis­fru­tar del primero antes de lan­zarme del todo al segun­do.


¿Cómo viviste la firma en la Feria del Libro?

Fue muy emo­cio­nante. Pre­sen­taron el libro en el Teatro Muñoz Seca, por el 50º aniver­sario de la edi­to­r­i­al y el 40º del pre­mio. Luego fir­mé dos días en la feria, y ver que venía gente que no conocía a com­prar mi libro fue increíble.

¿Crees que la poesía está en auge o sigue relegada?

Curiosa­mente, creo que está rena­cien­do. Las tasas de lec­tura suben y la poesía, por su inmedi­atez y for­ma breve, se adap­ta bien al rit­mo actu­al. Además, hay muchas edi­to­ri­ales nuevas apo­s­tan­do por poet­as jóvenes.

¿Qué opinas del poco interés lector de las nuevas generaciones?

Es com­pren­si­ble: hay demasi­a­dos estí­mu­los y poco tiem­po. Pero tam­bién creo que está cam­bian­do. La gente lee más de lo que parece, aunque de for­ma dis­tin­ta. No lo veo todo neg­a­ti­vo.

Nicolás Mateos Fruh­beck en el par­que Retiro (Madrid) durante la entre­vista | Foto: Pablo R. Seco

La próxima edición de la feria del libro tendrá como tema central el humor. ¿Te atreverías a escribir alguna comedia?

Lo veo difí­cil. Hac­er buen humor en poesía es com­pli­cadísi­mo. Me parece admirable quien lo logra. Yo tiro más por lo serio, aunque al mezclar géneros a veces sur­gen situa­ciones cómi­cas.

Por último, si tu vida fuera un poemario, ¿cómo se titularía?

Auto­bi­ografía en casa. Paso tan­tas horas leyen­do y escri­bi­en­do en mi casa que sería un títu­lo bas­tante fiel.

Nicolás Mateos Frübeck ha cruza­do un umbral: del Siglo de Oro al siglo XXI, de la inves­ti­gación académi­ca a la líri­ca galar­don­a­da, del silen­cio a los focos. Trán­sil no es solo una ciu­dad inven­ta­da. Es la prue­ba de que la poesía todavía puede sor­pren­der, aunque ven­ga del futuro.

Fotografía de portada: Pablo R. Seco

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