En el backstage de la Mercedes-Benz Fashion Week: el trabajo de los maquilladores
Los amantes de la moda se reúnen todos los años para celebrar la Mercedes-Benz Fashion Week (MBFW) en Madrid. En este evento se pueden encontrar desde stands de marcas y foodtrucks hasta puestos de diseñadores emergentes. Es un lugar lleno de creatividad, lo cual se refleja en los outfits de los asistentes, quienes arriesgan llevando al límite las últimas tendencias. Pero, sin duda, los protagonistas de este evento son los desfiles, los diseños y sus creadores. Detrás de cada desfile entra en juego el trabajo imprescindible de estilistas, peluqueros y maquilladores, quienes, a contrarreloj, preparan a todas las personas que desfilan en la pasarela.
De todos los complementos que alguien puede llevar, el maquillaje es uno de los más comunes y a los que todo el mundo está acostumbrado. En un desfile, aporta información sobre la formalidad, naturalidad o extravagancia que quiere transmitir cada colección. Por eso, una buena planificación marca la diferencia y un tiempo antes del desfile, el equipo de diseño de una firma de moda ya sabe cómo y qué quiere reflejar con el maquillaje de sus modelos: “Tenemos ya referencias que nos envían los diseñadores semanas e incluso meses antes”, cuenta José Belmonte, director de maquillaje de L´Oreal, marca encargada del maquillaje en la MBFW.
Tras varias pruebas la semana previa al día del desfile se hace la prueba final. En ese momento se dejan fijados los productos, los colores y las técnicas que van a utilizarse para cada diseñador. Es también cuando se dibujan unos bocetos explicativos de los looks finales que todo el equipo de maquillaje podrá consultar mientras trabaja. “Toda la idea va al desfile muy definida, en ese momento no hay tiempo para improvisar”, asegura Belmonte.

Los momentos previos al desfile siempre están llenos de tensión, nervios y dudas. No obstante, a estos los acompaña un importante sentimiento de adrenalina, que es el que despierta la pasión de los catorce maquilladores que componen el equipo de L’Oréal Paris en la MBFW. Belmonte describe la intensidad con la que viven ese día: “Va todo muy rápido, y de alguna manera es lo especial de los desfiles. Si estás haciendo un maquillaje para una foto, tienes tiempo para retocar. Pero aquí tienes la espontaneidad, el frenetismo, que es un poco la magia”.
Hay poco tiempo para dedicarle a cada maquillaje. En veinte minutos, como máximo, todo debe estar listo para que los modelos pasen a peluquería y vestuario en tiempo récord. Y aquí entra en juego algo muy común que perjudica enormemente a todos los trabajadores del backstage: los retrasos. Cuando un desfile se retrasa —ya sea por algún problema con modelos, con el montaje de la pasarela o porque alguna celebridad invitada llega tarde—, los maquilladores deben trabajar y preparar todo en menos tiempo del previsto ya que los demás pases deben comenzar a la hora prevista, lo que les deja un menor plazo para la preparación y elaboración de los maquillajes. En estos casos, el trabajo en equipo y la comunicación es fundamental. Tal y como explica el director de maquillaje de L’Oreal, existe un lenguaje no verbal entre ellos a la hora de trabajar que les permite que, con tan solo una mirada, puedan comprender qué está ocurriendo, qué necesitan o si algo no está funcionando como debería.

Además de su finalidad creativa, el maquillaje tiene la función de corregir la luminosidad, imprescindible para la puesta en escena. Tanto para pasarela como para las fotografías, el maquillaje es capaz de aumentar u ocultar ciertos brillos que dan forma al rostro. “Cuando tú haces un pómulo, lo que estás haciendo es quitar luz, pones luz y oscuridades donde las quieres y necesitas”-explica Belmonte- .“Es importante, la iluminación juega un papel fundamental en cómo percibe el público las texturas”. Además de definir o resaltar rasgos, controla brillos no deseados como el sudor, que puede alterar un look pensado para ser mate. Al mismo tiempo, se puede jugar con él y crear puntos estratégicos de luz para aportar frescura y vitalidad, dando un efecto de piel jugosa y radiante. Todo depende del espíritu de la marca y de sus diseñadores, aunque este año la tendencia es la imagen natural, independientemente de la firma: “En estas últimas temporadas destaca el efecto cara lavada, con maquillajes más sutiles que dan al rostro un aspecto sano y de piel fresca”.




