“Ya no es un putero, es un fan”
La presidenta de la Federación Mujeres Jóvenes explica en la Facultad de Ciencias de la Información la lógica y los riesgos de Onlyfans

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Pasan unos min­u­tos de las doce del mediodía del martes 19 de mayo. En la Fac­ul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción, la pres­i­den­ta de la Fed­eración Mujeres Jóvenes, Lau­ra Bar­rios, y la vicede­cana de Estu­di­antes, Igual­dad y Diver­si­dad, Gema Fer­nán­dez Hoya, bajan sus sil­las de la tari­ma de la sala Svet­lana Alex­iévich y las colo­can a la altura de las buta­cas para ini­ciar un colo­quio difer­ente, más con­ver­sa­cional, con el públi­co. Tras la char­la tit­u­la­da “Only­fans. Un espa­cio blan­quea­do del nego­cio del sexo”, se diri­gen a las asis­tentes —solo mujeres— para comen­tar qué hay detrás de Only­fans.

Los vídeos que pro­mo­cio­nan Only­fans en redes —como este— aler­taron a la Fed­eración Mujeres Jóvenes del alcance de la platafor­ma, pues pen­saron que, si estos vídeos lle­gan con tan­ta facil­i­dad a uni­ver­si­tarias cansadas de pedir dinero a sus padres, es prob­a­ble que cre­an que pueden ganar grandes can­ti­dades de dinero de for­ma fácil y ráp­i­da.

La apli­cación no siem­pre estu­vo vin­cu­la­da al sexo. Surgió como una platafor­ma de artis­tas inde­pen­di­entes has­ta que fue com­pra­da por el empre­sario Leonid Rad­vin­sky, que la redis­eñó para ganar dinero ven­di­en­do el cuer­po de las mujeres.

Lau­ra Bar­rios (a la derecha) mues­tra los vídeos que salen en Tik­Tok para pro­mo­cionar Only­fans | Car­la Márquez

Only­fans fun­ciona medi­ante una suscrip­ción dig­i­tal, pero lo que se con­sume no es solo con­tenido, sino cuer­pos ajenos. Cues­ta entre 4,95 y 46 euros al mes, con la opción de pagar más para ofre­cer propinas, recibir men­sajes o ten­er con­ver­sa­ciones pri­vadas. La platafor­ma ani­ma a que las “creado­ras de con­tenido” pri­vat­i­cen sus vídeos para ganar aún más dinero. Del total de ingre­sos que cada per­fil pro­duce, un 20% se lo que­da la apli­cación. Las creado­ras sue­len quedarse con la mitad del 80% restante, pues la otra mitad a menudo es para su “equipo de man­age­ment”.

Los proxenetas digitales

Según Bar­rios, los mánag­er de Only­fans se hacen con la con­fi­an­za de las mujeres que cre­an con­tenido para la platafor­ma para cono­cer sus debil­i­dades y poder manip­u­lar­las cuan­do quier­an dejar­lo. No se venden como prox­ene­tas, sino como “agen­cias” o “man­age­ment” y les ayu­dan a ges­tionar la apli­cación para con­seguir más audi­en­cia y dinero. Muchas veces, los prox­ene­tas dig­i­tales son sus novios, her­manos o ami­gos, que han apren­di­do la pro­fe­sión medi­ante vídeos de YouTube.

Estos prox­ene­tas mane­jan un lengua­je par­tic­u­lar. Lla­man “her­man­i­tas” a las actri­ces porno, las pros­ti­tu­tas y las creado­ras de con­tenido y hablan de ellas como si fuer­an obje­tos. “De nada te sirve ten­er un coc­ha­zo, si no tiene un buen motor”, dicen, por ejem­p­lo, para dejar claro que no les sirve que una chi­ca sea muy gua­pa si no se va a expon­er lo sufi­ciente.

Only­fans, ase­gu­ra Bar­rios, vende una idea sim­pli­fi­ca­da de la apli­cación y enseña “lo fácil que es ganar mucho dinero con un par de fotos”. Muchas chi­cas entran con la idea de que por hac­erse fotos en su habitación no puede pasar­les nada y de que no están hacien­do nada malo. Los prox­ene­tas les trans­miten que con las mis­mas fotos que suben en biki­ni a Insta­gram ya podrían estar ganan­do mucho dinero y les cuen­tan que con pub­licar cua­tro fotos o un vídeo al día pueden “empoder­arse” en lugar de tra­ba­jar en un bar durante ocho horas con un mal salario.

Prostitutas de lujo

La platafor­ma ha con­segui­do vender bien la idea de que las mujeres que cre­an con­tenido lo hacen porque quieren y no porque nece­siten el dinero. Es la idea mod­er­na de las “pros­ti­tu­tas de lujo”. Para ello, mues­tra a influ­encers, actri­ces y famosas que dicen estar en la apli­cación porque quieren, no porque lo nece­siten. Mujeres que “no son putas a ojos de la sociedad”, en pal­abras de Bar­rios. Para ella, se tra­ta de “una fal­sa idea de empoderamien­to”.

