«En los malos momentos me refugiaba en el laboratorio: investigar el análisis vascular en ratones me hacía sentir válida fuera del deporte»
En un encuentro que expuso la unión entre la excelencia académica y el alto rendimiento deportivo, la Sala de Juntas del Pabellón de Gobierno de la UCM acogió este martes, 21 de abril, una charla-coloquio con Lidia Sánchez-Puebla. La atleta internacional, de 29 años, que acaba de defender su tesis doctoral sobre la detección precoz del alzhéimer en la Facultad de Medicina de la UCM, expuso ante una audiencia de académicos y estudiantes las claves de una trayectoria atravesada por el hospital y la pista de atletismo.
Organizado por el Consejo Social de la UCM, el acto titulado “De la pista al aula: lo que el deporte enseña para la vida” presentó a Sánchez-Puebla acompañada por una mesa presidida por el rector de la UCM, Joaquín Goyache; el presidente del Consejo Social, Jesús Nuño de la Rosa, y los decanos de Medicina, Alberto Galindo, y Ciencias de la Información, Ángel Rubio, además de Álvaro Costas, secretario del Consejo Social.
En su intervención, Sánchez-Puebla habló ante una sala llena de las distintas formas en que el deporte y la formación científica le han permitido sobrellevar carreras paralelas y contar con distintos mecanismos para lograr el más alto nivel y manejar la frustración.
Dos carreras de alto nivel
La atleta reconoció que en el camino hacia la élite ha habido obstáculos. Tras finalizar Medicina en 2020, afrontó su mayor crisis al decidir postergar el mir para perseguir el sueño olímpico. «Me salí del camino», admitió quien tras quedar como reserva para los Juegos de París y sufrir varias lesiones encontró en la investigación académica un espacio de validación: «Cuando el cuerpo no te respeta y se lesiona una y otra vez, la sensación es amarga. En esos momentos me refugiaba en el laboratorio: investigar el análisis vascular en ratones me hacía sentir válida y productiva fuera del deporte», explicó.

En el turno de preguntas, algunos de los asistentes mostraron su curiosidad por saber cómo la deportista y doctora logra gestionar tales retos. Según Sánchez-Puebla, a diferencia del entorno controlado de un examen, en el deporte de élite existen variables externas insalvables: «Puedes hacerlo todo bien, pero compites contra los mejores del mundo». Pese a la dureza de las pruebas extremas —como una media maratón que corrió a 36 grados y con un 70% de humedad en Brasilia— la nacida en Getafe reafirmó que los valores de tenacidad adquiridos en la marcha son los que hoy definen su perfil profesional.
Educación y deporte
El coloquio también sirvió para analizar el papel de la universidad pública en el apoyo a los deportistas de alto nivel. Goyache destacó que la UCM cuenta actualmente con 135 estudiantes en programas específicos de ayuda y destacó la importancia de la competición interna que moviliza a más de 5.000 alumnos. Sin embargo, reconoció la brecha frente a modelos de universidades privadas, señalando que la financiación sigue siendo el principal escollo para ampliar estas redes de apoyo.
Sánchez-Puebla, por su parte, instó a no abandonar la actividad física durante la etapa universitaria, aunque reconoció la dificultad de compaginar ambos mundos cuando los exámenes aparecen como un «tsunami».

La deportista también detalló cómo su investigación doctoral sobre la retina como biomarcador para el alzhéimer no fue solo un reto académico, sino una extensión de la disciplina que aplica en el atletismo de élite. Explicó que la rigurosidad del laboratorio le exigía la misma constancia que los entrenamientos, lo que le permitió mantener una estructura mental sólida incluso cuando los resultados deportivos no la acompañaban.
Otra de las cuestiones recurrentes fue la gestión del tiempo y la conciliación, a lo que Sánchez-Puebla respondió destacando la importancia del entorno institucional y familiar para evitar el abandono de las metas a largo plazo. Subrayó que, a diferencia de otros compañeros que se ven obligados a elegir entre su formación y su carrera deportiva al llegar a la universidad, ella encontró en la Complutense un entorno que, aunque exigente, valoraba su condición de deportista de alto rendimiento.
El desafío de la desinformación

Al tratar el tema de la salud mental, se le preguntó sobre los casos de inseguridad por parte de personas de altas capacidades en entornos profesionales, concretamente sobre el «síndrome del impostor», ese fenómeno donde personas competentes dudan de sus capacidades. “Más que una inseguridad, lo que sucede es que en mi casa siempre me han enseñado que, a pesar de conseguir las cosas, debo tener los pies en el suelo. A nivel académico, cuando alguien tiene inseguridades sobre si pasará un examen o un experimento, al final, si trabajas e insistes, es más probable que lo consigas. En el nivel deportivo es igual: con trabajo y tenacidad, tal vez lo consigas o no, pero ahí está el camino”, contó.
Con una presencia destacada en redes sociales, Sánchez-Puebla también habló de la desinformación que circula por internet. “En mi entorno, que es de élite, nos centramos en cuidarnos, en ver qué zapatilla técnica o qué placa de carbono nos favorece; todo es muy profesional. Y, de repente, ves a una persona que apenas tiene seguidores comparando marcas. Ahora mismo, por ejemplo, ¿quién no hace una media maratón o una maratón? A mí, que me dedico a esto, me daría respeto hacer una maratón porque veo el esfuerzo que supone. Hoy parece normal decir: este fin de semana voy a correr una maratón. Pero ¿tú sabes lo que es eso? Es un esfuerzo terrible. Creo que la gente relativiza lo que es correr. Por el «boom» de las redes sociales, la gente se lanza sin saber el esfuerzo tremendo y el riesgo que supone para la salud tal actividad”, aseguró.
Sobre su futuro, aunque la atleta reconoció que la compatibilidad de una residencia hospitalaria con el entrenamiento de alto nivel es «complicada «, aseguró que su intención es seguir vinculada al deporte de por vida.


