Una refugiada en Madrid: “Me vi obligada a caminar con mis hijos durante siete u ocho kilómetros hasta la frontera para escapar de Ucrania”

CorresponsalesReportajes

La invasión de Rusia desplazó dos mil­lones de niños ucra­ni­anos, que encon­traron refu­gio en famil­ias de acogi­da, ONG y otras aso­cia­ciones en Europa.

“Des­de que estal­ló la guer­ra, mi telé­fono sue­na día y noche”, afir­mó Fed­er­i­ca Bezzic­cheri, pres­i­den­ta de “I Bam­bi­ni dell’Est” (Los Niños del Este), la orga­ni­zación encar­ga­da de acoger a los niños y mujeres exil­i­a­dos de Ucra­nia. La may­oría de las lla­madas son de famil­ias que tratan deses­per­ada­mente de con­tac­tar a sus hijos adop­tivos o jóvenes ucra­ni­anos que tratan de escapar de la guer­ra, según declara Bezzic­cheri. 

Los ojos de las dos mujeres ucra­ni­anas refle­jan el miedo e la incer­tidum­bre, pero al mis­mo tiem­po el aliv­io para estar final­mente a sal­vo. “Vivo con mis hijos y mi mari­do en una zona de Ucra­nia a pocos kilómet­ros de la fron­tera rumana, en la ciu­dad de Hly­bo­ca, en Cher­nivt­si”, empezó Sofia, la hija de Nadiya. “Decidí huir de mi país al empezar ofi­cial­mente de la guer­ra y llegué a España tres días después. Al ten­er tres hijos, sobre todo un niño con dis­capac­i­ta­da que hubiera tenido difi­cul­tades para sobre­vivir en un refu­gio, no tenía otra opción. Algunos ami­gos de mi mari­do me facil­i­taron el camino has­ta la adu­a­na de Rumanía. Allí había muchísi­ma gente y delante de mí tenía una larga fila de coches. Todos cor­rían. Por ello, me vi oblig­a­da a cam­i­nar con mis hijos durante siete u ocho kilómet­ros has­ta la fron­tera para super­ar la adu­a­na. Pos­te­ri­or­mente, después de varias horas de espera, fuimos acogi­dos tem­po­ral­mente por una famil­ia rumana que nos ofre­ció gen­erosa­mente de com­er y un sitio para dormir. Al día sigu­iente, nos indi­caron cómo lle­gar a España en auto­bús. Todo fue fuerte­mente dramáti­co”, con­tó Sofia.

Por lo que respec­ta a la Comu­nidad de Madrid, la viceal­calde­sa Begoña Vil­lacís destacó espe­cial­mente la hos­pi­tal­i­dad del pueblo madrileño, “Hemos saca­do una línea de acción de coop­eración inter­na­cional. Hemos reforza­do nue­stro cen­tro de acogi­da tem­po­ral de “Las Cara­co­las” para per­sonas refu­giadas y para aten­der sobre todo a aque­l­las mujeres que lle­gan con sus hijos. No sólo quer­e­mos asi­s­tir, aten­der a la per­sona y ayu­dar­la, sino que quer­e­mos que esta per­sona recu­pere su nor­mal­i­dad lo antes posi­ble. Y para que recu­pere la dig­nidad y la nor­mal­i­dad que Putin le ha arrebata­do, lo que quer­e­mos dar­le es una esper­an­za, una vida aquí en España”, afir­mó Vil­lacís des­de el Ayun­tamien­to de Madrid.

“Primero hay que estu­di­ar el con­tin­gente de per­sonas que están lle­gan­do, para clasi­ficar según sus nece­si­tades. Un primer grupo tiene que ver con las que tienen menos posi­bil­i­dades, es decir, las que hablan sólo ucra­ni­ano, y prin­ci­pal­mente se tra­ta de mujeres que nece­si­tan apren­der español. En cam­bio, en segun­da línea entran aque­l­las que ya hablan español o inglés. Con estas lo que hace­mos es primero analizar cuál es su cur­rícu­lum, para pos­te­ri­or­mente poder hac­er­les partícipes de nues­tra red de recur­sos”, con­cluyó la viceal­calde­sa de Madrid.

