Amenábar: “Solo era un niño de Paracuellos que quería hacer cine”Recorrió el edificio en el que estudió, firmó en el Libro de Honor y anunció un nuevo máster de la película
El 12 de abril de 1996 Alejandro Amenábar estrenaba Tesis y empezaba una carrera cinematográfica que le ha llevado a cosechar un premio Óscar y 11 premios Goya, además de colaborar con figuras como Nicole Kidman, Javier Bardem, Ethan Hawke o Emma Watson. Desde entonces, ha dirigido otros siete largometrajes.
Pero antes del éxito de su debut como director a los 23 años, estuvieron los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Información, los mismos que dieron el ambiente y la escenografía requeridos por el guion del thriller sobre películas snuff en el que el consagrado José Luis Cuerda confió y que fue una bocanada de aire fresco para el cine español. Tres décadas después, ya no como estudiante, sino como un referente de la industria cinematográfica, Amenábar ha vuelto este 14 de abril al edificio de la facultad, el lugar donde empezó ese camino, para una proyección de Tesis ante un auditorio repleto de asistentes y de expectativas.

La agenda del día
La jornada no fue, sin embargo, una simple visita protocolaria sino un despliegue de actividades que comenzó desde muy temprano con una agenda matutina centrada en el director hispano-chileno. Amenábar protagonizó una concurrida pasarela de medios en el vestíbulo principal y atendió a numerosos medios como la Agencia EFE, RTVE y Telemadrid, entre otros, que buscaban captar la impresión del director al reencontrarse con el hormigón de su juventud, una línea que fue recurrente en casi todas las preguntas que le hicieron los periodistas.

Tras el encuentro con la prensa, el cineasta cumplió con el rito institucional de firmar el Libro de Honor de la facultad. En su recorrido por las instalaciones, también mostró su compromiso con la formación actual y se detuvo en los laboratorios de la casa, para conceder entrevistas a los medios universitarios Infoactualidad, La Videofactoría e InfoRadio, permitiendo que los estudiantes de hoy pudieran interpelar directamente a quien hace tres décadas ocupaba sus mismos pupitres.
Organizada por la Escuela de Producción de la facultad, la jornada contó con un coloquio posterior a la proyección, en el que los estudiantes pudieron preguntar a Amenábar sobre la película y su carrera en general. Pero los pasillos de la facultad ya empezaron a nutrirse de espectadores desde las 9:30 de la mañana.

Antes de la proyección de la película hubo tiempo también para celebrar el legado de Amenábar como influencia en las nuevas generaciones de cineastas formados en la facultad. InfoRadio presentó su versión calcada de la famosa secuencia de persecución que lleva a Ángela (Ana Torrent) por los sótanos del edificio principal para evitar a Bosco (Eduardo Noriega). El trabajo, una reproducción cuadro por cuadro de esta escena que muestra tanto la pericia técnica de los estudiantes como su respeto por el trabajo original, fue elogiado por el propio Amenábar.
Tras la proyección del filme se celebró el coloquio en un salón de actos abarrotado de jóvenes estudiantes y aficionados al cine animados por la presencia del director, pero también ávidos de consejos y precisiones técnicas sobre su visión como cineasta consolidado.
Al hilo de las preguntas, el cineasta hizo un repaso al rodaje de Tesis y recordó a José Luis Cuerda, a quien mencionó no solo como productor, sino como padrino, casi “un segundo padre” y mentor del estudiante de Imagen y Sonido que él era entonces.

Influencias
Cuando la pregunta sobre las mayores influencias en su formación llegó, Amenábar mencionó con admiración el cine de Spielberg y Hitchcock, la película Alien y, muy especialmente, el clásico de Giuseppe Tornatore Cinema Paradiso, en el que siempre se ha visto representado. “Yo también era un niño de pueblo, de Paracuellos del Jarama, que quería hacer cine”, comentó, para después confesarse “un mal alumno universitario”, que puso todo su empeño en grabar sus primeros cortos y películas, dejándose asignaturas por el camino.
Reconoció, entre risas de los asistentes, que su atención estaba siempre más fuera que dentro del aula, para buscar la práctica en una época donde el acceso a la tecnología era mucho más restringido que en la actualidad, y señaló la ironía de que Tesis mantenga su vigencia después de 30 años, a pesar de que ya “no existan los casetes”.
Según explicó, esta vigencia se debe a cuestiones como la violencia, el morbo y la difusión de imágenes. Aunque cuando escribió la película, dijo, el snuff le parecía una “leyenda urbana”, casos actuales como el “escalofriante” caso Epstein prueban que el comportamiento sádico de ciertas élites “era y es un hecho real”.

Como inspiraciones principales de Tesis, nombró Coma, de Michael Crichton, y otros thrillers como Vestida para matar, de Brian de Palma, El silencio de los corderos, de Jonathan Demme, e Instinto Básico, de Paul Verhoeven, agregando que las películas son una mezcla de todo lo que hemos conocido, y que él “no ha inventado nada”.
Tras ser preguntado acerca del gore y si es mejor mostrar o sugerir, defendió lo segundo. El gore era en el filme “un mcguffin hitchcockiano” y lo interesante, para él, era la reacción de su protagonista ante el horror. Bajo ese motivo, contó que la escena del comienzo, en la que Ángela se encuentra con un muerto en las vías del metro, fue una vivencia real que presenció en Madrid durante sus años de estudiante. “Había dos grupos de gente: los morbosos que querían ver al hombre partido por la mitad, y los que nos apartamos”, dijo, y señaló que esa división moral es la columna vertebral de su película.
Amenábar también habló sobre las bandas sonoras de sus películas, muchas compuestas por él; sobre su forma de trabajar los guiones y la edición; y sobre su interés por participar en todo el proceso, excepto en la iluminación y la fotografía, algo que delega totalmente.
En el cierre de la sesión, adelantó que está próximo a estrenar un nuevo máster de Tesis en el que se solucionarán algunos problemas técnicos originales (25 en vez de 24 fotogramas por segundo) y se mejorará el sonido, permitiendo que la película que nació en estos mismos pasillos de hormigón siga luciendo impecable para las futuras generaciones de cineastas.


