Cierra la librería Fragua, un importante refugio del periodismo en la Universidad
La jubilación de sus dos propietarios pone fin a la histórica editorial y a la librería de la Facultad de Ciencias de la Información
Ignacio Muñoz Maestre abrió con su hermano la librería Fragua en 1981, pocos años después de que se construyese el edificio de la Facultad de Ciencias de la Información. Él, y su hermano han permanecido casi cuatro décadas vendiendo y publicando libros especializados en periodismo, publicidad y comunicación audiovisual. De no conseguir vender el sello editorial, además del cierre de la librería Fragua, también desaparecería su sede central, en la calle Andrés Mellado 62.
Ignacio estudio Periodismo en la facultad, además de un título superior de socioeconomía. “Desde entonces, aquí me he quedado”, bromea, para luego recordar que sus inicios en el mundo del negocio editorial y de la venta de libros fueron muy duros. Cuando abrió, la librería estaba situada en la segunda planta del edificio principal, entonces el único construido. Años después, las asociaciones de estudiantes reclamaron ese espacio, por lo que Fragua tuvo que trasladarse al rincón que ocupa actualmente en la primera planta, y que en su momento pertenecía a la tuna. “Es un espacio privilegiado”, dice Ignacio.
Sin querer dar nombres, asegura que todos los profesionales que han consolidado su carrera “han pasado por los manuales clásicos de la información” que ellos vendían. La editorial siempre ha reconocido la importancia que tiene para un periodista “consultar todo el material que hay en los libros especializados”, casi como una extensión de las clases impartidas. De hecho, la mayor parte de los libros que Fragua publica y vende son de los profesores y teóricos del ámbito de la comunicación: los manuales de Martínez Albertos, de Manuel Martín Serrano o los libros de Fernández del Moral.

Son estos los nombres que, poco a poco, abandonan las estanterías de la librería durante todo el proceso de liquidación que acometen con la venta de los libros con un cincuenta por ciento de descuento. Ignacio no sabe cuántos libros ha podido tener y vender. “Muchos”, dice con orgullo. Ahora, el objetivo es que esa colección no se pierda. Es por eso que tratará de ceder los ejemplares que no consiga vender. El problema, lamenta, “es que muchas bibliotecas ya no aceptan ni las donaciones”.
El antiguo kiosko de la facultad
Fragua es una librería, pero también fue un kiosko. Según afirma Ignacio, “llegó a ser el mayor punto de venta de periódicos del barrio Moncloa”. En él se vendían las principales cabeceras de la prensa generalista de España, aunque también le gusta recordar los periódicos y semanarios de información social e independiente ya desaparecidos, como La Diagonal o Amanecer del nuevo siglo. Él tiene marcada la imagen de las enormes colas que hacían los estudiantes ávidos por leer las noticias en los periódicos. Cuando estalló la segunda Guerra del Golfo, recuerda, llegaron a vender más de quinientos diarios en menos de una hora.

Pero en Fragua hace tiempo que no se venden periódicos, el motivo es sencillo: “se dejaron de comprar”. Es una tendencia, dice, que se ha extendido hacia la compra y lectura de los libros, pues asegura que en los últimos años la venta de libros en la librería ha caído casi un 80%. Esto, a Ignacio, le preocupa, pues cree que los alumnos deberían leer más sobre periodismo y, sobre todo, “no asustarse al ver libros de cuatrocientas o más páginas”.
Un sucesor
El rincón donde ha estado Fragua durante cuatro décadas será ocupado por otra librería que consiga hacerse con la licitación que ofrecerá la facultad a partir del 29 de mayo. En caso de no presentarse ningún candidato, “el espacio se declarará desierto”, explican desde la Gerencia de la Facultad. Lo consideran poco probable, pues ya tienen conocimiento de una librería que ha mostrado su intención de presentarse al concurso y que cuenta con muchos avales: se trata de la Librería Mayo, una editorial que inició su colaboración con la UCM en la Facultad de Psicología, y que cuenta dos locales en la Facultad de Geografía e Historia y en la Facultad de Ciencias Políticas.
En caso de hacer oficial su oferta, la facultad deberá valorar si cumple los requisitos mínimos de solvencia financiera y de pago de deudas. Fragua, como editorial y librería, está especializada en la venta de libros de comunicación y periodismo. Sin embargo, no es ninguno de los requisitos que la Gerencia exigirá a la librería que ocupe el espacio y función de Fragua. El Gerente de la facultad, Juan José Ignacio, afirma que “este tipo de negocios ya no son golosos”, y es por ello que solo una librería se ha presentado como candidata. De hecho, explica, desde Gerencia se apuesta por que “el nuevo negocio deberá hacer un enfoque distinto: la venta de novelas”.
En “esta pequeña pecera”, como la llama Ignacio, seguirá habiendo libros, pero no serán los de Fragua. Por su parte, él descansará durante su jubilación, aunque contempla la posibilidad de traspasar el sello editorial a quien esté interesado. “Tiene mucho prestigio y se venderá”, dice convencido.