Begoña Vil­lacís en visi­ta al Cen­tro Deporti­vo Munic­i­pal Daoiz y Velarde (Fuente: Por­tal web del Ayun­tamien­to de Madrid)

ESPAÑA E ITALIA ACOGEN A LOS NIÑOS DE CHERNÓBIL

La explosión del reac­tor nuclear de Chernó­bil, una de las may­ores catástro­fes de la era mod­er­na ocur­ri­da en 1986, sigue mar­can­do la vida de quienes viv­en en esos lugares, ya que dejó a unas 800.000 per­sonas afec­tadas por la radiación. Los efec­tos en los niños fueron drás­ti­cos: los que crecieron cer­ca de la zona del desas­tre empezaron a sufrir des­de el nacimien­to de prob­le­mas de salud, por ejem­p­lo, enfer­medades tiroideas, res­pi­ra­to­rias y rela­cionadas con el cáncer.

La sol­i­dari­dad entre Italia, España y Ucra­nia tuvo una larga his­to­ria y empezó con cien­tos de niños ucra­ni­anos acogi­dos por famil­ias españo­las e ital­ianas cada ver­a­no y Navi­dad, a par­tir de los años ochen­ta, después de la trage­dia de Chernó­bil. En par­tic­u­lar, esta cri­sis human­i­taria ha con­ster­na­do a la sociedad españo­la, en bue­na parte por el vín­cu­lo que miles de famil­ias mantienen con los niños ucra­ni­anos des­de que se pro­du­jo el acci­dente nuclear. Niños, en su inmen­sa may­oría huér­fanos, que durante un mes o más al año empezaron a par­tic­i­par en los denom­i­na­dos “pro­gra­mas de saneamien­to”. La razón, per­mi­tir­les vivir en un con­tex­to ale­ja­do de las con­t­a­m­i­na­ciones con el fin de crear un efec­to ben­efi­cioso sobre su salud. Una acción de sol­i­dari­dad que lle­va muchos años de vida y que con el tiem­po se tradu­jo tam­bién en informes de “adop­ción tem­po­ral”, tal y como desta­ca en la pági­na web de la ONG Save The Chil­dren (una Orga­ni­zación acti­va en Ucra­nia des­de 2014 y que des­de hace más de 100 años lucha para sal­var a niñas y niños en condi­ciones de ries­go con el fin de garan­ti­zarles un futuro).

Niños de Chernó­bil (Fuente: Aso­ciación Cher­nobil elka­rtea)

Cada año se gen­er­an rela­ciones muy estre­chas entre los pequeños ucra­ni­anos y las famil­ias de ref­er­en­cia. Por ello, hay casos en que las estancias que se han repeti­do per­iódica­mente se con­vierten en autén­ti­cas adop­ciones legales. Hoy en día, muchos de los menores acogi­dos provienen de famil­ias en condi­ciones de pobreza, insti­tu­ciones públi­cas o casas de acogi­da en ter­ri­to­rio ucra­ni­ano. Fed­er­i­ca Bezzic­cheri es pres­i­den­ta de la aso­ciación ital­iana “I Bam­bi­ni dell’Est” (Los Niños del Este), crea­da en 2010: “Hemos recogi­do el tes­ti­go de los primeros pro­gra­mas de acogi­da en el perío­do inmedi­ata­mente pos­te­ri­or al acci­dente nuclear de Chernó­bil, donde el propósi­to fun­da­men­tal ha sido ofre­cer estancias ter­apéu­ti­cas, con­tan­do con la disponi­bil­i­dad de las famil­ias para acoger a menores en difi­cul­tad”.

Al respec­to, muchas son las Aso­cia­ciones españo­las que se ded­i­can al mis­mo modo al acogimien­to famil­iar de niños de Chernó­bil y que des­de los años noven­ta ges­tionaron más de 760.000 estancias de niños y niñas con el fin de descon­t­a­m­i­nar su organ­is­mo. Todas ellas real­izan acogimien­tos de ver­a­no y varias tam­bién en Navi­dad y por estu­dios. Entre estas, Ami­gos de Ucra­nia (Madrid), ANIUK-CAS (Castel­lón), Ven con Nosotros (Valen­cia), Chernó­bil Elka­rtea (País Vas­co) y muchas más. Sin embar­go, debido a la situación actu­al que esta­mos vivien­do, algunos de los pro­gra­mas de ver­a­no quedan tem­po­ral­mente sus­pendi­dos, tal y como desta­ca en la pági­na de la ONG Ven con Nosotros.