Lla­man “her­man­i­tas” a las actri­ces porno, pros­ti­tu­tas y creado­ras de con­tenido y hablan de ellas como si fuer­an obje­tos

Lo que muchas mujeres no saben al entrar en Only­fans, expli­ca Bar­rios, es que todo lo que suben a esa platafor­ma pasa a ser propiedad de la apli­cación, que se que­da con los dere­chos de ima­gen y puede emplear el con­tenido en futur­os anun­cios de la mar­ca o vender­los a ter­ceros. La huel­la dig­i­tal per­manece en Inter­net para siem­pre, aunque las mujeres aban­do­nen la apli­cación, de modo que muchas se lle­gan a encon­trar con difi­cul­tades para encon­trar otro tra­ba­jo.

Lau­ra Bar­rios, durante la char­la | Car­la Márquez

Otra cuestión que se sub­rayó durante la char­la es lo fácil que lo tienen los menores a la hora de entrar a la platafor­ma. Reg­is­trarse es tan sim­ple como subir la foto del DNI de alguien may­or de edad y acced­er al con­tenido pornográ­fi­co o vender sus propias fotos.

Los hombres de Onlyfans

Hay dos tipos de hom­bres en Only­fans: los usuar­ios y los creadores de con­tenido. Estos últi­mos son los menos fre­cuentes: tan solo un 3% del con­tenido que se sube a la apli­cación está hecho por hom­bres. Sin embar­go, los usuar­ios mas­culi­nos son la gran may­oría y a ellos se dirige tam­bién el con­tenido hecho por hom­bres.

“La huel­la dig­i­tal per­manece en Inter­net para siem­pre, aunque aban­dones la apli­cación”

Pero ¿por qué pagar por el con­tenido de Only­fans, pudi­en­do ten­er acce­so a muchísi­ma pornografía de for­ma gra­tui­ta? Según Bar­rios: “Lo que bus­can es un tra­to cer­cano, lle­gar a una mujer inal­can­z­able que jamás podrían ten­er si no fuese pagan­do”. Muchos de ellos, además, quieren ter­mi­nar encon­tran­do un con­tac­to físi­co.

A pesar de que al prin­ci­pio puede pare­cer lejana la idea de la pros­ti­tu­ción o de lle­gar a ten­er un con­tac­to físi­co con los creadores de con­tenido de la platafor­ma, es mucho más fácil de lo que se cree. Bar­rios cuen­ta que cuan­do un hom­bre solici­ta un encuen­tro per­son­al, muchas mujeres pien­san: “pobrecito, se ha gas­ta­do mucho dinero en mí y, al fin y al cabo, es un fan”. “Porque aho­ra ya no es un put­ero, es un fan”, ironiza Bar­rios.

Tam­poco es raro, comen­ta, que cuan­do los prox­ene­tas dig­i­tales ven que un con­tenido ya no gen­era más dinero, aprovechen la necesi­dad de ingre­sos de las mujeres y les pro­pon­gan pasarse al porno o a la pros­ti­tu­ción.

El impacto psicológico

El uso de Only­fans tiene un impacto psi­cológi­co direc­to tan­to en usuar­ios como en creado­ras de con­tenido. Las mujeres ven daña­da su salud men­tal por haber esta­do expues­tas a vender su cuer­po a diario y hac­er todo lo que les digan por dinero. Cuan­do salen de la apli­cación les cues­ta mucho recom­pon­erse, más sabi­en­do de la huel­la dig­i­tal.

Para los hom­bres, los prin­ci­pales efec­tos se ven en sus rela­ciones sex­u­ales. Sue­len frus­trarse y no dis­fru­tar­las porque no encuen­tran en la vida real lo que les da la apli­cación. Han lle­ga­do a cosi­ficar a las mujeres has­ta tal pun­to que no pueden crear un vín­cu­lo de amis­tad y empatía en sus rela­ciones y solo dis­fru­tan con­trolan­do los cuer­pos de sus pare­jas. Además, muchos de ellos viv­en engan­cha­dos a con­tenido diario, inmedi­a­to y a la car­ta de la apli­cación. Este enganche y la frus­tración que muchos viv­en en su vida sex­u­al los aca­ba lle­van­do a otras adic­ciones, como la de las dro­gas.

Lau­ra Bar­rios cer­ró su inter­ven­ción afir­man­do que la clave está en la edu­cación. Ella cree en la necesi­dad de una edu­cación afec­ti­vo-sex­u­al real y segu­ra y una coed­u­cación des­de los 3 años. Una coed­u­cación que no cree patrones y ses­gos de género, que no enseñe a los niños a ser los primeros en con­sumir y a ellas a vender su cuer­po.

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