(Fuente: Save The Chil­dren)

LA GUERRA DESPLAZA DOS MILLONES DE MENORES UCRANIANOS

Después del desas­tre de Chernó­bil que mar­có indele­ble­mente numerosas vidas, los niños ucra­ni­anos siguen vivien­do una real­i­dad dramáti­ca debido a la actu­al guer­ra en Ucra­nia con­tra el ejérci­to de Putin.

Según las esti­ma­ciones de Unicef, la mitad de los cua­tro mil­lones de per­sonas desplazadas por la guer­ra en Ucra­nia son menores. Las cifras son tan enormes que, como obser­va el Par­la­men­to Europeo, el ries­go de exposi­ción de los niños a la vio­len­cia y al abu­so es altísi­mo. Con la res­olu­ción del 7 de abril , el Par­la­men­to recomendó así a los Esta­dos miem­bros todas las pre­cau­ciones para la iden­ti­fi­cación, las medi­das para la primera acogi­da, para la pro­tec­ción de los vín­cu­los famil­iares y para la inser­ción esco­lar.

Has­ta hoy una gran mul­ti­tud de ucra­ni­anos con­sigu­ió huir del país, por lo que hay que pre­gun­tarse cuán­tos son los refu­gia­dos que se quedaron en España y en los demás país­es. Según las esti­ma­ciones del Alto Comi­sion­a­do de las Naciones Unidas para los Refu­gia­dos, más de 360000 ucra­ni­anos lograron escapar has­ta aho­ra. En par­tic­u­lar, la Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud (OMS) esti­ma que en total podría haber 4 mil­lones de refu­gia­dos, en cam­bio, según la Orga­ni­zación de las Naciones Unidas (ONU) se podría lle­gar a 7 mil­lones. Por la may­oría se tra­ta de mujeres y niños, ya que los hom­bres de diecio­cho a sesen­ta años no pueden salir de Ucra­nia.

Hom­bres ucra­ni­anos que se despi­den de sus mujeres e hijos, en Ode­sea (Fotografía: Yurii Zozu­lia)

24 DE FEBRERO, CUANDO PUTIN ATACÓ UCRANIA

El pasa­do 24 de febrero, Rusia, por orden del pres­i­dente Vladimir Putin, ini­ció una operación mil­i­tar con­tra Ucra­nia. Es el comien­zo ofi­cial de la guer­ra entre el ejérci­to ruso y Ucra­nia, que tuvo con­se­cuen­cias dramáti­cas para mil­lones de civiles ucra­ni­anos, espe­cial­mente para los niños.

En 2021, Rusia aumen­tó masi­va­mente las fuerzas mil­itares cer­ca de la fron­tera con el este de Ucra­nia, sus­ci­tan­do así gran pre­ocu­pación en esta últi­ma, en Europa y en todo el mun­do.

El 21 de febrero de 2022, después de unas sem­anas de inten­sa ten­sión, el pres­i­dente Vladimir Putin decidió recono­cer como enti­dades inde­pen­di­entes las zonas no con­tro­ladas por el gob­ier­no de las regiones ucra­ni­anas de Donet­sk y Luhan­sk, y envió allí algu­nas tropas rusas. Esta decisión sigu­ió a un voto favor­able emi­ti­do por la Duma Estatal rusa, es decir, la cámara baja del par­la­men­to ruso, el 15 de febrero. Unos días más tarde, el 24 de febrero, Rusia invadió Ucra­nia.

Niños ucra­ni­anos huyen­do (Fuente: Save The Chil­dren)

LA GUERRA VISTA DESDE DENTRO, TESTIMONIOS DE MADRES Y NIÑOS UCRANIANOS

Nadiya es una mujer ucra­ni­ana que vive en España des­de 2011 y que en su aparta­men­to en el dis­tri­to de Arganzuela acogió a dos madres ucra­ni­anas en bus­ca de ayu­da, Sofia y Olha, ami­gas entre ellas. La primera es su hija y tiene tres hijos: Pavlo y Marc, dos niños de 12 y 10 años, uno de los cuales, con dis­capac­i­ta­da, y Maria, una niña de 8. La segun­da, en cam­bio, tiene un hijo de 4 años lla­ma­do Orest. Sus dos mari­dos se quedaron en Ucra­nia para el deber de com­bat­ir con­tra el ejérci­to ruso. Ningu­na de las dos habla español y Nadiya tuvo que actu­ar como intér­prete.

Tal como ocur­rió después del desas­tre de Chernó­bil, el ter­cer sec­tor se puso en mar­cha de inmedi­a­to a través de un plan de inter­ven­ciones en ter­ri­to­rio ucra­ni­ano, al igual que en las fron­teras de los Esta­dos veci­nos. La máquina de la sol­i­dari­dad hacia las pobla­ciones afec­tadas por la guer­ra en Ucra­nia con­tinúa y se enriquece más y más con nuevas ini­cia­ti­vas. Se tra­ta de un ejérci­to de enti­dades del sec­tor ter­cia­rio, sin áni­mo de lucro, por ejem­p­lo, orga­ni­za­ciones human­i­tarias y aso­cia­ciones pri­vadas que tienen el obje­ti­vo común de asis­ten­cia y sol­i­dari­dad.

Una ucra­ni­ana con su hijo a su lle­ga­da a Rumanía (Fuente: ONG Expoac­ción)

NIÑOS ATERRORIZADOS PIDEN VOLVER A SUS CASAS

Olha, otra mujer ucra­ni­ana, empezó su via­je más tarde. Sin embar­go, tal y como su ami­ga Sofia se enfren­tó con una mul­ti­tud de per­sonas en la adu­a­na y nece­sitó cam­i­nar durante cua­tro horas y media, con su niño Orest en sus bra­zos, para con­seguir cruzar la fron­tera. “Al entrar en Rumanía sen­tí que me iba a des­ma­yar”, con­tó la mujer. Gra­cias a la inter­ven­ción de los vol­un­tar­ios, Olha y su hijo pudieron recu­per­ar fuerzas al con­seguir com­er y dormir algo. El día sigu­iente, siem­pre con la ayu­da de los vol­un­tar­ios, tomaron el auto­bús y empezaron su via­je a España.

“La hui­da fue una expe­ri­en­cia hor­ri­ble y los niños son los que se vieron afec­ta­dos en espe­cial man­era. Mi hijo may­or, Pavlo, no puede dormir debido a los ter­rores noc­turnos y se despier­ta cada noche gri­tan­do. Fue duro”, dijo Sofia. De hecho, durante el trayec­to los niños se cansaron enorme­mente, pero no con­sigu­ieron dormir y des­cansar por el miedo. “Maria (8 años) está ater­ror­iza­da” dijo Nadiya, la abuela, “En mi opinión es la que más está sufrien­do”.  “Quiero volver a mi casa”, dijo Marc, uno de los niños de Sofia.

Niño ucra­ni­ano onde­an­do la ban­dera de su país (Fotografía: Jes­si­ca Gir­van)

NO RENDIRSE

“Ningún ucra­ni­ano quiere some­terse al ejérci­to ruso. En el pasa­do, for­mábamos parte de la Unión Soviéti­ca, así que sabe­mos lo que sig­nifi­caría. Nosotros somos ucra­ni­anos y ellos son rusos. No hay duda algu­na, ¡Ucra­nia se defend­erá mien­tras pue­da!”, exclamó Olha.“Queremos volver a nues­tras casas, en nue­stro país, aunque no creemos que la situación se pue­da arreglar pron­to”, dijeron las dos mujeres.

Al no saber cuán­do ter­mi­nará la guer­ra, Olha, Sofia y sus niños de momen­to se tienen que quedar en España, comen­zan­do a recon­stru­ir su ruti­na en un país descono­ci­do para ellos. “Aún no hemos super­a­do el shock”, explicó Sofia, “Cuan­do la situación se tran­quil­ice, quer­e­mos que los niños vayan a la escuela de idiomas para apren­der español. En cuan­to a noso­tras, nece­si­ta­mos encon­trar un tra­ba­jo que nos per­mi­ta vivir más tran­quilas. Rezamos todas las noches y deseamos que este infier­no se acabe ya”.  

LA POSICIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA

La UE con­denó firme­mente la decisión de Putin de recono­cer las zonas no con­tro­ladas por el Gob­ier­no de Donet­sk y Luhan­sk, así como la agre­sión mil­i­tar no provo­ca­da e injus­ti­fi­ca­da de Rusia con­tra Ucra­nia. Además, a par­tir de febrero de 2022 el Con­se­jo Europeo y el Con­se­jo de la Unión Euro­pea empezaron a reunirse reg­u­lar­mente para debatir la situación en Ucra­nia des­de difer­entes ángu­los.

“El uso de la fuerza y la coer­ción para cam­biar las fron­teras no es admis­i­ble en el siglo XXI. Las ten­siones y los con­flic­tos deben resol­verse exclu­si­va­mente a través del diál­o­go y de la diplo­ma­cia”, según las con­clu­siones del Con­se­jo Europeo del pasa­do 24 de febrero.

Líderes europeos hablan de la guer­ra en Ucra­nia en el Salón de los Espe­jos del Pala­cio de Ver­salles, en Fran­cia (Fuente: Pic­ture Alliance)

Los líderes de la UE exhor­taron en varias oca­siones a Rusia a que cesara inmedi­ata­mente sus acciones mil­itares, reti­rara incondi­cional­mente todas las fuerzas y equipos mil­itares de Ucra­nia y respetara ple­na­mente su inte­gri­dad ter­ri­to­r­i­al, sober­anía e inde­pen­den­cia. Al mis­mo modo, sub­ra­yaron el dere­cho de Ucra­nia a ele­gir su pro­pio des­ti­no y elo­gia­ron al pueblo ucra­ni­ano por su valen­tía en la defen­sa de su país.

Asimis­mo, en respues­ta a la agre­sión mil­i­tar la UE amplió con­sid­er­able­mente las san­ciones con­tra Rusia, aña­di­en­do un número sig­ni­fica­ti­vo de per­sonas y enti­dades a la lista de san­ciones y adop­tan­do medi­das sin prece­dentes. La UE mostró así gran unidad y fuerza y pro­por­cionó a Ucra­nia ayu­da human­i­taria, políti­ca, financiera y mate­r­i­al de for­ma coor­di­na­da.        
“Ucra­nia pertenece a nues­tra famil­ia euro­pea”, declararon los líderes de la UE, el pasa­do 10 de mar­zo.

“LOS RUSOS NO TIENEN PIEDAD”

¿Cuál es la situación actu­al en Ucra­nia, en par­tic­u­lar, en vues­tras zonas?

“Un desas­tre. Los rusos no tienen piedad y bom­bardearon inclu­so un hos­pi­tal pediátri­co. En nues­tra zona, en la parte occi­den­tal de Ucra­nia, la gente vive en el miedo”, empezó Olha. “Parece que nues­tras casas aún no hayan sido bar­ri­das com­ple­ta­mente por las bom­bas, a pesar de que a pocos kilómet­ros está todo destroza­do. Esta­mos muy pre­ocu­padas”. Pos­te­ri­or­mente, las dos madres ucra­ni­anas comen­zaron a hablar de sus mari­dos, que se quedaron en su país para com­bat­ir la guer­ra. “Nue­stros mari­dos son ami­gos entre ellos y se quedaron jun­tos en Ucra­nia para defend­er nues­tra patria. Deci­dieron for­mar parte de la resisten­cia y tomar armas como vol­un­tar­ios. Aunque nos gus­taría que estu­vier­an aquí con noso­tras, les apoy­amos y rece­mos por ellos todos los días”, coin­ci­dieron Sofia y Olha.

¿Qué opináis de esta guer­ra?

“Putin es una per­sona poco fiable, por lo que hay que esper­ar lo peor. Espero que no se pue­da lle­gar a la Ter­cera Guer­ra Mundi­al a todos los efec­tos, pero no esta­mos lejos. Él tiene muchísi­mo poder e irá has­ta el final. No creo que haya escap­a­to­ria has­ta que se encuen­tre a alguien que pue­da deten­er­lo de una vez para siem­pre”, afir­mó Sofia.

EL PODER DESTRUCTIVO DE LA GUERRA

Tatiana es una madre ucra­ni­ana soltera de 41 años, acogi­da con su hija Yulia por una famil­ia ital­iana res­i­dente en Bres­cia, gra­cias al grupo Car­i­tas Dioce­sana (un organ­is­mo pas­toral con la fun­ción de ani­mar a las comu­nidades ecle­siales al sen­ti­do de cari­dad hacia las per­sonas y las comu­nidades en situa­ciones de difi­cul­tad, con el deber de tra­ducir­lo en inter­ven­ciones conc­re­tas).
“Me ale­gro de que mi hija Yulia y yo este­mos a sal­vo aquí en Bres­cia, y de que mi niña ten­ga la posi­bil­i­dad de volver a la escuela y hac­er nuevos ami­gos. Todos son muy amables y hacen todo lo posi­ble para que nos sen­ta­mos las bien­venidas”, comen­zó Tatiana.

A pesar de que Yulia es una niña de sólo 13 años, como muchos otros tuvo que apren­der a enfrentarse al dolor la guer­ra a tem­prana edad. “El primer día del ini­cio de la guer­ra mi mamá me dijo que teníamos que escaparnos de inmedi­a­to de Kiev, nues­tra ciu­dad. Tuve miedo y me puse a llo­rar, pero sabía que tenía que con­fi­ar en ella”, con­tó Yulia, “No quería dejar a mis ami­gas y a mis cosas en Ucra­nia. Sin embar­go, no hemos tenido otra opción. Me gus­ta Bres­cia, pero no es mi ver­dadera casa y no me quiero quedar durante mucho tiem­po. La guer­ra nos lo está qui­tan­do todo: nues­tras casas, nue­stros seres queri­dos, nues­tra dig­nidad, y en gen­er­al nues­tras vidas de antes. Está destruyen­do mis sueños”.

“Me gus­taría que apren­damos ital­iano y que yo encuen­tre un buen tra­ba­jo aquí, aunque deseo volver a Ucra­nia lo antes posi­ble. Extrañamos mucho a nue­stro país y a nues­tra queri­da ciu­dad. Sin embar­go, gra­cias al nue­vo cen­tro cul­tur­al para las mujeres ucra­ni­anas idea­do por Yeliza­ve­ta, estoy empezan­do a ten­er unas ami­gas, y por ello estoy muy agrade­ci­da”, sigu­ió la madre Tatiana.

“VITTORIA” PARA SOBREVIVIR

Yeliza­ve­ta es una joven ucra­ni­ana de 31 años res­i­dente en Bres­cia, una ciu­dad en el norte de Italia (Lom­bar­dia), y la creado­ra de “Vit­to­ria” (Vic­to­ria), el nue­vo cen­tro cul­tur­al para mujeres ucra­ni­anas. “Elegí el nom­bre “Vit­to­ria” porque resume per­fec­ta­mente nue­stro obje­ti­vo más grande, es decir, ganar la guer­ra”, explicó Yeliza­ve­ta. La sede del cen­tro, de reciente aper­tu­ra, se encuen­tra en Calle Bezzec­ca, 13, en Bres­cia.

El fin es ofre­cer ayu­da, tan­to a niv­el de necesi­dades pri­marias como de social­ización, para todas las mujeres y niños ucra­ni­anos que en estos meses han tenido que aban­donar su país debido a la guer­ra. “El cen­tro estará abier­to de lunes a viernes de 10 a 12.30 y de 14.30 a 18. Ofre­ce­mos clases de ital­iano, cur­sos de músi­ca, dan­za y arte. Todos son los bien­venidos”, afir­mó Yeliza­ve­ta.

La joven, licen­ci­a­da en Dere­cho en Kharkiv, se com­pro­metió en este tema des­de el prin­ci­pio con la inten­ción de ayu­dar a su pueblo. “Tra­ba­jo en la comis­aría como tra­duc­to­ra para ayu­dar a mis com­pa­tri­o­tas con los doc­u­men­tos. Además, el jueves y el viernes reci­bo a los refu­gia­dos que bus­can un empleo en la ven­tanil­la de ori­entación lab­o­ral acti­va­da en Calle Folonari, 7: les ayu­do a redac­tar una especie de cur­rícu­lum y les ofrez­co infor­ma­ción al respec­to. Además, orga­ni­zo con algu­nas ami­gas cur­sos de pilates en el par­que de Cam­po Marte, un bar­rio de Bres­cia, para crear un grupo, involu­cran­do así a las refu­giadas”, con­tó la mujer.

“Pre­cisa­mente, durante esas clases al aire libre nació mi idea de abrir un cen­tro cul­tur­al que pudiera ser un pun­to de ref­er­en­cia para las mujeres ucra­ni­anas acogi­das en Bres­cia. Mujeres que a par­tir de aho­ra podrán apren­der algo, estar jun­tas, char­lar y ver a sus hijos más felices”, según las pal­abras de Yeliza­ve­ta.

En resumen, se tra­ta de una real­i­dad que tiene como obje­ti­vo ayu­dar a los refu­gia­dos, madres y niños ucra­ni­anos, a hac­er­les sen­tir como en casa, jun­to a otras per­sonas que hablan el mis­mo idioma, com­parten la mis­ma cul­tura, los mis­mos prob­le­mas y el mis­mo sueño de vic­to­ria.

Yeliza­ve­ta y otras mujeres ucra­ni­anas (Fuente: Gior­nale di Bres­cia)

LA ESPERANZA DE UN FUTURO MEJOR

Europa y el mun­do entero están vivien­do una emer­gen­cia infan­til que nun­ca hemos vis­to antes, en un con­tex­to de cri­sis human­i­taria sin prece­dentes, con más de un mil­lón de niños que huyen de Ucra­nia y de la guer­ra. Niños que se ven oblig­a­dos a escapar con sus madres o inclu­so solos, sin padres. Las imá­genes trans­mi­ti­das en tele­visión y las fotografías de los últi­mos meses lo doc­u­men­tan: niños toma­dos en bra­zos, pasa­dos de mano en mano en la fron­tera, en las esta­ciones de tren, en las sal­i­das de los auto­bus­es. Algunos de ellos, los más afor­tu­na­dos, via­jan con sus madres que, sin embar­go, se han sep­a­ra­do de sus hom­bres que se quedaron para defend­er sus ciu­dades, su ter­ri­to­rio, para alis­tarse y luchar. Sep­a­ra­ciones forzadas, de necesi­dad, que no dejan otra opción. Según las esti­ma­ciones de la ONG Save the chil­dren, aún hay aprox­i­mada­mente 5 o 6 mil­lones de menores que siguen atra­pa­dos en las ciu­dades de Ucra­nia.

¿Qué podemos hac­er para ayu­dar a estos niños que escapan de los teatros de la guer­ra?
Por un lado, la Comisión de Adop­ciones Inter­na­cionales (Cai), desacon­se­ja encar­e­ci­da­mente las sal­i­das a Ucra­nia para fines adop­tivos de pare­jas que aspi­ran a ser padres. Por el otro lado, hay quien, como Fran­cia, ha deci­di­do sus­pender por un tiem­po de 3 meses los pro­ced­imien­tos de adop­ción inter­na­cional para aque­l­los niños que viv­en per­ma­nen­te­mente en Ucra­nia y en Rusia, y que hoy en día se encuen­tran en una situación de ries­go.

Lo cier­to es que hay que seguir en mar­cha, no quedarse miran­do, seguir ofre­cien­do toda la ayu­da posi­ble. Orest, Yulia, Maria, Pavlo, Marc y sus madres nece­si­tan a alguien que les apoye, que les dé recur­sos. Estos niños no mere­cen este dolor que están vivien­do. Lo que mere­cen es la esper­an­za de volver a sus vidas lo antes posi­ble. La esper­an­za de un futuro mejor, lejos de las bom­bas y de la guer­ra, cer­ca de sus padres, en su país de ori­gen.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Plugin the Cookies para Wordpress por Real Cookie Banner